Posiciones básicas de los pies en la danza clásica

En la técnica de ballet existen diferentes posiciones de pies que se utilizan en todos los pasos de danza, ya sea para comenzarlos, en medio de un traslado o para finalizar el movimiento. Todos los bailarines, incluso los profesionales, realizan su ejercitación teniendo en cuenta estas posiciones básicas de los pies, ya que es realmente importante aprender a ejecutarlas teniendo en cuenta la correcta colocación postural y el debido trabajo muscular. De la firmeza y seguridad al hacer estas posiciones depende cómo podrás desenvolverte al intentar pasos de dificultad.

Tal y como publica la página web Body Ballet, éstas son las posiciones básicas de los pies en la danza clásica:

Posiciones básicas de pies

Fuente: Página web BodyBallet.

Primera posición

Los pies están completamente apoyados en el suelo, los talones en contacto y las puntas hacia fuera, de modo que los ejes de los pies forman una línea recta. Las piernas están estiradas y en contacto.

No es raro encontrar dificultades incluso en la primera posición. Es muy importante mantener en tensión piernas, glúteos, abdomen y espalda. Los pies han de estar abiertos dentro de límites realistas: de nada sirve abrir completamente para caerse un segundo después. El peso ha de estar más concentrado sobre las puntas de los pies que sobre los talones.

Segunda posición

Los pies se giran igual que en la primera posición pero con las piernas algos separadas. El espacio entre ellas debe ser equivalente al de un pie.

Tercera posición

El talón de un pie se pone contra la parte central del otro. La tercera posición de pies puede hacerse con la pierna izquierda o derecha adelante, de acuerda a la necesidad.

Cuarta posición

Los pies se cruzan de modo que el talón de un pie se encuentre a la misma altura que los dedos del otro y viceversa. Se debe dejar un espacio entre los pies equivalente al largo de un pie.

Quinta posición

Los pies se cruzan de modo que el talón de un pie toque el dedo del otro y viceversa.

Posiciones básicas pies danza clásica

Posiciones básicas pies danza clásica. / Página web Winx Club.

Lizt Alfonso: “La danza enseña a los niños a tener objetivos en la vida”

Lizt Alfonso, prestigiosa coreógrafa y bailarina cubana, ha concedido recientemente una entrevista en la que explica cuándo comenzó su pasión por la danza, con tan solo 4 años, y cómo se debe gestionar la danza entre los más pequeños.

Su vocación por el baile la llevó a fundar su propia compañía de danza, una de las más prestigiosas de Cuba, en la que todos los años se forman más de mil niños y jóvenes que, además de bailar, aprenden a tener objetivos en la vida. La compañía Lizt Alfonso Dance Cuba ha formado a grandes artistas que han logrado triunfar. El ejemplo más llamativo es el de la joven bailarina Ana Karla Suárez, protagonista principal del famoso videoclip “Bailando” de Enrique Iglesias, que ha dado la vuelta al mundo.

A continuación os dejamos con la entrevista completa a Lizt Alfonso –extraída del periódico digital cubano 14ymedio-, quien hace grandes aportaciones sobre la danza en relación con los niños.

lizt alfonso efe

La directora y coreógrafa cubana en una de sus clases. / EFE

PREGUNTA. Recibió su primera clase de ballet a los cuatro años. A los nueve ya creaba coreografías. ¿Cómo influyó en su infancia esa vocación tan temprana?

RESPUESTA. A los cuatro años vi por primera vez en mi vida un ballet, Coppelia, del Ballet Nacional de Cuba. Quedé fascinada y le dije a mi mamá: “Eso es lo que yo quiero hacer. A eso me quiero dedicar”.

Tuve muchos obstáculos por el camino. En la edad del preuniversitario muchos de mis compañeros ni siquiera sabían a esas alturas, con 17 años, qué iban a estudiar y yo lo tenía definido. Quería mi propia compañía, hacer mis coreografías porque sabía que tenía algo que compartir con los demás.

Sería muy bueno para los niños en general poder definir desde una edad temprana su vocación. Los ayudaría a acortar el camino, la distancia hacia lograr un objetivo en el futuro.

P. ¿Cuáles son los principales valores que la danza aporta a la infancia?

R. Yo diría que todos, porque estudiar danza no es solo estudiar danza. Con la danza se estudia música, disciplina, se aprende a tener objetivos en la vida, se aprende rigor, estética. Se aprende a relacionarte con los demás, a tener sentido de grupo y a tener un desempeño individual dentro de un grupo. Y no solo aprenden los niños: aprenden las familias y aprenden los vecinos.

Los talleres vocacionales de la compañía tienen 22 años de creados. Por nuestras manos han pasado miles de niños y ya dos generaciones. Siento mucha satisfacción cuando veo que esos niños se han convertido en hombres y mujeres de bien. Y desarrollan una labor, sea o no en la danza, muy bien hecha, con seriedad, responsabilidad y compromiso.

P. ¿Cree que la danza es una buena herramienta para proteger los derechos de los niños?

R. Yo pienso que sí, todas las artes: la danza, la música, la pintura… cualquiera de ellas.

Aquí hemos tenido lamentablemente en algunos momentos casos de niños que han visto o vivido cosas terribles. O casos de niños autistas o con alguna dificultad fisicomotora. Y es increíble cómo se insertan dentro de este proceso. Y el grupo, lejos de hacerles rechazo, está ahí para canalizar esas dificultades. Este es un espacio donde (los niños) se sienten realizados, respetados y escuchados como seres humanos.

P. ¿Cuál es la importancia de la Convención sobre los Derechos del Niño?

R. Yo pienso que es de los más importantes pasos que se han dado en la historia para el respeto con los niños. Pero queda tanto por hacer… No es solamente que esté, es que podamos llevarla a efecto, que podamos ejecutarla. Tenemos que ponerla en práctica todos los días y en todo momento. No solo los gobiernos en cada país, estoy hablando de cada uno de nosotros como ciudadanos.

P. ¿Cuáles son los problemas más urgentes que se deben abordar en la protección a la infancia?

R. Muchos. La violencia es una cosa que a mí me marca profundamente. Que un niño sea violentado en cualquiera de sus maneras es algo terrible. Todos tenemos que estar atentos. También está el problema del trabajo infantil. Los niños tienen derecho a recibir una educación porque esas son las armas para defenderse en el futuro. Y otros son la alimentación o las drogas.

P. ¿Y en Cuba? ¿Cuáles son los retos en la defensa de la infancia en este momento de reformas económicas y sociales que vive el país?

R. No perder lo que hemos logrado, como la educación y la salud para los niños. Y poder evolucionar y avanzar porque nos hemos quedado rezagados en aspectos como Internet. Tenemos que conservar lo que hemos conseguido pero también abrirnos hacia las nuevas tecnologías y hacia la prosperidad en un país lleno de talento y de deseos de hacer y de trabajar. No hay que ponerle un techo a la gente.

P. ¿Qué diferencias ve entre su infancia y la que viven ahora los niños cubanos?

R. En algunos sentidos es mejor (la de ahora), tienen más opciones que las que tuve yo cuando era una niña. Y en otro sentido, hay que tener mucho cuidado y por eso me aferro al arte. Se está viviendo un mundo muy material, los valores espirituales empiezan a perder todo tipo de fuerza. Predomina el “yo te doy”, “tú tienes”, “yo ostento”. Y no debe ser así.

En Cuba hubo un periodo especial de muchas carencias y los padres de hoy, los de mi generación, no quieren que los hijos tengan esa carencia. Pero todo no se les puede dar, los niños tienen que aprender también que cada cosa tiene un valor y que cuesta mucho trabajo tenerlas.

¿Cómo prevenir y curar las ampollas y los callos?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

Durante la edad infantil los niños tienen los pies muy sensibles, ya que todavía no se han habituado a la práctica de la danza. Esta característica les hace más vulnerables a sufrir ampollas o callosidades, y aprender a curarlas resulta imprescindible para que las clases se puedan desarrollar sin molestias.

Ampollas: molestia frecuente en la danza

Lamentablemente, las ampollas son muy frecuentes en la danza, principalmente en los alumnos y alumnas que realizan trabajo de puntas. Las ampollas suelen aparecer por un roce entre la piel y el calzado, o bien, entre la media y la piel, ya que la media roza el interior del calzado.

Sin embargo, como explica María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, estas lesiones responden a un descuido por parte del alumno que, a menudo, olvida proteger sus pies con el vendaje adecuado.

Pero, ¿cómo proteger los pies de las ampollas?

proteger dedos deniaComo explica la bailarina y especialista en Danza Clásica María Doval, para prevenir las ampollas siempre se aconseja el vendaje de los dedos o las zonas del pie que puedan resultar afectadas por el roce de las zapatillas. “Debe vendarse cada dedo, uno por uno, con tiritas suficientes o esparadrapo adhesivo, que resulta muy práctico”, especifica.

Además,  según la fisioterapeuta Carolina Ruiz, es muy importante no estallar las ampollas, sino que se deben mantener secas y protegidas. Una recomendación que apoya la bailarina María Doval, quien además añade que nunca se debe quitar la piel que recubre la ampolla, ya que el dolor aumenta y se corre riesgo de infección.

Sin embargo, una vez se ha producido el roce, la profesora y bailarina aconseja usar Compeed Ampollas o cualquier otro producto similar de carácter farmacéutico.

Callos y durezas

El movimiento constante de pies y la fuerza en el apoyo al bailar hace que los niños puedan sufrir callosidades en algún momento. Un callo es un engrosamiento de la parte externa de la piel, que se forma como medida de protección ante un estímulo constante.

puntas mariadoval

Según aconseja la fisioterapeuta especialista en danza Carolina Ruiz, lo ideal es limarlos con una piedra pómez o con una lima para pies. Junto a ello, avisa que nunca hay que cortarlos, pues esa piel tiende a sangrar mucho y es muy doloroso. Además, se corre el riesgo de infección.

Pese a que no ser una lesión, los callos suelen ser incómodos y hay que saber cuidarlos para evitar que se resquebraje la piel por sequedad y falta de cuidado. La bailarina de danza clásica María Doval asegura  lo importante es mantener los pies bien hidratados a diario y llevar calzado cómodo fuera de clase.

“Si el alumno siente dolor su trabajo se verá mermado y el rendimiento no será óptimo”, sentencia la profesora de danza infantil María Doval.

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¿Cómo prevenir las lesiones en la danza infantil?

¿Cómo prevenir las lesiones en la danza infantil?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

La disciplina de la danza requiere de una gran dedicación, tanto dentro como fuera de las clases. A pesar de que a edades tempranas la danza es una actividad lúdica, resulta fundamental que los niños conozcan su cuerpo y aprendan a cuidarlo. La etapa infantil se caracteriza por el desarrollo del cuerpo del niño, lo que le hace ser más vulnerable a las lesiones.

Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, las lesiones se pueden prevenir, ya que casi todas son consecuencia de problemas de técnica o de cambios bruscos de crecimiento. De ese modo, resulta fundamental prestar atención a los consejos para prevenir las molestias y lesiones en la danza infantil.

1. Conocer el cuerpo

Es importante que desde pequeños los niños empiecen a conocer su cuerpo y a saber cómo funciona. De ese modo, y como recoge la web experta en danza Life while we dance, les resultará más fácil adaptarse a las clases y aprenderán a detectar sus límites, así como a trabajar con sus verdaderas posibilidades. Cuanto más conozcan su cuerpo, mejor podrán trabajarlo.

2. Preparación y técnica

tres niñas estiran en balletEl calentamiento tiene como objetivo principal preparar el cuerpo para la actividad física que se va a realizar. Tener un buen calentamiento previo a la clase ayuda a los músculos y articulaciones a estar preparados para una actividad más intensa, lo que disminuye significativamente el riesgo de lesiones.

Según María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, “enseñar las técnicas de ejecución apropiadas para cada movimiento” es clave para prevenir las lesiones. Además, la profesora de danza infantil añade que “cuando surge una lesión es porque el ejercicio no se ha realizado adecuadamente”.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, algunas de las principales causas de lesiones en los más pequeños son: un calentamiento insuficiente, la falta de entrenamiento específico, la mala distribución de las clases, la insuficiente preparación después de periodos de inactividad o el desequilibrio muscular.

3. Factores psicológicos

niña en clase de ballet sentadaAsí como preparamos nuestro cuerpo físicamente, también es importante prepararlo mentalmente. De ese modo, los profesores deben enseñar a los niños a trabajar la concentración para que inicien las clases poniendo más atención en su cuerpo, en la técnica que están trabajando y en la postura correcta para desarrollarla.

Del mismo modo, el espíritu competitivo desmesurado de muchos niños hace que fuercen sus músculos y sus huesos más de lo que deberían. Por ello es importante que el niño no sienta presiones externas de ningún tipo y entienda la danza como una actividad lúdica.

4. Buenos hábitos de descanso

Estar bien descansados ayuda a los niños a rendir en plenitud en sus clases. Además, el cansancio excesivo puede provocar un descuido que derive en alguna lesión. Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, los niños “deben dormir de 8 a 10 horas al día” para lograr un buen rendimiento.

 5. Exigencia física

piernas estirando niñas balletCopiarLa técnica de la danza requiere de un trabajo progresivo y constante en el tiempo, sumado a una buena preparación física. Es por ello que los niños deben dedicar tiempo a fortalecer sus músculos, ya que eso les ayudará a proteger sus articulaciones y a tener un mejor dominio de la técnica. “Los niños deben tener un buen acondicionamiento físico”, subraya la doctora Emilia Pérez.

Además, el niño debe entender que no debe realizar movimientos para los que su cuerpo todavía no está preparado. “Hay que advertirles acerca del dolor que puede causar una lesión e impedir que cometan imprudencias”, destaca la profesora de danza infantil María Doval.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, la correcta alineación de los ejes del cuerpo, el grado de amplitud de los movimientos articulares, la buena elasticidad de los músculos, la fuerza muscular, el equilibrio, la resistencia y una adecuada relación entre peso y altura son fundamentales para prevenir las molestias y lesiones en los pequeños bailarines.

6. Buena alimentación

Una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, relata Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

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Emilia Pérez, doctora especialista en Medicina de la Danza, destaca que los niños deben “cuidar la alimentación y llevar una dieta variada y sana. Concretamente, recomienda dar a los niños “aportes vitamínicos, en especial vitamina C, si tienen una lesión del aparato locomotor”.

De ese modo, las dietas incorrectas, el sobrepeso, el bajo peso, la fatiga, la anemia o la falta de hidratación hacen que el niño sea mucho más vulnerable a las lesiones que un niño que lleve una dieta completa y equilibrada.

7. Recomendaciones médicas

Es importante siempre obedecer las recomendaciones médicas, ya que si se ignoran los consejos de los especialistas, las molestias pueden convertirse en lesiones graves. Esto resulta verdaderamente importante en la edad infantil, ya que, como explica la doctora Emilia Pérez, los niños están en una época de crecimiento, por lo que si presentan alguna lesión hay que acudir al médico y no dejarlas pasar.

“En la adolescencia aconsejo un examen de medicina de la danza para descartar posibles futuras lesiones y adaptarse en la clase de danza”, añade la doctora especialista en Medicina de la Danza.

8. Factores ambientales

Prestar atención a los factores ambientales que rodean la clase también resulta fundamental para prevenir lesiones. Según explica la profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica María Doval, “utilizar los materiales de clase apropiados (colchonetas, barras fijas, espejos de pared) y trabajar en instalaciones en condiciones de seguridad resulta primordial”.

Asimismo, añade que traer a clase las zapatillas de ballet según las recomendaciones del maestro es fundamental, ya que el uso de calcetines provoca resbalones y falta de equilibrio.

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Del mismo modo, resulta imprescindible que los suelos estén correctamente acondicionados para mantener a salvo los músculos y huesos de los niños, sobre todo en el trabajo de puntas, giros y saltos.

Junto a ello, como explican en la web especializada en danza Danzaralia, la temperatura puede ser otro factor importante en la prevención de lesiones. Si los niños entrenan en un ambiente frío, hay que poner especial atención al calentamiento. Por el contrario, si se entrena en un lugar con temperaturas altas, habrá que cuidar la pérdida de agua, debido al sudor. Además, los cambios bruscos de temperatura provocan lesiones.

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Niños hiperactivos en la clase de ballet

Por Maria Doval (bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica)

Si hay una actividad beneficiosa para los niños con TDAH es la práctica del ballet. Pero para tratar estos casos es necesario una intervención desde diferentes ámbitos, que incluya un tratamiento farmacológico, psicológico, y la cooperación de padres y maestros.

En este sentido, la práctica del ballet es beneficiosa en si misma, pero requiere información y competencia por parte del profesor. No debemos olvidar que la danza ejerce en muchos casos como complemento terapéutico en variados trastornos y el TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es uno de los motivos por los cuales recibimos este tipo de alumnos en clase.

Cabe señalar, que a menudo son los educadores los que encienden la señal de alarma, ya que existe bastante desconocimiento sobre el tema, y en ocasiones los padres no tienen la información necesaria. También hay casos en que los padres no pueden, o no aceptan reconocer el trastorno que sufre el pequeño, o simplemente se niegan a hacer la consulta médica que exigimos, razón por la cual se hace bastante difícil actuar de manera unilateral sin la terapia psiquiátrica y la ayuda familiar necesarias. Resulta normal que muchos padres tengan miedos u otras preocupaciones debidas a falsos mitos que existen en torno al TDAH, como creer que es una forma de etiquetar a niños difíciles, o bien, que es un problema leve que desaparece con la edad. Podría afirmar que es muy frecuente advertir estas creencias en los padres, que suelen justificar la conducta de sus hijos con aquello de que “son pequeños”, sin más.

¿Qué niños pueden ser aceptados en la clase de ballet?

Aquellos que están diagnosticados y bajo tratamiento, y los pequeños cuyos padres están dispuestos a consultar con el pediatra si el profesor lo solicita. Niños que no reciben tratamiento alguno y entorpecen el desarrollo normal de las clases no pueden acceder a las mismas. Si el profesor no tiene apoyo familiar y médico, las clases de ballet no serán beneficiosas para el alumno.

Es preciso tener en cuenta que los niños con TDHA no requieren ningún tipo de clase especial ni diferenciada con respecto a otros niños. Los niños hiperactivos pueden y deben compartir sus actividades con el resto de sus compañeros bajo las intervenciones oportunas e individualizadas de su profesor que debe estar preparado para atender a estos casos. Los niños diagnosticados de TDHA no tienen porque considerarse con menor capacidad intelectual o desarrollo que otros niños de su edad.

¿Por qué son beneficiosas las clases de ballet para niños con TDHA?

Las clases de ballet son un método de terapia que encaja con certeza en lo que debería ser el tratamiento para los niños con este trastorno. Además, los niños con TDHA se inclinan por las actividades físicas.

  • El ballet es una disciplina correcta y lógicamente estructurada.
  • El ballet fomenta el autocontrol.
  • Establece rutinas y normas de trabajo y convivencia.
  • Está organizado en tareas cortas y variadas.
  • Estimula la memoria.
  • Las instrucciones del maestro suelen ser claras, cortas y precisas. La información está simplificada.
  • En las clases de ballet las rutinas están previamente pautadas, de modo que el niño sabe lo que viene primero y después, afianzando su autoconfianza.
  • Los cambios de ejercicios y el aprendizaje de nuevos pasos se realizan de forma lenta y gradual en el tiempo para evitar la ansiedad en los más pequeños.
  • Mejora la autoestima.
  • Promueve la búsqueda natural de logros y objetivos gratificantes para el niño.

Ballerina

Ahora bien, ¿Cuándo debemos advertir que tenemos un niño con TDHA en clase?

Los casos de TDHA son muy variados, aunque existen ciertos ítems que debemos tener en cuenta:

  • Si presenta rabietas constantes.
  • Si se aísla de sus compañeros.
  • Si su conducta es desorganizada.
  • Si es impulsivo o agresivo.
  • Si no atiende instrucciones simples.
  • Si no es capaz de mantener su atención en ninguna actividad.

Jamás debemos hacer una afirmación sin estar avalados por un diagnóstico médico preciso. No obstante es fundamental conversar con los padres y expresar lo que está pasando en las clases. Un niño que es incapaz de acatar indicaciones simples como sentarse, ponerse de pie, hacer un círculo, etc, tampoco es capaz de centrar su atención en ejecutar un paso de ballet sencillo o escuchar la música. Para que la clase sea eficaz debemos tener un diagnóstico y proceder en consecuencia.

¿Cómo podemos ayudar a estos niños?

La clase de ballet será a lo largo del tiempo una terapia positiva si añadimos ciertas pericias pedagógicas. Tenemos que saber que el ballet solo, o el tratamiento farmacológico aislado de normas y pautas de actuación no servirán de nada. La cooperación e intervención debe ser conjunta en el ámbito escolar, familiar y sanitario.

Para ello, los profesores debemos seguir buscando formación que nos ayude, siempre teniendo en cuenta las limitaciones que tenemos como educadores, ya que no somos competentes en otras áreas. No obstante, nuestra porción de trabajo es fundamental para el desarrollo social y cognitivo del pequeño.

Por tanto:

  • Debemos disponer ejercicios adecuados a sus capacidades y que ellos puedan realizar con éxito.
  • Debemos mostrar confianza en sus habilidades.
  • Reconocer su esfuerzo y sus logros.
  • Escuchar a los niños y dialogar. Dedicar unos minutos de la clase a conversar con ellos para que cuenten las novedades del día. Si alguno se ha peleado con un compañero del cole o ha tenido algún conflicto puede contarlo en clase de ballet donde las bailarinas intentamos ser su grupo de apoyo. La pertenencia a un grupo y el hecho de poder ser escuchado les aporta seguridad y confianza (no solo a los niños con TDHA, si no a todos en general)
  • Alternar ejercicios más intensos con otros más relajados. No es aconsejable fomentar la excitación del grupo durante un tiempo prolongado.
  • Establecer claramente las normas de la clase y pactarlas con todos.
  • Establecer las consecuencias de la transgresión de esas normas.
  • Repetir instrucciones si es necesario.
  • Dar responsabilidades simples. Cada día podemos elegir un ayudante del profesor que repartirá los materiales o ayudará a ordenar los CDS, o cualquier tarea sencilla que consideremos oportuna.

Por último, es preciso que los padres procuren buscar información si sospechan que sus hijos pueden padecer este trastorno. Y no dejar de visitar a su pediatra.