La alimentación y la nutrición en la danza infantil

“Somos lo que comemos, y en función de lo que comemos hoy, seremos en el futuro”

La alimentación es la manera de proporcionar al organismo las sustancias esenciales para el mantenimiento de la vida. Es un proceso voluntario y consciente por el que se elige un alimento determinado y se come. A partir de este momento empieza la nutrición, es decir, el conjunto de procesos por los que el organismo transforma y utiliza las sustancias nutritivas que contienen los alimentos ingeridos, tal y como explica el estudio “Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte”, realizado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Importancia de llevar una dieta completa y equilibrada

En líneas generales, la dieta habitual de una persona que practica deporte no debe diferir de la recomendada para una persona sedentaria, ya que los principios básicos son los mismos. Sin embargo, llevar una dieta completa y equilibrada se hace especialmente importante en los niños, y más, si practican con regularidad la danza. “Las necesidades calóricas en esta etapa de la vida son superiores a las del adulto, ya que predominan los procesos de formación de tejidos, debido al crecimiento y a la actividad física”, explica Raquel Santacruz, especialista en Nutrición Deportiva y Nutrición en la Infancia.

Una idea que también apoya, y completa, Néstor Vicente, dietista especializado en Nutrición y Deporte: “Un niño necesita desarrollarse y crecer, y por lo tanto, precisa de los materiales de construcción y  la energía necesaria que los alimentos le van a proporcionar”. De ese modo, una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, evidencia Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

Sin embargo, a pesar de que una buena alimentación no garantiza conseguir un buen rendimiento deportivo –ya que influyen otros factores, como una adecuada dotación genética y un correcto entrenamiento-, “errores en la alimentación pueden condicionar un resultado deportivo y dar al traste con años de entrenamiento”, sentencia la nutricionista Raquel Santacruz.

Nutrientes esenciales

Los distintos especialistas en nutrición y bailarines profesionales con los que MiniDanza ha contactado coinciden en señalar que los requisitos esenciales para la práctica de la danza son: energía, huesos fuertes, articulaciones flexibles, músculos potentes y tonificados, corazón y pulmones que funcionen eficazmente, y una buena organización de la estructura ósea.

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Para que el estudiante de danza pueda adquirir y mantener estos  atributos es imprescindible que siga una dieta completa y equilibrada. “No hay alimentos mágicos. Todos los grupos de alimentos deben de estar presentes en cualquier niño -haga actividad física o no-, siendo incluso más importante en los niños que practican danza, ya que va a utilizar con mayor grado de consumo muchos nutrientes”, explica el dietista Néstor Vicente, integrante del Servicio de Nutrición y Dietética para la Actividad Física y el Deporte de la UMH.

Pero, ¿cuáles son los nutrientes esenciales para una buena alimentación infantil? ¿Qué aporta cada uno de los grupos alimenticios?

En primer lugar, hay que conocer que los nutrientes se clasifican en dos grandes grupos: los macronutrientes –formados por los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos o grasas-, y los micronutrientes -las vitaminas y los minerales-.

Macronutrientes esenciales: hidratos de carbono, proteínas y lípidos

Según la nutricionista Raquel Santacruz, también titulada en Danza Clásica, y cuyo trabajo final de carrera versó sobre “La valoración nutricional de las bailarinas de danza clásica”, las recomendaciones nutricionales que se establecen en la edad escolar son las siguientes:

En cuanto a las necesidades de macronutrientes, los hidratos de carbono deben aportar un 50-55% de la ingesta de energía total, y de ellos, un 45% debe provenir de hidratos de carbono complejos, y un 10 % de azúcares o hidratos de carbono simples.

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“Desde el punto de vista de la actividad física, el aporte de hidratos de carbono (cereales, pan, pastas, legumbres, patata) es esencial para una práctica segura y saludable del deporte en estas edades”, destaca Santacruz. Además, el también nutricionista Néstor Vicente explica que los hidratos de carbono proporcionan la energía imprescindible para bailar.

Algunos alimentos que nos proporcionan este nutriente son las verduras. De hecho, Carmen Zaballa, licenciada en Ciencias Biológicas e instructora de Pilates, explica que las verduras “son básicas para el buen funcionamiento del metabolismo del cuerpo humano”.

En cuanto a otro de los macronutrientes, la ingesta de proteínas por parte de los escolares debe suponer un 11-12% de la energía total. Esta proteína debe provenir en un 66% de alimentos animales (pescado, huevos y pollo), y en un 33% de alimentos vegetales (tofú, seitan, frutos secos). “Las proteínas aportan alimentos plásticos, es decir, son buenas para el desarrollo muscular, óseo, y de los tejidos. Permiten la recuperación cuando se realiza una actividad física”, destaca el también licenciado en Biología Néstor Vicente.

Por otro lado, el aporte de grasa no debería superar el 35% de la ingesta de energía total. Este aporte se debe suministrar principalmente a través de grasa monoinsaturada, no debiendo superar el aporte de grasa saturada más del 10% de la energía total diaria. “Las grasas están involucradas en el desarrollo puberal, ya que están implicados en la síntesis de hormonas sexuales y de otro tipo”, agrega Vicente.

Este tipo de grasa beneficiosa para el organismo se puede encontrar en el aceite de oliva, las pipas de girasol, el aguacate o las nueces. “Las grasas son muy importante para el cerebro, y por lo tanto, para las neuronas”, revela Carmen Zaballa.

Micronutrientes esenciales: vitaminas y minerales

En cuanto a las recomendaciones sobre los micronutrientes –vitaminas y minerales-, el nutricionista Néstor Vicente explica que tienen una elevada funcionalidad, ya que producen beneficios a nivel de antioxidantes, de regulación del metabolismo y a nivel inmune, entre otros.

Las vitaminas participan activamente en el control de los procesos para la obtención de energía y en la síntesis de multitud de sustancias y estructuras vitales. Existen muchos tipos de vitaminas y se encuentran en muy variados alimentos, sobre todo, en las frutas y verduras.

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En cuanto al otro micronutriente esencial, como señala el estudio “Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte”, realizado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, los minerales son elementos esenciales, por lo que, al igual que las vitaminas, deben formar parte de la dieta diaria del deportista, en la cantidad adecuada. Además, se especifica que los minerales pueden clasificarse en: macrominerales (calcio, fósforo y magnesio), microminerales u oligoelementos (hierro, iodo, flúor, cromo, cobre, selenio, cinc, cobalto, manganeso y molibdeno), y electrolitos (sodio, potasio y cloro).

Por su parte, Raquel Santacruz explica que el aporte de calcio –uno de los minerales principales- durante la edad escolar es un factor trascendental para que el crecimiento sea armónico, en conjunción con la vitamina D, que es esencial para la absorción de calcio en el tubo digestivo. Las necesidades son máximas durante las etapas de crecimiento más rápido, siendo de 800 mg en los primeros años (de 4 a 8 años), y de hasta 1.300 g en los últimos años del crecimiento (hasta los 18 años).

En cuanto a los alimentos que aportan gran cantidad de calcio se encuentran los lácteos y el queso. De hecho, se recomienda entre 2-4 raciones de estos alimentos diarios para cubrir las necesidades de calcio en la dieta. Además, Carmen Zaballa añade que “los frutos secos, como las almendras, nueces o avellanas, son también fuentes equilibradas de calcio”.

Junto a la importancia del aporte de calcio en los más pequeños, la especialista en Nutrición Infantil Raquel Santacruz destaca que el periodo de crecimiento requiere un adecuado aporte de hierro. Dichas necesidades son mayores en las niñas a partir de la menarquía, por las pérdidas debidas a las menstruaciones. Las ingestas recomendadas de hierro son de 10 mg/día en los primeros años (de 4 a 8), y hasta 15 mg/ día entre los 14 y 18 años.

Una vez conocidos los nutrientes esenciales y lo que cada uno aporta al organismo, hay algunos alimentos que son imprescindibles en la dieta de una persona que practica danza habitualmente: “Lo que no puede faltar en la dieta de un bailarín son las frutas y las verduras. Todas han de estar presentes, sobre todo aquéllas que contienen más azúcares”, destaca la reconocida bailarina Pilar Sánchez, fundadora de la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche.

Además de mantener una dieta equilibrada que contenga los nutrientes vistos hasta ahora, todos los nutricionistas coinciden en destacar la importancia y la trascendencia de mantener una adecuada hidratación. Los expertos recomiendan  ingerir entre 1,5 y 2 litros diarios de líquido. Junto a ello, la bailarina y profesora Pilar Sánchez alerta que los bailarines deben eliminar de sus dietas “todas aquellas bebidas que contengan gas”.

Educación nutricional desde pequeños

De esta manera, y una vez conocidos los principios nutricionales ideales de la dieta de los niños, los adultos deben incitar y guiar a los más pequeños a llevar una alimentación equilibrada. En este sentido, los padres tienen una responsabilidad fundamental, y también las propias escuelas de danza, que deben controlar que el peso y la alimentación de sus alumnos, y alumnas, es adecuado. Lo que no se debe olvidar es que los alimentos, en esta edad, deben ir enfocados a facilitar su desarrollo y crecimiento, por lo que no es recomendable que sigan un régimen estricto. “Excluir grupos de alimentos de una dieta diaria sería realizar un tipo de dieta desequilibrada”, subraya el especialista en nutrición Néstor Vicente.

Múltiples beneficios en el desarollo

Si los niños aplican todas estas pautas de buena alimentación, los resultados se verán reflejados en todos los ámbitos de su desarrollo. Los más pequeños conseguirán una apariencia más saludable, una estructura ósea bien desarrollada, un peso armónico de acuerdo con la estatura, una expresión alerta y despierta, pelo brillante, estabilidad emocional, buen apetito, hábitos de sueño saludables, resistencia a la fatiga, tránsito intestinal regular y también buen humor.

“Un niño que se alimenta bien se recupera perfectamente de las clases. Gracias a eso, puede volver al día siguiente con la plena energía necesaria para volver a entrenar”, concluye el nutricionista Néstor Vicente.

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Las exigencias físicas que requiere la práctica de la danza, los cánones que se establecen en la sociedad sobre el ideal de belleza o los problemas personales pueden condicionar la alimentación de los bailarines. Amador Cernuda, reconocido y prestigioso psicólogo de grandes deportistas de élite, ha realizado numerosas investigaciones durante su carrera, y ha podido advertir cuáles son los desórdenes alimentarios más comunes entre los bailarines. Además, su experiencia profesional y su cargo como subdirector del Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso le han permitido conocer en profundidad cómo funciona el mundo de la danza.

Pregunta: ¿Cuáles son los principales desórdenes alimentarios que aparecen en los niños que practican danza?

Respuesta: Los principales problemas que hemos detectado en mis investigaciones, y en las que he dirigido en estos últimos años, son problemas de imagen corporal que derivan en problemas de anorexia, bulimia y vigorexia. Son problemas que se dan, sobre todo, en la edad adolescente, con el cambio corporal que tiene lugar en la preadolescencia. Sin embargo, a nivel general, la danza aporta a los niños aspectos muy positivos, y no hemos detectado desórdenes.

P: Normalmente, ¿cuál suele ser el origen de estos problemas?

R: El origen de estos problemas puede ser policausal. Lo que tengo claro es que la danza no los provoca, a veces la causa está en la estructura familiar, en profesores con problemas, y en las incidencias que provocan los medios sociales en la autoestima corporal de los adolescentes, con la proyección de modelos corporales de supuesto éxito.

P: ¿Se dan muchos casos de desórdenes alimenticios en los deportistas y bailarines?

R: El mundo de la danza sigue los mismos criterios en esta problemática que el mundo del deporte de alto rendimiento. He tenido la experiencia profesional de trabajar en seis ciclos olímpicos con deportistas de élite, algunos de modalidades con similaridad a la danza, aunque con objetivos muy diferentes. En el deporte de alto rendimiento, existen casos anecdóticos. Sin embargo, en el deporte de base nos encontramos con casos en los clubs de competición inicial a niveles autonómicos, nacionales, y raramente en el circuito internacional. En el mundo de la danza, después de analizar importantes compañías, apenas hemos encontrado problemas por el importante filtro que supone tener cualidades para ingresar en una gran compañía. Sin embargo, a nivel de conservatorios -en varios estudios que hemos realizado en nuestra Institución universitaria para tesis de grado, máster o doctorales- nos hemos encontrado con diferentes incidencias en este ámbito formativo.

P: ¿Cómo deben tratarse estos problemas?

R: Estos problemas son muy serios e implican una gravedad. Por lo tanto, deben ser tratados por equipos multidisciplinarios especializados de médicos, psicólogos, psiquiatras y endocrinos, entre otros.

P: ¿Es imprescindible que se detecten a tiempo?

R: Es muy importante detectar el problema y ponerle soluciones lo antes posible. Sería importante que en los conservatorios y escuelas de danza existieran servicios de psicología que ayudaran a detectar las personas con posibilidades de riesgo ante estos problemas. Existen pruebas de rigor científico contrastado que permiten detectar las personalidades de riesgo, para evitar consecuencias muy negativas para los individuos y para la propia imagen de la danza.

P: ¿Cree que las escuelas de danza deberían promover la necesidad de llevar una dieta saludable? Junto a  ello, ¿las escuelas deben llevar controles nutricionales y médicos sobre las alumnas?

R: Hace falta una educación de los profesores para detectar pequeños indicios de problemática, y evitar actitudes y comentarios que puedan generar problemas. Por experiencia, en general, la mayoría de las personas que trabajan en danza tienen sensibilidad para esta temática. Sin embargo, algunas excepciones que existen, por suerte, son minoritarias, aunque pueden hacer mucho daño. Que exista una educación sobre alimentación y aspectos psicológicos del cuerpo, es muy importante. Los avances científicos tienen que tener proyección en la sociedad. Las nuevas generaciones formadas en la universidad tienen que implicar un gran cambio en el futuro de la enseñanza de la danza por la actualización de sus conocimientos científicos en diferentes campos: preparación física, medicina y psicología aplicadas y relacionadas con la danza.

P: ¿Qué responsabilidad tienen los padres en esto? ¿Y los profesores de danza?

R: Los padres son muy importantes para toda una buena estructura familiar, es la base para una buena educación, salud y éxito profesional. Los profesores son el complemento para que esta base crezca y se consolide. Es su labor es fundamental en la educación y desarrollo, por eso su formación tiene que ser rigurosa.

Prof. Dr. Amador Cernuda Lago.
Profesor Universidad Rey Juan Carlos.
Subdirector Instituto Universitario Danza Alicia Alonso.
Director Máster Artes Escénicas.
Doctor en Psicología.
Acreditado Europsy (European Certificate in Psychology and Psychotherapy)
Especialista internacional en Psicología Alto Rendimiento, director de la preparación psicológica de deportistas de alto nivel, campeones del mundo y medallistas olímpicos en seis olimpiadas, y de artistas de alto nivel.
Investigador científico en Artes Escénicas, con numerosas participaciones en congresos científicos internacionales y tesis doctorales dirigidas.
Miembro de importantes sociedades científicas internacionales.
Presidente de la Asociación Española de Psicología Transpersonal.

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“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”

Numerosos nutricionistas coinciden en señalar que el desayuno es la comida más importante del día. Un desayuno completo y equilibrado favorece que las calorías del organismo se repartan de forma más armónica a lo largo del día y proporciona, además, todos los sustratos energéticos necesarios para afrontar el día con la energía suficiente. Además, la necesidad de tomar un desayuno rico en nutrientes esenciales es especialmente importante en el periodo escolar, una etapa de crecimiento y desarrollo a todos los niveles.

 ¿Qué ocurre si no se desayuna?

Algunas de las consecuencias negativas de saltarse el desayuno son el decaimiento, la falta de concentración, el bajo rendimiento físico y académico, y el mal humor, debido al déficit de glucosa -principal combustible energético- que produce el ayuno.

Estos síntomas se han demostrado en el estudio “El desayuno y el rendimiento escolar” elaborado por Kellogg’s en 2012, donde se ha evidenciado que un mal desayuno hace que el niño rinda por debajo de sus posibilidades, y que un buen desayuno potencia que el escolar obtenga mejores resultados académicos.

“Con un buen desayuno le estamos dando a nuestro cuerpo todo lo que necesita, y sobre todo, a nuestro cerebro”, explica Néstor Vicente, diplomado en Nutrición humana y Dietética. En este sentido, no hay que olvidar que a primera hora de la mañana el organismo lleva entre 8 y 10 horas sin recibir ningún tipo de alimento, y es necesario reponer todos los nutrientes, ya que a pesar de haber estado durmiendo, el cerebro ha seguido consumiendo.

“Si nuestro cerebro pasa mucho tiempo sin un sustrato energético necesario, entra en un estrés y empieza a buscar glucosa muy desesperadamente”, añade el nutricionista Néstor Vicente, también licenciado en Biología.

De ese modo, la falta de glucosa empuja al cuerpo a quemar otras reservas energéticas, lo que causa múltiples alteraciones en el normal funcionamiento orgánico. “Para recomponerse, el cerebro la busca de nuestra masa muscular, y va destruyendo nuestras fibras musculares para conseguir la glucosa. De ese modo, estamos también desmejorando nuestra aptitud física”, especifica Néstor Vicente, integrante del Servicio de Nutrición y Dietética para la Actividad Física y el Deporte de la UMH.

El desayuno debe cubrir las necesidades nutritivas esenciales

Para evitar estos síntomas y conseguir que el niño afronte la mañana con la energía necesaria, la Campaña de Prevención de la obesidad infantil iniciada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, informa de que el desayuno debería cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del escolar. Además, agrega que el aporte energético del desayuno es de gran importancia, ya que permitirá lograr un adecuado rendimiento -tanto físico como intelectual- en las tareas escolares y en el trabajo diario.

Por lo tanto, “un buen desayuno es la base principal y hay que tomarse el tiempo necesario para realizarlo, aunque haya que levantarse diez minutos antes”, indica el dietista Néstor Vicente. Una recomendación que también apoya la prestigiosa nutricionista Lucía Bultó, quien añade, también, que el desayuno es una comida formal –no un mero trámite para ir colegio- por lo que debe realizarse en la mesa y acompañado de los padres. Si es de otro modo, el niño no le concederá la importancia que realmente tiene. Sin embargo, y a pesar de ser la comida más importante del día, los estudios revelan que es a la que menos tiempo se le dedica.

Beneficios de un buen desayuno

Los beneficios que tiene para la salud la toma de un desayuno completo y equilibrado son amplios y diversos. Entre los más destacados, encontramos los siguientes:

  • Mantiene un estado nutricional correcto, ya que cubre las necesidades de energía. Para conseguirlo, es necesario que el desayuno sea completo y estén presentes todos los tipos de nutrientes, tal y como revela el dietista Néstor Vicente.
  • Mejora el rendimiento intelectual y físico. Con la supresión del desayuno el organismo pone en marcha un mecanismo que  altera el nivel aceptable de azúcar en la sangre. Esos cambios alteran la conducta e influyen de modo negativo en el rendimiento físico e intelectual.
  • Ayuda controlar el peso de forma adecuada. Al mantener el estómago lleno hasta la siguiente comida principal, se evita picar entre horas –aunque un almuerzo a media mañana es conveniente-. En este sentido, la especialista en nutrición infantil Raquel Santacruz descubre la relación que se ha demostrado entre el bajo aporte calórico con el desayuno y la obesidad. “Los escolares que peor desayunan tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad”, destaca.
  • Ayuda al tránsito intestinal y mejora los niveles de colesterol, debido al contenido de fibra de los cereales integrales y las frutas, que deben estar presenten en el desayuno.
¿Qué debe incluir un desayuno equilibrado?

De ese modo, a primera hora del día es necesario consumir alimentos variados. Por ese motivo, es fundamental saber elegir los alimentos que debe contener un buen desayuno.

Según el nutricionista Néstor Vicente, es recomendable que el desayuno incluya, al menos:

Lácteo: leche, yogur, queso, cuajada. Contienen proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y vitaminas del grupo B (principalmente riboflavina o B2).

Cereal: pan, cereales, galletas. Proporcionan hidratos de carbono que aportan energía, vitaminas y minerales. Los cereales integrales aportan, además, fibra.

Fruta: entera o en zumo (recomendable zumos naturales). Aportan hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.

Aceite de oliva o mantequilla, para cubrir el aporte de grasa necesario.

En apoyo a estas recomendaciones, la profesora de danza y reconocida bailarina Pilar Sánchez certifica que “la fruta es muy buena en el desayuno” y recomienda “tomar un desayuno variado y completo que contenga todos los nutrientes esenciales”.

Siguiendo estas indicaciones, y tal y como aconseja el Programa PERSEO, a iniciativa del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, algunos modelos de desayuno pueden ser los siguientes:

Modelos de desayuno

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“No hay vida sin agua” (Albert Szent-Gyorgyi, fisiólogo)

Llevar una dieta completa y equilibrada de forma continua influye positivamente en el rendimiento deportivo. El qué se coma, cuánto y cuándo pueden marcar la diferencia entre dos personas bien entrenadas. Es por ello que es fundamental conocer qué alimentos son recomendables ingerir antes, durante y después de los ensayos –o actuaciones-.

Alimentos con alto valor energético

En caso especifico de la danza, como revela el especialista en Nutrición y Deporte Néstor Vicente, “lo importante antes de las clases es que el niño tome alimentos que le vayan a proporcionar la energía necesaria para que realice correctamente la actividad física”.

Esto es, es recomendable consumir alimentos que estén compuestos por hidratos de carbono, ya que proporcionan energía rápidamente asimilable. Algunos ejemplos que cita Vicente podrían ser: barritas con cereales, un bocadillo sin demasiado alimento graso, galletas o cereales.

Del mismo modo, la especialista en Nutrición Deportiva y Nutrición Infantil Raquel Santacruz apuesta por ingerir cereales integrales antes de las clases, pero, además, añade que otra buena opción puede estar compuesta por lácteos, fruta fresca, frutos secos o deshidratados, huevos y carnes magras.

Junto a ello, destaca la importancia de que entre la última comida y el entrenamiento o la competición, al menos, hayan pasado 3-4 horas (Ley de las tres horas), para evitar problemas digestivos durante el ejercicio.

En este sentido se manifiesta Pilar Sánchez, fundadora y profesora de la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche, quien asegura que antes de ir a clase es muy recomendable beber. Sin embargo, revela que no es aconsejable comer justo antes de bailar: “No deben comer nada, como mucho, una fruta ligera que contenga mucho líquido, ya que las comidas resultan pesadas”, explica la bailarina.

Recuperar energías y líquidos

Una vez finalizadas las clases, el nutricionista Néstor Vicente aconseja una buena hidratación para poder reponer todos los líquidos que el niño ha perdido. “Además, también es recomendable comer algo sólido”, añade.  Por ejemplo, señala como ejemplo una pequeña merienda -o un almuerzo, dependiendo de la hora-, que le proporcione todos los nutrientes esenciales. Unos consejos que también apoya la licenciada en Pedagogía de la Danza Pilar Sánchez, quien especifica, además, que los frutos secos, el plátano o cualquier otro tipo de fruta son adecuados para recuperar azúcares.

Así mismo, la nutricionista y también bailarina Raquel Santacruz señala que “al terminar el ejercicio conviene comer un pequeño tentempié para evitar llegar a las comidas principales con un hambre exagerado”. Una buena opción para la nutricionista puede ser una rebanada de pan integral con queso fresco o pavo, frutos secos, barritas de cereales integrales o fruta fresca con requesón. Además, también recomienda evitar los alimentos con elevado contenido de grasa y azúcar, como las patatas fritas o la bollería, que a menudo apetecen después de una jornada de deporte. Estos alimentos producen una sensación de pesadez si se consumen y, además, pueden anular parte del trabajo realizado durante los ejercicios.

Hidratación durante las clases de danza

Del mismo modo, el dietista especializado en Nutrición y Deporte Néstor Vicente también destaca la importancia de una buena hidratación durante las clases. En este caso, el niño puede ingerir agua o alguna bebida deportiva.

La profesora y bailarina Pilar Sánchez coincide completamente con este consejo y agrega otra recomendación: “Las bebidas han de ser naturales para que no produzcan un impacto fuerte en el organismo si están sudando mucho. Además, hay que tomarla a sorbos pequeños”.

Por lo tanto, una correcta hidratación es esencial para la salud y el bienestar. Es el pilar fundamental de las funciones fisiológicas más básicas y se le debe conceder la importancia necesaria.

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“El niño es un aprendiz y el adulto es el maestro” (Lucía Bultó, nutricionista)

Generalmente, es durante la infancia cuando los niños aprenden los hábitos nutricionales que guiarán su alimentación en el futuro. Estas costumbres se adquieren, en gran medida, por imitación del comportamiento de los adultos. Por ese motivo, resulta imprescindible para los padres conocer cuáles son los buenos hábitos alimenticios, y detectar y eliminar los malos.

Marcar pautas de comportamiento

Como detalla Raquel Santacruz, especialista en Nutrición Infantil, para favorecer buenos hábitos de alimentación es aconsejable e importante que cuando el niño llegue a la edad escolar: tenga un horario en las comidas, sea sociable mientras come y se comporte de manera agradable, pueda manejar cada vez mejor los utensilios, acepte la mayoría de los alimentos, y decida él mismo cuánto comer.

Corregir errores nutricionales

Por otro lado, una de las irregularidades más frecuentes en los hábitos alimentarios de los escolares y adolescentes es un desayuno escaso e insuficiente, que no llega a cubrir las necesidades funcionales y energéticas que se desarrollan durante toda la mañana.

Para modificar malas costumbres y desequilibrios nutricionales, se aconseja introducir algunos cambios que adecuen los hábitos a las necesidades que, teóricamente, son más aconsejables. Según la diplomada y graduada en Nutrición Humana y Dietética, Raquel Santacruz, las recomendaciones más necesarias son: reducir el consumo de grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, bollería industrial, etc.), reducir el consumo de azúcares refinados (chucherías, refrescos, dulces, etc.), aumentar el consumo de frutas y verduras, pescado, y legumbres y cereales.

Además de apoyar estas recomendaciones, la compañía del Ballet de Moscú aconseja en su página web: descansar mínimo 8 horas, eliminar las bebidas gaseosas, beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, y que las comidas se realicen en el mismo horario regularmente.

Modelo piramidal

Para poder observar de forma más clara y visual las recomendaciones nutricionales de una dieta equilibrada y mixta, la especialista Raquel Santacruz propone el modelo piramidal. “Mediante este modelo se establecen las ingestas recomendadas, en base a la frecuencia y número de raciones que se deben consumir de los distintos grupos de alimentos”, explica.

Pirámide Naos

Pirámide de hábitos saludables de la Estrategia NAOS, Ministerio de Sanidad.

La nutricionista aporta, además, el número de raciones recomendadas para la población en edad escolar:

Alimento Cantidad recomendada
Cereales 4-6 raciones/día
Lácteos 2-4 raciones/ día
Verduras y hortalizas 2 raciones /día
Frutas 3 raciones /día
Carnes y pescados 2-3 raciones /día
Grasas (embutidos, carnes grasas, etc.) Ocasionalmente
Dulces Ocasionalmente

 

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