Danza en familia: un juego entre padres e hijos

“La danza en familia favorece las relaciones afectivas”
(Leticia Morales, psicóloga, danzaterapeuta y profesora de danza en familia)

En muchas ocasiones, la falta de tiempo o el cansancio propicia que los padres no tengan el tiempo suficiente para pasar un rato lúdico con sus hijos, lo que hace que el contacto entre ellos se reduzca notablemente.

Para evitar estas situaciones, desde hace un tiempo las escuelas de danza se han puesto manos a la obra para ofrecer un espacio de encuentro en el que padres e hijos puedan disfrutar de la compañía mutua. Se trata de la danza en familia, un estilo de baile muy lúdico que tiene como objetivo hacer que la familia se reúna en un espacio común, con el objetivo de realizar una actividad donde se privilegie el diálogo, especialmente corporal, entre padres e hijos.

La edad recomendada para estas clases es muy variable, ya que puede haber niños de apenas 6 meses de edad.

¿Qué actividades se realizan en las clases?

Las clases de danza entre padres e hijos son muy abiertas y se realizan multitud de actividades. Sin embargo, su desarrollo depende de cómo lo plantee el profesor.

danzaenfamilia1

Según Sonia González, titulada en Grado Superior de Danza, y profesora de danza y juego en familia en la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche, en las clases se suelen trabajar los conceptos básicos del movimiento y de la danza, así como también el ritmo, la comunicación entre padres e hijos, la consolidación del vínculo entre ellos, y la vivencia de un encuentro juntos.

Ideas que apoya Mónica Lozano, bailarina y profesora de danza creativa entre padre e hijos, quien añade que la mayoría de las actividades que se realizan están apoyadas en el juego, el contacto, la improvisación y la música. Además, agrega que también hay momentos para la relajación y el masaje.

Asimismo, en las clases se suelen utilizar ciertos objetos y materiales, tales como: pelotas muy coloridas y blandas, telas de diversas texturas, pintura, sábanas, cuerdas, globos, instrumentos musicales, bolsas de nylon, etc. Es decir, se utilizan todo tipo de elementos que completan la actividad que se está realizando, para poder crear espacios diferentes y jugar dentro de ellos, además de favorecer aún más la parte lúdica y creativa de las clases.

En concreto, según explica Mónica Lozano, formada en Didáctica de la Danza y especialista en jóvenes y adolescentes, también hay actividades dirigidas, como por ejemplo: crear diferentes  maneras de saludarse juntos, de abrazarse, o de desplazarse de un punto a otro sin separarse.

¿Qué beneficios aporta al niño?

La danza en familia brinda un espacio de contacto lúdico entre padres e hijos, que no siempre se encuentra en la rutina diaria. “Estas actividades permiten poner en juego una serie de variables que escapan al lenguaje verbal, y que siempre van a favor de un vínculo más saludable”, explica la bailarina y profesora Mónica Lozano.

danzaenfamilia2En un sentido más concreto, la coreógrafa y profesora de danza en familia Sonia González subraya que con estas actividades se potencia bastante la autoestima del niño, la creatividad, el ritmo y la psicomotricidad.

Dada su experiencia en estas clases, Mónica Lozano revela que “por momentos, parece que los dos son niños, o los dos son adultos, tratando de encontrar acuerdos democráticos sobre la resolución de alguna pauta”. Además, ambos “buscan la mejor manera de hacer algo creativo, auténtico, original, que contenga los aportes de los dos, los entretenga y los haga disfrutar juntos”.

¿Qué beneficios aporta a la relación padre-hijo?

En concreto, estas actividades lúdicas mejoran el vínculo entre padres e hijos, amplían la capacidad de escucha y observación, abren nuevos canales de contacto y comunicación, favorecen la creatividad y la innovación, despiertan lo sorpresivo y la atención, tal y como manifiesta Mónica Lozano.

Junto a ello, Leticia Morales, psicóloga, danzaterapeuta y profesora de danza en familia, explica que las clases son un taller donde niños y los adultos pueden reencontrarse, compartir, expresar y comunicar a través del movimiento y la danza. “La danza en familia favorece las relaciones afectivas y un progreso armónico de la personalidad del niño/a”, acentúa Leticia Morales.

¿Cuál es el objetivo de las clases?

Por último, Leticia Morales, también licenciada en Pedagogía de la Danza, establece cuáles son los aspectos a trabajar en las clases de danza en familia:

– Favorecer un espacio donde cada uno pueda redescubrir su capacidad lúdica y disfrutar con creatividad, imaginación y sensibilidad.

– Compartir situaciones y experiencias en grupo que refuercen la comunicación y el vínculo entre padres e hijos/as.

– Ofrecer fuentes de inspiración que favorezcan la expresión libre y placentera de una manera guiada y sostenida.

– Reconocer, a través del movimiento, cuáles son los tipos de interacciones que establecemos con nuestros hijos/as.

– Experimentar nuevas formas de acercamiento al otro a través del contacto físico y el juego.

La danza en familia es, por tanto, una actividad que proporciona a la relación padre-hijo una gran dosis de armonía, complicidad y juego.

Artículos relacionados:

Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

Estilos de baile en la danza infantil (Parte II)

Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

Beneficios de practicar danza a edades tempranas

Opinión de expertos: María Doval. Aprender bailando

Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

“El ballet es imprescindible en todos los estilos” (Sonia González, bailarina y coreógrafa)

La danza clásica -tanto en sus etapas de iniciación, como en los niveles superiores- desempeña un rol fundamental en todos los estilos de baile, ya que es la disciplina más completa y estructurada, desde el punto de vista pedagógico.

Como explica María Doval, bailarina y especialista en Danza Clásica, la iniciación al ballet abarca edades desde los 0 hasta los 8 o 9 años. De forma general, dentro de esta iniciación a la danza, se establecen los siguientes grados de formación: por un lado, el baby ballet, dirigido a niños y niñas desde los 2 o 3 años hasta los 5, y por otro lado, el preballet, enfocado a niños/as de 5 a 7 años, aproximadamente. Es a partir de los 8 o 9 años cuando los niños ya pueden acceder al estudio de la Danza Clásica en el campo de la técnica.

babyballet3

En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio –que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico-.

El baby ballet es, por tanto, el primer ciclo formativo de contacto con la danza y es imprescindible conocerlo en profundidad. Para ello, María Doval, bailarina, profesora y especialista en Danza Clásica, contesta a las siguientes preguntas y explica de forma desarrollada en qué consiste este estilo de baile infantil. Su amplia trayectoria en el mundo de la danza -40 años de experiencia- y su especialidad en formación de niños y jóvenes bailarines, la convierten en voz autorizada.

¿A quién se dirige el baby ballet?

El baby ballet está dirigido a niños/as de entre 2 o 3 años hasta los 5. Es una actividad en la que se recomienda que el niño no asista con su madre o su padre, ya que lo que se busca es fomentar la independencia del pequeño en sus primeras experiencias fuera de casa. Sin embargo, y aunque las clases duran de 30 a 45 minutos, siempre es recomendable la presencia parental cerca del aula ya que aún continúan siendo muy pequeños y vulnerables, sobre todo en las primeras clases. Es una etapa donde es importante formar grupos de alumnos reducidos y brindar una atención lo más personalizada posible.

babyballet

¿Qué se desarrolla más en el niño?

En esta modalidad, los niños practican habilidades motrices básicas, y utilizan una amplia variedad de música y accesorios que aumentan la autoconciencia, el control y la coordinación.

Las clases, de estructura simple y dinámica, contemplan el desarrollo de cuerpos sanos, fuertes y flexibles, utilizando y salvaguardando la flexibilidad natural del niño para un futuro en la danza y otras actividades físicas. Del mismo modo, también se potencia el desarrollo positivo de sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales.

Todo ello en un espacio para la expresión y la creatividad, que le ayude a promover su autoestima y el pensamiento independiente.

¿Qué se hace en las clases?

bayballet4Tanto en el baby ballet como en el preballet (etapas de iniciación a la Danza Clásica) comienzan a establecerse las rutinas previas para conformar la clase de ballet -suelo, barra, centro, diagonales- a través del juego, la improvisación y esquemas coreográficos muy simples.

Además, se trabaja el mantenimiento y consolidación de la plasticidad de los niños, donde se incluye una gran porción de ejercicios de flexibilidad y elasticidad. Estas actividades son ejecutadas por los niños con enorme facilidad, mientras aprenden a conocer y a manejar sus habilidades de forma muy divertida.

No obstante, hay que informar a los padres que jamás se debe forzar en exceso sus capacidades ni llegar a situaciones de dolor -bajo ningún concepto-, ya que el objetivo no es perfeccionar movimientos, si no que la finalidad es que los pequeños se acostumbren a ejercitar su destreza de forma natural y desarrollen sus potenciales, para que, más tarde, aquellos que se dediquen más seriamente a la danza o al baile, tengan un camino más franco en los entrenamientos complejos o exigentes.

¿Qué tipo de vestuario se utiliza?

La indumentaria para las clases es la específica para cualquier clase de ballet. Es necesario usar prendas que no obstaculicen el movimiento y que destaquen la silueta del alumno, para ver claramente cada parte del cuerpo. De ese modo, se facilita al profesor poder hacer las correcciones necesarias.

babyballet2

Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia.

Artículos relacionados:

Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

Estilos de baile en la danza infantil (Parte II)

Danza en familia: un juego entre padres e hijos

Beneficios de practicar danza a edades tempranas

Opinión de expertos: María Doval. Aprender bailando

Beneficios de practicar danza a edades tempranas

“Practicar danza tiene beneficios integrales en nuestro cuerpo” (Sonia González, bailarina y coreógrafa)

Los beneficios de practicar cualquier tipo de danza a edades tempranas son múltiples e integrales, ya que pueden tener un efecto terapéutico en todos los aspectos psicomotores de los niños. Siendo la danza, además, un valor adquirido para todas las parcelas de la vida.

Higiene postural y desarrollo físico

En concreto, y según la bailarina María Doval, quien tiene más de 40 años de experiencia en el mundo de la danza, a través del baile se enseña a los niños a conseguir una buena postura corporal o a corregir malos hábitos posturales, así como también a mejorar los casos de pies planos (siempre que el ejercicio sea regular y prolongado).

Del mismo modo, la bailarina y directora de Scenia Escuela de Danza y Música de Madrid Eva Escoda comparte estas ideas y asegura que los beneficios de todas las disciplinas de la danza infantil son innumerables. Sin embargo, destaca la ayuda que proporciona al desarrollo de la motricidad fina y gruesa, y a la mejora de los reflejos y la agilidad.

Desarrollo socio-afectivo y creatividad

Pero los beneficios no acaban en el desarrollo físico, sino que también proporciona una importante ayuda a nivel mental. María Doval, profesora de Danza Clásica y especialista en formación de niños y jóvenes bailarines, destaca que el baile favorece el reconocimiento de la coordinación del cuerpo, fomenta el sentido de la sensibilidad musical, estimula la atención, contribuye al desarrollo socio-afectivo y emocional, y promueve el equilibrio, la gracia, y la expresión creativa y artística.

crecerfeliz.es

En palabras de María Doval, el papel del maestro es fundamental para que el niño aprenda dentro de un espacio ameno: “La enseñanza del respeto por uno mismo y por los demás, con tolerancia, cariño y comprensión, les ayuda a fortalecer su autoestima y a relacionarse satisfactoriamente con su entorno, a la vez que se desenvuelven en actividades de coordinación, destreza y comunicación, conociendo el cuerpo con sus límites y posibilidades”.

Como complemento a estas características, la profesora de danza Eva Escoda destaca que la práctica dancística en los más pequeños les aporta disciplina, el desarrollo del oído, la expresión corporal, la memoria, mejora las relaciones interpersonales mediante el trabajo en equipo, y desarrolla la creatividad y la sensibilidad.

Beneficios integrales

Por lo tanto, no se puede establecer qué aspectos se potencian o se desarrollan más en el niño, ya que se intenta ofrecer una formación global. Cada niño va despertando sus capacidades consiguiendo enriquecerse en distintas áreas. “Unos adoptan mayor confianza en sí mismos y mejoran notablemente la timidez, otros se sienten fascinados con la belleza de la música, a algunos les encanta crear sus propios bailes, y a otros, en cambio, les motiva saltar y girar”, revela la bailarina y profesora María Doval.

Artículos relacionados:

Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

Estilos de baile en la danza infantil (Parte II)

Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

Danza en familia: un juego entre padres e hijos

Opinión de expertos: María Doval. Aprender bailando

Aprender bailando

Por María Doval (bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica)

El baby ballet es una actividad plenamente desarrollada en los países anglosajones donde psicólogos y pedagogos coinciden en promover los beneficios de la estimulación de los procesos motrices y de armonización corporal en la primera infancia, ya que el contacto con la danza contribuye a una evolución sana y gratificante de las distintas capacidades.

Es una disciplina que requiere paciencia y dedicación por parte del maestro, como así también comprensión y afinidad para conectar con bebés y niños muy pequeños, que operan según su  instinto y que comienzan a dar sus primeros pasos en el desarrollo de su reflexión y entendimiento. Asimismo, precisa de un programa específico diseñado para el tratamiento de los más chiquillos, ya que muchos de ellos llegan a sus clases con pañales y no saben expresarse mediante el dialogo; de modo que la capacitación del profesor se deduce vital.

Por mi experiencia, puedo afirmar que los niños que practican baby ballet se diferencian de aquellos que no lo ejercen de forma notable, ya que la danza no solo los introduce en el desarrollo pleno de sus habilidades psicomotrices, sino que hacen uso de su creatividad y agudizan su percepción artística y prestancia gracias a la introducción de los ritmos de la música clásica y las nociones iniciales del ballet. Asimismo, el baby ballet establece las rutinas previas de lo que posteriormente será la clase de ballet – suelo, barra, centro, diagonales – a través del juego, la improvisación y ejercicios de copia y repetición que los bebés incorporan y asimilan con gran facilidad. También permite que el maestro pueda anticiparse en captar a aquellos niños que cuentan con una prematura predisposición a la danza y a la música, y trabajar expresamente con aquellos que naturalmente no están igual dotados o que su evolución es más lenta, ya que, no todos los niños se rigen por un mismo patrón de desarrollo, ni habitan en el mismo contexto familiar y escolar.

El baby ballet les ayuda a incorporar hábitos de independencia, sobre todo a aquellos niños que no asisten a guardería o a jardín de infancia, y que aún no están acostumbrados a separarse momentáneamente de sus mamás; de modo que la breve clase de baby ballet es un buen comienzo para habituarse a emprender actividades sin la presencia materna, socializarse con otros niños e ir construyendo las bases de su propia identidad.

Los bebés se encuentran unidos a sus mamás biológica y emocionalmente, y aunque las clases sean breves (de 30 a 45 minutos) aconsejamos a las madres permanecer en las inmediaciones del aula, o hacer la clase junto con su bebé hasta que éste se adapte a la actividad. No todos los bebés necesitan adaptación, pero es necesario en muchos casos para que la separación de las mamás no resulte traumática y la experiencia en la danza resulte edificante y provechosa para el pequeño. Debemos tener claro que entre los 2 y 4 años el miedo a lo desconocido o perder de vista a sus papás durante un breve lapso de tiempo puede causarles miedo y angustiarles, pero en la medida en que se establecen vínculos con su maestro y compañeros de clase, el miedo y la inseguridad desaparecen y despiden a sus padres con alegría frente a la puerta del aula de ballet. Si advirtiéramos que el niño está muy abrumado podemos esperar unos meses a que alcance la maduración adecuada.

De este modo, el baby ballet aborda la fase en que el niño va independizándose del adulto progresivamente, y a través del juego y el movimiento aprende a relacionarse con otros niños e individuos. Sus movimientos, aún bastante rudimentarios, se irán haciendo cada vez más claros aunque no podemos esperar la armonía y precisión de un alumno mayor. Por otra parte, sus periodos de atención se van haciendo cada vez más amplios y suelen entusiasmarse con diversas propuestas de juego o de aprender cosas nuevas y les gusta experimentar e intentar repetidas veces determinados ejercicios.

Los bebés y los niños muy pequeños necesitan tener una rutina para sentirse seguros, y en este aspecto la danza se adapta maravillosamente a sus necesidades. Les encanta conocer los ejercicios y los juegos, se sienten muy cómodos y confiados cuando ya saben el orden de la clase, lo que viene primero y después, y les motiva mucho conseguir dominar ciertas habilidades por sencillas que nos parezcan. Los nuevos ejercicios hay que introducirlos gradualmente, ya que los cambios constantes les agobiarían, o les crearía una ansiedad innecesaria.

También es el momento en que aprecian las historias y les gusta interpretar animales, personajes o distintas circunstancias ligadas a su habilidad imaginativa, lo cual promueve la creatividad del niño. En este momento aún no se implementa el trabajo en equipo.

María Doval

Nací en Buenos Aires, Argentina, en 1969. Poseo doble nacionalidad argentina-española. Mi madre es pianista y artista plástica de quien heredé ni vocación por las artes. Inicié mis primeros pasos con tres años de edad, y años más tarde egresé de la Escuela Nacional de Danzas de Buenos Aires. Mi perfeccionamiento estuvo a cargo de importantes maestros en Argentina en España y los Estados Unidos, donde he tenido la oportunidad de conocer compañías y bailarines que influyeron notablemente en mi sentido de la danza. Especializada en Danza Clásica, reúno más de 40 años de práctica entre formación académica y experiencia laboral escénica y docente. Mi trayectoria ha estado orientada a la formación de niños y jóvenes bailarines, enseñanza de ballet para adultos, entrenamiento y asesoramiento de bailarines profesionales, bailarina profesional, coreógrafa de eventos., selección y formación de aspirantes a la carrera profesional de danza y preparación de exámenes de para alumnos de Grado Elemental y Grado Profesional. He dirigido mi propia escuela de danza en Lugo, y actualmente continúo proyectos de formación en distintas áreas.

Profesión: Profesora de Danza Clásica

Artículos relacionados:

Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

Estilos de baile en la danza infantil (Parte II)

Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

Beneficios de practicar danza a edades tempranas

Danza en familia: un juego entre padres e hijos

 

Amador Cernuda: “Sería importante que en las escuelas de danza existieran servicios de psicología”

Las exigencias físicas que requiere la práctica de la danza, los cánones que se establecen en la sociedad sobre el ideal de belleza o los problemas personales pueden condicionar la alimentación de los bailarines. Amador Cernuda, reconocido y prestigioso psicólogo de grandes deportistas de élite, ha realizado numerosas investigaciones durante su carrera, y ha podido advertir cuáles son los desórdenes alimentarios más comunes entre los bailarines. Además, su experiencia profesional y su cargo como subdirector del Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso le han permitido conocer en profundidad cómo funciona el mundo de la danza.

Pregunta: ¿Cuáles son los principales desórdenes alimentarios que aparecen en los niños que practican danza?

Respuesta: Los principales problemas que hemos detectado en mis investigaciones, y en las que he dirigido en estos últimos años, son problemas de imagen corporal que derivan en problemas de anorexia, bulimia y vigorexia. Son problemas que se dan, sobre todo, en la edad adolescente, con el cambio corporal que tiene lugar en la preadolescencia. Sin embargo, a nivel general, la danza aporta a los niños aspectos muy positivos, y no hemos detectado desórdenes.

P: Normalmente, ¿cuál suele ser el origen de estos problemas?

R: El origen de estos problemas puede ser policausal. Lo que tengo claro es que la danza no los provoca, a veces la causa está en la estructura familiar, en profesores con problemas, y en las incidencias que provocan los medios sociales en la autoestima corporal de los adolescentes, con la proyección de modelos corporales de supuesto éxito.

P: ¿Se dan muchos casos de desórdenes alimenticios en los deportistas y bailarines?

R: El mundo de la danza sigue los mismos criterios en esta problemática que el mundo del deporte de alto rendimiento. He tenido la experiencia profesional de trabajar en seis ciclos olímpicos con deportistas de élite, algunos de modalidades con similaridad a la danza, aunque con objetivos muy diferentes. En el deporte de alto rendimiento, existen casos anecdóticos. Sin embargo, en el deporte de base nos encontramos con casos en los clubs de competición inicial a niveles autonómicos, nacionales, y raramente en el circuito internacional. En el mundo de la danza, después de analizar importantes compañías, apenas hemos encontrado problemas por el importante filtro que supone tener cualidades para ingresar en una gran compañía. Sin embargo, a nivel de conservatorios -en varios estudios que hemos realizado en nuestra Institución universitaria para tesis de grado, máster o doctorales- nos hemos encontrado con diferentes incidencias en este ámbito formativo.

P: ¿Cómo deben tratarse estos problemas?

R: Estos problemas son muy serios e implican una gravedad. Por lo tanto, deben ser tratados por equipos multidisciplinarios especializados de médicos, psicólogos, psiquiatras y endocrinos, entre otros.

P: ¿Es imprescindible que se detecten a tiempo?

R: Es muy importante detectar el problema y ponerle soluciones lo antes posible. Sería importante que en los conservatorios y escuelas de danza existieran servicios de psicología que ayudaran a detectar las personas con posibilidades de riesgo ante estos problemas. Existen pruebas de rigor científico contrastado que permiten detectar las personalidades de riesgo, para evitar consecuencias muy negativas para los individuos y para la propia imagen de la danza.

P: ¿Cree que las escuelas de danza deberían promover la necesidad de llevar una dieta saludable? Junto a  ello, ¿las escuelas deben llevar controles nutricionales y médicos sobre las alumnas?

R: Hace falta una educación de los profesores para detectar pequeños indicios de problemática, y evitar actitudes y comentarios que puedan generar problemas. Por experiencia, en general, la mayoría de las personas que trabajan en danza tienen sensibilidad para esta temática. Sin embargo, algunas excepciones que existen, por suerte, son minoritarias, aunque pueden hacer mucho daño. Que exista una educación sobre alimentación y aspectos psicológicos del cuerpo, es muy importante. Los avances científicos tienen que tener proyección en la sociedad. Las nuevas generaciones formadas en la universidad tienen que implicar un gran cambio en el futuro de la enseñanza de la danza por la actualización de sus conocimientos científicos en diferentes campos: preparación física, medicina y psicología aplicadas y relacionadas con la danza.

P: ¿Qué responsabilidad tienen los padres en esto? ¿Y los profesores de danza?

R: Los padres son muy importantes para toda una buena estructura familiar, es la base para una buena educación, salud y éxito profesional. Los profesores son el complemento para que esta base crezca y se consolide. Es su labor es fundamental en la educación y desarrollo, por eso su formación tiene que ser rigurosa.

Prof. Dr. Amador Cernuda Lago.
Profesor Universidad Rey Juan Carlos.
Subdirector Instituto Universitario Danza Alicia Alonso.
Director Máster Artes Escénicas.
Doctor en Psicología.
Acreditado Europsy (European Certificate in Psychology and Psychotherapy)
Especialista internacional en Psicología Alto Rendimiento, director de la preparación psicológica de deportistas de alto nivel, campeones del mundo y medallistas olímpicos en seis olimpiadas, y de artistas de alto nivel.
Investigador científico en Artes Escénicas, con numerosas participaciones en congresos científicos internacionales y tesis doctorales dirigidas.
Miembro de importantes sociedades científicas internacionales.
Presidente de la Asociación Española de Psicología Transpersonal.

Artículos relacionados:

La alimentación y la nutrición en la danza infantil

La importancia del desayuno

¿Qué comer antes y después de las clases de danza?

Buenos y malos hábitos alimenticios

La importancia del desayuno

“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”

Numerosos nutricionistas coinciden en señalar que el desayuno es la comida más importante del día. Un desayuno completo y equilibrado favorece que las calorías del organismo se repartan de forma más armónica a lo largo del día y proporciona, además, todos los sustratos energéticos necesarios para afrontar el día con la energía suficiente. Además, la necesidad de tomar un desayuno rico en nutrientes esenciales es especialmente importante en el periodo escolar, una etapa de crecimiento y desarrollo a todos los niveles.

 ¿Qué ocurre si no se desayuna?

Algunas de las consecuencias negativas de saltarse el desayuno son el decaimiento, la falta de concentración, el bajo rendimiento físico y académico, y el mal humor, debido al déficit de glucosa -principal combustible energético- que produce el ayuno.

Estos síntomas se han demostrado en el estudio “El desayuno y el rendimiento escolar” elaborado por Kellogg’s en 2012, donde se ha evidenciado que un mal desayuno hace que el niño rinda por debajo de sus posibilidades, y que un buen desayuno potencia que el escolar obtenga mejores resultados académicos.

“Con un buen desayuno le estamos dando a nuestro cuerpo todo lo que necesita, y sobre todo, a nuestro cerebro”, explica Néstor Vicente, diplomado en Nutrición humana y Dietética. En este sentido, no hay que olvidar que a primera hora de la mañana el organismo lleva entre 8 y 10 horas sin recibir ningún tipo de alimento, y es necesario reponer todos los nutrientes, ya que a pesar de haber estado durmiendo, el cerebro ha seguido consumiendo.

“Si nuestro cerebro pasa mucho tiempo sin un sustrato energético necesario, entra en un estrés y empieza a buscar glucosa muy desesperadamente”, añade el nutricionista Néstor Vicente, también licenciado en Biología.

De ese modo, la falta de glucosa empuja al cuerpo a quemar otras reservas energéticas, lo que causa múltiples alteraciones en el normal funcionamiento orgánico. “Para recomponerse, el cerebro la busca de nuestra masa muscular, y va destruyendo nuestras fibras musculares para conseguir la glucosa. De ese modo, estamos también desmejorando nuestra aptitud física”, especifica Néstor Vicente, integrante del Servicio de Nutrición y Dietética para la Actividad Física y el Deporte de la UMH.

El desayuno debe cubrir las necesidades nutritivas esenciales

Para evitar estos síntomas y conseguir que el niño afronte la mañana con la energía necesaria, la Campaña de Prevención de la obesidad infantil iniciada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, informa de que el desayuno debería cubrir, al menos, el 25% de las necesidades nutritivas del escolar. Además, agrega que el aporte energético del desayuno es de gran importancia, ya que permitirá lograr un adecuado rendimiento -tanto físico como intelectual- en las tareas escolares y en el trabajo diario.

Por lo tanto, “un buen desayuno es la base principal y hay que tomarse el tiempo necesario para realizarlo, aunque haya que levantarse diez minutos antes”, indica el dietista Néstor Vicente. Una recomendación que también apoya la prestigiosa nutricionista Lucía Bultó, quien añade, también, que el desayuno es una comida formal –no un mero trámite para ir colegio- por lo que debe realizarse en la mesa y acompañado de los padres. Si es de otro modo, el niño no le concederá la importancia que realmente tiene. Sin embargo, y a pesar de ser la comida más importante del día, los estudios revelan que es a la que menos tiempo se le dedica.

Beneficios de un buen desayuno

Los beneficios que tiene para la salud la toma de un desayuno completo y equilibrado son amplios y diversos. Entre los más destacados, encontramos los siguientes:

  • Mantiene un estado nutricional correcto, ya que cubre las necesidades de energía. Para conseguirlo, es necesario que el desayuno sea completo y estén presentes todos los tipos de nutrientes, tal y como revela el dietista Néstor Vicente.
  • Mejora el rendimiento intelectual y físico. Con la supresión del desayuno el organismo pone en marcha un mecanismo que  altera el nivel aceptable de azúcar en la sangre. Esos cambios alteran la conducta e influyen de modo negativo en el rendimiento físico e intelectual.
  • Ayuda controlar el peso de forma adecuada. Al mantener el estómago lleno hasta la siguiente comida principal, se evita picar entre horas –aunque un almuerzo a media mañana es conveniente-. En este sentido, la especialista en nutrición infantil Raquel Santacruz descubre la relación que se ha demostrado entre el bajo aporte calórico con el desayuno y la obesidad. “Los escolares que peor desayunan tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad”, destaca.
  • Ayuda al tránsito intestinal y mejora los niveles de colesterol, debido al contenido de fibra de los cereales integrales y las frutas, que deben estar presenten en el desayuno.
¿Qué debe incluir un desayuno equilibrado?

De ese modo, a primera hora del día es necesario consumir alimentos variados. Por ese motivo, es fundamental saber elegir los alimentos que debe contener un buen desayuno.

Según el nutricionista Néstor Vicente, es recomendable que el desayuno incluya, al menos:

Lácteo: leche, yogur, queso, cuajada. Contienen proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y vitaminas del grupo B (principalmente riboflavina o B2).

Cereal: pan, cereales, galletas. Proporcionan hidratos de carbono que aportan energía, vitaminas y minerales. Los cereales integrales aportan, además, fibra.

Fruta: entera o en zumo (recomendable zumos naturales). Aportan hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.

Aceite de oliva o mantequilla, para cubrir el aporte de grasa necesario.

En apoyo a estas recomendaciones, la profesora de danza y reconocida bailarina Pilar Sánchez certifica que “la fruta es muy buena en el desayuno” y recomienda “tomar un desayuno variado y completo que contenga todos los nutrientes esenciales”.

Siguiendo estas indicaciones, y tal y como aconseja el Programa PERSEO, a iniciativa del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, algunos modelos de desayuno pueden ser los siguientes:

Modelos de desayuno

Artículos relacionados:

La alimentación y la  nutrición en la danza infantil

¿Qué comer antes y después de las clases de danza?

Buenos y malos hábitos alimenticios

Amador Cernuda: “Sería importante que en las escuelas de danza existieran servicios de psicología”

¿Qué comer antes y después de las clases de danza?

“No hay vida sin agua” (Albert Szent-Gyorgyi, fisiólogo)

Llevar una dieta completa y equilibrada de forma continua influye positivamente en el rendimiento deportivo. El qué se coma, cuánto y cuándo pueden marcar la diferencia entre dos personas bien entrenadas. Es por ello que es fundamental conocer qué alimentos son recomendables ingerir antes, durante y después de los ensayos –o actuaciones-.

Alimentos con alto valor energético

En caso especifico de la danza, como revela el especialista en Nutrición y Deporte Néstor Vicente, “lo importante antes de las clases es que el niño tome alimentos que le vayan a proporcionar la energía necesaria para que realice correctamente la actividad física”.

Esto es, es recomendable consumir alimentos que estén compuestos por hidratos de carbono, ya que proporcionan energía rápidamente asimilable. Algunos ejemplos que cita Vicente podrían ser: barritas con cereales, un bocadillo sin demasiado alimento graso, galletas o cereales.

Del mismo modo, la especialista en Nutrición Deportiva y Nutrición Infantil Raquel Santacruz apuesta por ingerir cereales integrales antes de las clases, pero, además, añade que otra buena opción puede estar compuesta por lácteos, fruta fresca, frutos secos o deshidratados, huevos y carnes magras.

Junto a ello, destaca la importancia de que entre la última comida y el entrenamiento o la competición, al menos, hayan pasado 3-4 horas (Ley de las tres horas), para evitar problemas digestivos durante el ejercicio.

En este sentido se manifiesta Pilar Sánchez, fundadora y profesora de la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche, quien asegura que antes de ir a clase es muy recomendable beber. Sin embargo, revela que no es aconsejable comer justo antes de bailar: “No deben comer nada, como mucho, una fruta ligera que contenga mucho líquido, ya que las comidas resultan pesadas”, explica la bailarina.

Recuperar energías y líquidos

Una vez finalizadas las clases, el nutricionista Néstor Vicente aconseja una buena hidratación para poder reponer todos los líquidos que el niño ha perdido. “Además, también es recomendable comer algo sólido”, añade.  Por ejemplo, señala como ejemplo una pequeña merienda -o un almuerzo, dependiendo de la hora-, que le proporcione todos los nutrientes esenciales. Unos consejos que también apoya la licenciada en Pedagogía de la Danza Pilar Sánchez, quien especifica, además, que los frutos secos, el plátano o cualquier otro tipo de fruta son adecuados para recuperar azúcares.

Así mismo, la nutricionista y también bailarina Raquel Santacruz señala que “al terminar el ejercicio conviene comer un pequeño tentempié para evitar llegar a las comidas principales con un hambre exagerado”. Una buena opción para la nutricionista puede ser una rebanada de pan integral con queso fresco o pavo, frutos secos, barritas de cereales integrales o fruta fresca con requesón. Además, también recomienda evitar los alimentos con elevado contenido de grasa y azúcar, como las patatas fritas o la bollería, que a menudo apetecen después de una jornada de deporte. Estos alimentos producen una sensación de pesadez si se consumen y, además, pueden anular parte del trabajo realizado durante los ejercicios.

Hidratación durante las clases de danza

Del mismo modo, el dietista especializado en Nutrición y Deporte Néstor Vicente también destaca la importancia de una buena hidratación durante las clases. En este caso, el niño puede ingerir agua o alguna bebida deportiva.

La profesora y bailarina Pilar Sánchez coincide completamente con este consejo y agrega otra recomendación: “Las bebidas han de ser naturales para que no produzcan un impacto fuerte en el organismo si están sudando mucho. Además, hay que tomarla a sorbos pequeños”.

Por lo tanto, una correcta hidratación es esencial para la salud y el bienestar. Es el pilar fundamental de las funciones fisiológicas más básicas y se le debe conceder la importancia necesaria.

Artículos relacionados:

La alimentación y la nutrición en la danza infantil

La importancia del desayuno

Buenos y malos hábitos alimenticios

Amador Cernuda: “Sería importante que en las escuelas de danza existieran servicios de psicología”