La danza mejora la autoestima del niño

Algo tan sencillo como bailar ayuda a reducir el estrés en los más pequeños, que descargan su energía y llegan a casa mucho más relajados. Todo lo que engloba la danza la convierte en una actividad que mejora de forma notoria la autoestima y la perseverancia de los más pequeños. Además, a través de ella el niño aprende a ser capaz de superarse y conseguir objetivos.

Durante las actividades en clase o en las presentaciones de baile, el niño puede observar sus esfuerzos y mejorar aquellos aspectos en los que se ha equivocado. Algo que también aplican a su vida diaria, ya que aprenderán a esforzarse por las cosas que de verdad desean. La bailarina, coreógrafa y profesora de danza Asun Noales asegura que los niños “trabajan la disciplina y la perseverancia para la consecución de un objetivo, ya que los resultados no son inmediatos y requiere mucha voluntad”.

¡Os dejamos con un increíble vídeo de Pantene dedicado a las bailarinas! Gran ejemplo de cómo la perseverancia, el trabajo y la lucha dan los resultados soñados:

La importancia de la motivación en el bailarín

La disciplina de la danza requiere de una gran dedicación, tanto dentro como fuera de las clases, y los jóvenes se ven obligados desde pequeños a adaptar sus rutinas para conseguir buenos resultados en las clases y en las actuaciones. La postura correcta, los horarios de descanso, los hábitos alimenticios o los factores ambientales han de estar muy bien cuidados por los pequeños, y eso conlleva una dedicación constante y diaria. Los bailarines que tengan una buena motivación serán capaces de perseverar frente al aburrimiento, la fatiga y el dolor.

A continuación, os enseñamos un fragmento extraído del libro Psicología de la danza, de Jim Taylor, donde muestra cómo la motivación influye en la consecución de objetivos.

  • Una motivación alta implica una preparación total que, a su vez, conduce a un óptimo rendimiento.
  • A los bailarines les motivan cosas diversas, como unas aspiraciones altas, la interacción social y la motivación de dominar ciertas técnicas. Para motivar a tus alumnos convenientemente, primero debes identificar las necesidades de motivación de cada uno de ellos.
  • Cuando los bailarines están motivados tienen mucha energía, se esfuerzan al 100% en las clases, cumplen todas las fases de su régimen de entrenamiento y tienen objetivos claramente definidos.
  • El establecimiento de objetivos es un medio eficaz para incrementar la motivación. Los bailarines deberían establecer 5 tipos de objetivos: a largo plazo, de temporada, escénicos, de entrenamiento y de estilo de vida.
  • Los objetivos deberían ser retadores, realistas, específicos y concretos.
  • Algunas estrategias que se pueden poner a disposición de los bailarines para que aumenten su motivación son: entrenar regularmente con un compañero, colocar recordatorios motivadores en su entorno (palabras, frases, fotografías), escribir un diario de danza, emplear visualizaciones motivadoras y hacerse dos preguntas motivadoras diarias.
  • Para incrementar la motivación de los bailarines en clase puedes utilizar las siguientes técnicas: pedir a los bailarines que se pongan microobjetivos, ofrecer una variedad de ejercicios en las clases, darle sentido a las clases, asegurar experiencias gratificantes, adecuar las capacidades de los bailarines a las exigencias de la clase y permanecer sensible a los niveles de motivación de los bailarines durante la clase.
motivacion

Fuente: Página web Desmotivaciones.

 

¿Qué condiciones necesita un bailarín para triunfar en la danza?

Tal y como publica la web especializada en danza Danzaralia, dejando de lado las condiciones físicas que le facilitarían la vida a cualquier bailarín, las condiciones mentales y de personalidad que requiere un aspirante para triunfar en la danza son las siguientes:

condiciones mentales

Fuente: Página web Danzaralia.

1. La pasión por la danza.

2. La coherencia entre la pasión y el logro de ésta.

3. La disciplina con la danza y con uno mismo. Esto incluye la exigencia personal.

4. La rigurosidad. No sirve el trabajo a medias.

5. La determinación. Hay que estar seguro de lo que se desea, aún a sabiendas de que ello requerirá renunciar a otras cosas.

6. Una elevada autoestima. Creer en uno mismo es poder con todo lo que uno se proponga.

7. La firmeza. Junto con la perseverancia y la fuerza, son unos grandes aliados.

Además de estas aportaciones, nos gustaría añadir que hay un factor fundamental que todos los bailarines deben trabajar: la concentración. Este elemento es muy complejo y se ve influido por factores psicológicos y ambientales. Una buena concentración implica enfocar el campo de atención en aspectos relevantes de la actuación, como la coreografía, el resto de bailarines y las indicaciones que tienen lugar entre bastidores. Una mala concentración implica centrarse en aspectos irrelevantes del campo de atención, como los miembros del público o las críticas que siguen a la actuación.

¿Qué opináis vosotros?

 

Posiciones básicas de los pies en la danza clásica

En la técnica de ballet existen diferentes posiciones de pies que se utilizan en todos los pasos de danza, ya sea para comenzarlos, en medio de un traslado o para finalizar el movimiento. Todos los bailarines, incluso los profesionales, realizan su ejercitación teniendo en cuenta estas posiciones básicas de los pies, ya que es realmente importante aprender a ejecutarlas teniendo en cuenta la correcta colocación postural y el debido trabajo muscular. De la firmeza y seguridad al hacer estas posiciones depende cómo podrás desenvolverte al intentar pasos de dificultad.

Tal y como publica la página web Body Ballet, éstas son las posiciones básicas de los pies en la danza clásica:

Posiciones básicas de pies

Fuente: Página web BodyBallet.

Primera posición

Los pies están completamente apoyados en el suelo, los talones en contacto y las puntas hacia fuera, de modo que los ejes de los pies forman una línea recta. Las piernas están estiradas y en contacto.

No es raro encontrar dificultades incluso en la primera posición. Es muy importante mantener en tensión piernas, glúteos, abdomen y espalda. Los pies han de estar abiertos dentro de límites realistas: de nada sirve abrir completamente para caerse un segundo después. El peso ha de estar más concentrado sobre las puntas de los pies que sobre los talones.

Segunda posición

Los pies se giran igual que en la primera posición pero con las piernas algos separadas. El espacio entre ellas debe ser equivalente al de un pie.

Tercera posición

El talón de un pie se pone contra la parte central del otro. La tercera posición de pies puede hacerse con la pierna izquierda o derecha adelante, de acuerda a la necesidad.

Cuarta posición

Los pies se cruzan de modo que el talón de un pie se encuentre a la misma altura que los dedos del otro y viceversa. Se debe dejar un espacio entre los pies equivalente al largo de un pie.

Quinta posición

Los pies se cruzan de modo que el talón de un pie toque el dedo del otro y viceversa.

Posiciones básicas pies danza clásica

Posiciones básicas pies danza clásica. / Página web Winx Club.

Lizt Alfonso: “La danza enseña a los niños a tener objetivos en la vida”

Lizt Alfonso, prestigiosa coreógrafa y bailarina cubana, ha concedido recientemente una entrevista en la que explica cuándo comenzó su pasión por la danza, con tan solo 4 años, y cómo se debe gestionar la danza entre los más pequeños.

Su vocación por el baile la llevó a fundar su propia compañía de danza, una de las más prestigiosas de Cuba, en la que todos los años se forman más de mil niños y jóvenes que, además de bailar, aprenden a tener objetivos en la vida. La compañía Lizt Alfonso Dance Cuba ha formado a grandes artistas que han logrado triunfar. El ejemplo más llamativo es el de la joven bailarina Ana Karla Suárez, protagonista principal del famoso videoclip “Bailando” de Enrique Iglesias, que ha dado la vuelta al mundo.

A continuación os dejamos con la entrevista completa a Lizt Alfonso –extraída del periódico digital cubano 14ymedio-, quien hace grandes aportaciones sobre la danza en relación con los niños.

lizt alfonso efe

La directora y coreógrafa cubana en una de sus clases. / EFE

PREGUNTA. Recibió su primera clase de ballet a los cuatro años. A los nueve ya creaba coreografías. ¿Cómo influyó en su infancia esa vocación tan temprana?

RESPUESTA. A los cuatro años vi por primera vez en mi vida un ballet, Coppelia, del Ballet Nacional de Cuba. Quedé fascinada y le dije a mi mamá: “Eso es lo que yo quiero hacer. A eso me quiero dedicar”.

Tuve muchos obstáculos por el camino. En la edad del preuniversitario muchos de mis compañeros ni siquiera sabían a esas alturas, con 17 años, qué iban a estudiar y yo lo tenía definido. Quería mi propia compañía, hacer mis coreografías porque sabía que tenía algo que compartir con los demás.

Sería muy bueno para los niños en general poder definir desde una edad temprana su vocación. Los ayudaría a acortar el camino, la distancia hacia lograr un objetivo en el futuro.

P. ¿Cuáles son los principales valores que la danza aporta a la infancia?

R. Yo diría que todos, porque estudiar danza no es solo estudiar danza. Con la danza se estudia música, disciplina, se aprende a tener objetivos en la vida, se aprende rigor, estética. Se aprende a relacionarte con los demás, a tener sentido de grupo y a tener un desempeño individual dentro de un grupo. Y no solo aprenden los niños: aprenden las familias y aprenden los vecinos.

Los talleres vocacionales de la compañía tienen 22 años de creados. Por nuestras manos han pasado miles de niños y ya dos generaciones. Siento mucha satisfacción cuando veo que esos niños se han convertido en hombres y mujeres de bien. Y desarrollan una labor, sea o no en la danza, muy bien hecha, con seriedad, responsabilidad y compromiso.

P. ¿Cree que la danza es una buena herramienta para proteger los derechos de los niños?

R. Yo pienso que sí, todas las artes: la danza, la música, la pintura… cualquiera de ellas.

Aquí hemos tenido lamentablemente en algunos momentos casos de niños que han visto o vivido cosas terribles. O casos de niños autistas o con alguna dificultad fisicomotora. Y es increíble cómo se insertan dentro de este proceso. Y el grupo, lejos de hacerles rechazo, está ahí para canalizar esas dificultades. Este es un espacio donde (los niños) se sienten realizados, respetados y escuchados como seres humanos.

P. ¿Cuál es la importancia de la Convención sobre los Derechos del Niño?

R. Yo pienso que es de los más importantes pasos que se han dado en la historia para el respeto con los niños. Pero queda tanto por hacer… No es solamente que esté, es que podamos llevarla a efecto, que podamos ejecutarla. Tenemos que ponerla en práctica todos los días y en todo momento. No solo los gobiernos en cada país, estoy hablando de cada uno de nosotros como ciudadanos.

P. ¿Cuáles son los problemas más urgentes que se deben abordar en la protección a la infancia?

R. Muchos. La violencia es una cosa que a mí me marca profundamente. Que un niño sea violentado en cualquiera de sus maneras es algo terrible. Todos tenemos que estar atentos. También está el problema del trabajo infantil. Los niños tienen derecho a recibir una educación porque esas son las armas para defenderse en el futuro. Y otros son la alimentación o las drogas.

P. ¿Y en Cuba? ¿Cuáles son los retos en la defensa de la infancia en este momento de reformas económicas y sociales que vive el país?

R. No perder lo que hemos logrado, como la educación y la salud para los niños. Y poder evolucionar y avanzar porque nos hemos quedado rezagados en aspectos como Internet. Tenemos que conservar lo que hemos conseguido pero también abrirnos hacia las nuevas tecnologías y hacia la prosperidad en un país lleno de talento y de deseos de hacer y de trabajar. No hay que ponerle un techo a la gente.

P. ¿Qué diferencias ve entre su infancia y la que viven ahora los niños cubanos?

R. En algunos sentidos es mejor (la de ahora), tienen más opciones que las que tuve yo cuando era una niña. Y en otro sentido, hay que tener mucho cuidado y por eso me aferro al arte. Se está viviendo un mundo muy material, los valores espirituales empiezan a perder todo tipo de fuerza. Predomina el “yo te doy”, “tú tienes”, “yo ostento”. Y no debe ser así.

En Cuba hubo un periodo especial de muchas carencias y los padres de hoy, los de mi generación, no quieren que los hijos tengan esa carencia. Pero todo no se les puede dar, los niños tienen que aprender también que cada cosa tiene un valor y que cuesta mucho trabajo tenerlas.

¿Cómo prevenir y curar las ampollas y los callos?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

Durante la edad infantil los niños tienen los pies muy sensibles, ya que todavía no se han habituado a la práctica de la danza. Esta característica les hace más vulnerables a sufrir ampollas o callosidades, y aprender a curarlas resulta imprescindible para que las clases se puedan desarrollar sin molestias.

Ampollas: molestia frecuente en la danza

Lamentablemente, las ampollas son muy frecuentes en la danza, principalmente en los alumnos y alumnas que realizan trabajo de puntas. Las ampollas suelen aparecer por un roce entre la piel y el calzado, o bien, entre la media y la piel, ya que la media roza el interior del calzado.

Sin embargo, como explica María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, estas lesiones responden a un descuido por parte del alumno que, a menudo, olvida proteger sus pies con el vendaje adecuado.

Pero, ¿cómo proteger los pies de las ampollas?

proteger dedos deniaComo explica la bailarina y especialista en Danza Clásica María Doval, para prevenir las ampollas siempre se aconseja el vendaje de los dedos o las zonas del pie que puedan resultar afectadas por el roce de las zapatillas. “Debe vendarse cada dedo, uno por uno, con tiritas suficientes o esparadrapo adhesivo, que resulta muy práctico”, especifica.

Además,  según la fisioterapeuta Carolina Ruiz, es muy importante no estallar las ampollas, sino que se deben mantener secas y protegidas. Una recomendación que apoya la bailarina María Doval, quien además añade que nunca se debe quitar la piel que recubre la ampolla, ya que el dolor aumenta y se corre riesgo de infección.

Sin embargo, una vez se ha producido el roce, la profesora y bailarina aconseja usar Compeed Ampollas o cualquier otro producto similar de carácter farmacéutico.

Callos y durezas

El movimiento constante de pies y la fuerza en el apoyo al bailar hace que los niños puedan sufrir callosidades en algún momento. Un callo es un engrosamiento de la parte externa de la piel, que se forma como medida de protección ante un estímulo constante.

puntas mariadoval

Según aconseja la fisioterapeuta especialista en danza Carolina Ruiz, lo ideal es limarlos con una piedra pómez o con una lima para pies. Junto a ello, avisa que nunca hay que cortarlos, pues esa piel tiende a sangrar mucho y es muy doloroso. Además, se corre el riesgo de infección.

Pese a que no ser una lesión, los callos suelen ser incómodos y hay que saber cuidarlos para evitar que se resquebraje la piel por sequedad y falta de cuidado. La bailarina de danza clásica María Doval asegura  lo importante es mantener los pies bien hidratados a diario y llevar calzado cómodo fuera de clase.

“Si el alumno siente dolor su trabajo se verá mermado y el rendimiento no será óptimo”, sentencia la profesora de danza infantil María Doval.

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¿Cómo prevenir las lesiones en la danza infantil?

¿Cómo prevenir las lesiones en la danza infantil?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

La disciplina de la danza requiere de una gran dedicación, tanto dentro como fuera de las clases. A pesar de que a edades tempranas la danza es una actividad lúdica, resulta fundamental que los niños conozcan su cuerpo y aprendan a cuidarlo. La etapa infantil se caracteriza por el desarrollo del cuerpo del niño, lo que le hace ser más vulnerable a las lesiones.

Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, las lesiones se pueden prevenir, ya que casi todas son consecuencia de problemas de técnica o de cambios bruscos de crecimiento. De ese modo, resulta fundamental prestar atención a los consejos para prevenir las molestias y lesiones en la danza infantil.

1. Conocer el cuerpo

Es importante que desde pequeños los niños empiecen a conocer su cuerpo y a saber cómo funciona. De ese modo, y como recoge la web experta en danza Life while we dance, les resultará más fácil adaptarse a las clases y aprenderán a detectar sus límites, así como a trabajar con sus verdaderas posibilidades. Cuanto más conozcan su cuerpo, mejor podrán trabajarlo.

2. Preparación y técnica

tres niñas estiran en balletEl calentamiento tiene como objetivo principal preparar el cuerpo para la actividad física que se va a realizar. Tener un buen calentamiento previo a la clase ayuda a los músculos y articulaciones a estar preparados para una actividad más intensa, lo que disminuye significativamente el riesgo de lesiones.

Según María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, “enseñar las técnicas de ejecución apropiadas para cada movimiento” es clave para prevenir las lesiones. Además, la profesora de danza infantil añade que “cuando surge una lesión es porque el ejercicio no se ha realizado adecuadamente”.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, algunas de las principales causas de lesiones en los más pequeños son: un calentamiento insuficiente, la falta de entrenamiento específico, la mala distribución de las clases, la insuficiente preparación después de periodos de inactividad o el desequilibrio muscular.

3. Factores psicológicos

niña en clase de ballet sentadaAsí como preparamos nuestro cuerpo físicamente, también es importante prepararlo mentalmente. De ese modo, los profesores deben enseñar a los niños a trabajar la concentración para que inicien las clases poniendo más atención en su cuerpo, en la técnica que están trabajando y en la postura correcta para desarrollarla.

Del mismo modo, el espíritu competitivo desmesurado de muchos niños hace que fuercen sus músculos y sus huesos más de lo que deberían. Por ello es importante que el niño no sienta presiones externas de ningún tipo y entienda la danza como una actividad lúdica.

4. Buenos hábitos de descanso

Estar bien descansados ayuda a los niños a rendir en plenitud en sus clases. Además, el cansancio excesivo puede provocar un descuido que derive en alguna lesión. Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, los niños “deben dormir de 8 a 10 horas al día” para lograr un buen rendimiento.

 5. Exigencia física

piernas estirando niñas balletCopiarLa técnica de la danza requiere de un trabajo progresivo y constante en el tiempo, sumado a una buena preparación física. Es por ello que los niños deben dedicar tiempo a fortalecer sus músculos, ya que eso les ayudará a proteger sus articulaciones y a tener un mejor dominio de la técnica. “Los niños deben tener un buen acondicionamiento físico”, subraya la doctora Emilia Pérez.

Además, el niño debe entender que no debe realizar movimientos para los que su cuerpo todavía no está preparado. “Hay que advertirles acerca del dolor que puede causar una lesión e impedir que cometan imprudencias”, destaca la profesora de danza infantil María Doval.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, la correcta alineación de los ejes del cuerpo, el grado de amplitud de los movimientos articulares, la buena elasticidad de los músculos, la fuerza muscular, el equilibrio, la resistencia y una adecuada relación entre peso y altura son fundamentales para prevenir las molestias y lesiones en los pequeños bailarines.

6. Buena alimentación

Una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, relata Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

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Emilia Pérez, doctora especialista en Medicina de la Danza, destaca que los niños deben “cuidar la alimentación y llevar una dieta variada y sana. Concretamente, recomienda dar a los niños “aportes vitamínicos, en especial vitamina C, si tienen una lesión del aparato locomotor”.

De ese modo, las dietas incorrectas, el sobrepeso, el bajo peso, la fatiga, la anemia o la falta de hidratación hacen que el niño sea mucho más vulnerable a las lesiones que un niño que lleve una dieta completa y equilibrada.

7. Recomendaciones médicas

Es importante siempre obedecer las recomendaciones médicas, ya que si se ignoran los consejos de los especialistas, las molestias pueden convertirse en lesiones graves. Esto resulta verdaderamente importante en la edad infantil, ya que, como explica la doctora Emilia Pérez, los niños están en una época de crecimiento, por lo que si presentan alguna lesión hay que acudir al médico y no dejarlas pasar.

“En la adolescencia aconsejo un examen de medicina de la danza para descartar posibles futuras lesiones y adaptarse en la clase de danza”, añade la doctora especialista en Medicina de la Danza.

8. Factores ambientales

Prestar atención a los factores ambientales que rodean la clase también resulta fundamental para prevenir lesiones. Según explica la profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica María Doval, “utilizar los materiales de clase apropiados (colchonetas, barras fijas, espejos de pared) y trabajar en instalaciones en condiciones de seguridad resulta primordial”.

Asimismo, añade que traer a clase las zapatillas de ballet según las recomendaciones del maestro es fundamental, ya que el uso de calcetines provoca resbalones y falta de equilibrio.

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Del mismo modo, resulta imprescindible que los suelos estén correctamente acondicionados para mantener a salvo los músculos y huesos de los niños, sobre todo en el trabajo de puntas, giros y saltos.

Junto a ello, como explican en la web especializada en danza Danzaralia, la temperatura puede ser otro factor importante en la prevención de lesiones. Si los niños entrenan en un ambiente frío, hay que poner especial atención al calentamiento. Por el contrario, si se entrena en un lugar con temperaturas altas, habrá que cuidar la pérdida de agua, debido al sudor. Además, los cambios bruscos de temperatura provocan lesiones.

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