¿Cómo prevenir y curar las ampollas y los callos?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

Durante la edad infantil los niños tienen los pies muy sensibles, ya que todavía no se han habituado a la práctica de la danza. Esta característica les hace más vulnerables a sufrir ampollas o callosidades, y aprender a curarlas resulta imprescindible para que las clases se puedan desarrollar sin molestias.

Ampollas: molestia frecuente en la danza

Lamentablemente, las ampollas son muy frecuentes en la danza, principalmente en los alumnos y alumnas que realizan trabajo de puntas. Las ampollas suelen aparecer por un roce entre la piel y el calzado, o bien, entre la media y la piel, ya que la media roza el interior del calzado.

Sin embargo, como explica María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, estas lesiones responden a un descuido por parte del alumno que, a menudo, olvida proteger sus pies con el vendaje adecuado.

Pero, ¿cómo proteger los pies de las ampollas?

proteger dedos deniaComo explica la bailarina y especialista en Danza Clásica María Doval, para prevenir las ampollas siempre se aconseja el vendaje de los dedos o las zonas del pie que puedan resultar afectadas por el roce de las zapatillas. “Debe vendarse cada dedo, uno por uno, con tiritas suficientes o esparadrapo adhesivo, que resulta muy práctico”, especifica.

Además,  según la fisioterapeuta Carolina Ruiz, es muy importante no estallar las ampollas, sino que se deben mantener secas y protegidas. Una recomendación que apoya la bailarina María Doval, quien además añade que nunca se debe quitar la piel que recubre la ampolla, ya que el dolor aumenta y se corre riesgo de infección.

Sin embargo, una vez se ha producido el roce, la profesora y bailarina aconseja usar Compeed Ampollas o cualquier otro producto similar de carácter farmacéutico.

Callos y durezas

El movimiento constante de pies y la fuerza en el apoyo al bailar hace que los niños puedan sufrir callosidades en algún momento. Un callo es un engrosamiento de la parte externa de la piel, que se forma como medida de protección ante un estímulo constante.

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Según aconseja la fisioterapeuta especialista en danza Carolina Ruiz, lo ideal es limarlos con una piedra pómez o con una lima para pies. Junto a ello, avisa que nunca hay que cortarlos, pues esa piel tiende a sangrar mucho y es muy doloroso. Además, se corre el riesgo de infección.

Pese a que no ser una lesión, los callos suelen ser incómodos y hay que saber cuidarlos para evitar que se resquebraje la piel por sequedad y falta de cuidado. La bailarina de danza clásica María Doval asegura  lo importante es mantener los pies bien hidratados a diario y llevar calzado cómodo fuera de clase.

“Si el alumno siente dolor su trabajo se verá mermado y el rendimiento no será óptimo”, sentencia la profesora de danza infantil María Doval.

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“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

La disciplina de la danza requiere de una gran dedicación, tanto dentro como fuera de las clases. A pesar de que a edades tempranas la danza es una actividad lúdica, resulta fundamental que los niños conozcan su cuerpo y aprendan a cuidarlo. La etapa infantil se caracteriza por el desarrollo del cuerpo del niño, lo que le hace ser más vulnerable a las lesiones.

Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, las lesiones se pueden prevenir, ya que casi todas son consecuencia de problemas de técnica o de cambios bruscos de crecimiento. De ese modo, resulta fundamental prestar atención a los consejos para prevenir las molestias y lesiones en la danza infantil.

1. Conocer el cuerpo

Es importante que desde pequeños los niños empiecen a conocer su cuerpo y a saber cómo funciona. De ese modo, y como recoge la web experta en danza Life while we dance, les resultará más fácil adaptarse a las clases y aprenderán a detectar sus límites, así como a trabajar con sus verdaderas posibilidades. Cuanto más conozcan su cuerpo, mejor podrán trabajarlo.

2. Preparación y técnica

tres niñas estiran en balletEl calentamiento tiene como objetivo principal preparar el cuerpo para la actividad física que se va a realizar. Tener un buen calentamiento previo a la clase ayuda a los músculos y articulaciones a estar preparados para una actividad más intensa, lo que disminuye significativamente el riesgo de lesiones.

Según María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, “enseñar las técnicas de ejecución apropiadas para cada movimiento” es clave para prevenir las lesiones. Además, la profesora de danza infantil añade que “cuando surge una lesión es porque el ejercicio no se ha realizado adecuadamente”.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, algunas de las principales causas de lesiones en los más pequeños son: un calentamiento insuficiente, la falta de entrenamiento específico, la mala distribución de las clases, la insuficiente preparación después de periodos de inactividad o el desequilibrio muscular.

3. Factores psicológicos

niña en clase de ballet sentadaAsí como preparamos nuestro cuerpo físicamente, también es importante prepararlo mentalmente. De ese modo, los profesores deben enseñar a los niños a trabajar la concentración para que inicien las clases poniendo más atención en su cuerpo, en la técnica que están trabajando y en la postura correcta para desarrollarla.

Del mismo modo, el espíritu competitivo desmesurado de muchos niños hace que fuercen sus músculos y sus huesos más de lo que deberían. Por ello es importante que el niño no sienta presiones externas de ningún tipo y entienda la danza como una actividad lúdica.

4. Buenos hábitos de descanso

Estar bien descansados ayuda a los niños a rendir en plenitud en sus clases. Además, el cansancio excesivo puede provocar un descuido que derive en alguna lesión. Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, los niños “deben dormir de 8 a 10 horas al día” para lograr un buen rendimiento.

 5. Exigencia física

piernas estirando niñas balletCopiarLa técnica de la danza requiere de un trabajo progresivo y constante en el tiempo, sumado a una buena preparación física. Es por ello que los niños deben dedicar tiempo a fortalecer sus músculos, ya que eso les ayudará a proteger sus articulaciones y a tener un mejor dominio de la técnica. “Los niños deben tener un buen acondicionamiento físico”, subraya la doctora Emilia Pérez.

Además, el niño debe entender que no debe realizar movimientos para los que su cuerpo todavía no está preparado. “Hay que advertirles acerca del dolor que puede causar una lesión e impedir que cometan imprudencias”, destaca la profesora de danza infantil María Doval.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, la correcta alineación de los ejes del cuerpo, el grado de amplitud de los movimientos articulares, la buena elasticidad de los músculos, la fuerza muscular, el equilibrio, la resistencia y una adecuada relación entre peso y altura son fundamentales para prevenir las molestias y lesiones en los pequeños bailarines.

6. Buena alimentación

Una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, relata Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

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Emilia Pérez, doctora especialista en Medicina de la Danza, destaca que los niños deben “cuidar la alimentación y llevar una dieta variada y sana. Concretamente, recomienda dar a los niños “aportes vitamínicos, en especial vitamina C, si tienen una lesión del aparato locomotor”.

De ese modo, las dietas incorrectas, el sobrepeso, el bajo peso, la fatiga, la anemia o la falta de hidratación hacen que el niño sea mucho más vulnerable a las lesiones que un niño que lleve una dieta completa y equilibrada.

7. Recomendaciones médicas

Es importante siempre obedecer las recomendaciones médicas, ya que si se ignoran los consejos de los especialistas, las molestias pueden convertirse en lesiones graves. Esto resulta verdaderamente importante en la edad infantil, ya que, como explica la doctora Emilia Pérez, los niños están en una época de crecimiento, por lo que si presentan alguna lesión hay que acudir al médico y no dejarlas pasar.

“En la adolescencia aconsejo un examen de medicina de la danza para descartar posibles futuras lesiones y adaptarse en la clase de danza”, añade la doctora especialista en Medicina de la Danza.

8. Factores ambientales

Prestar atención a los factores ambientales que rodean la clase también resulta fundamental para prevenir lesiones. Según explica la profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica María Doval, “utilizar los materiales de clase apropiados (colchonetas, barras fijas, espejos de pared) y trabajar en instalaciones en condiciones de seguridad resulta primordial”.

Asimismo, añade que traer a clase las zapatillas de ballet según las recomendaciones del maestro es fundamental, ya que el uso de calcetines provoca resbalones y falta de equilibrio.

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Del mismo modo, resulta imprescindible que los suelos estén correctamente acondicionados para mantener a salvo los músculos y huesos de los niños, sobre todo en el trabajo de puntas, giros y saltos.

Junto a ello, como explican en la web especializada en danza Danzaralia, la temperatura puede ser otro factor importante en la prevención de lesiones. Si los niños entrenan en un ambiente frío, hay que poner especial atención al calentamiento. Por el contrario, si se entrena en un lugar con temperaturas altas, habrá que cuidar la pérdida de agua, debido al sudor. Además, los cambios bruscos de temperatura provocan lesiones.

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El niño en la danza: la influencia de los estereotipos

“El sitio de la danza está en las casas, en las calles, en la vida” (Maurice Béjart, bailarín y coreógrafo)

La tradicional imagen de los niños jugando al fútbol y las niñas practicando ballet sigue presente en la sociedad, si bien en menor medida que antes. Este estereotipo provoca que muchos niños no practiquen danza por miedo al rechazo. La escasa popularidad que recibe el baile entre los niños provoca que éstos no muestren deseo de practicarla.

Sin embargo, en los casos de niños que tienen conocimiento de su existencia, y tal y como expone Maite Cobo, psicóloga infantojuvenil y orientadora educativa, iniciarán el camino de la danza si se cumplen diversos factores:

– Que comiencen a una temprana edad, cuando todavía los estereotipos no han hecho demasiada mella en ellos.

– Que haya una sensibilización familiar libre de prejuicios, que permita que el niño valore y aprecie la danza.

– Que el menor tenga confianza en sí mismo, a fin de que no le afecte lo que puedan decir los demás de él.

El peso de los estereotipos

Como expone la psicóloga infantojuvenil Maite Cobo, la elegancia que acompaña al baile, especialmente al ballet, o la delicadeza y la suavidad que muestran sus movimientos, han ido generalmente asociados a lo femenino. Sin embargo, del género masculino se espera fuerza, rudeza e incluso ciertas dosis de agresividad, ya que son variables que han sido utilizadas durante miles de años para la supervivencia de la comunidad.

Children playing soccer.Una idea que comparte Quino Ferrer, licenciado en Trabajo Social y Sociología, quien asegura que, además de por la tendencia biológica de los niños hacia la lucha, los pequeños se decantan por el fútbol porque éste lo invade todo. “Los éxitos de los futbolistas se consideran en la sociedad como lo mejor que te puede pasar en la vida”, subraya el sociólogo.

De hecho, la reconocida psicóloga deportiva Patricia Ramírez plasmaba recientemente este estereotipo en su libro “¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas?”, que fue un gran éxito.

Junto a ello, también es importante destacar que los estereotipos y prejuicios asociados a este tema varían en función de la cultura y la comunidad. Según Maite Cobo, también orientadora educativa, en todo el país existe cierto prejuicio en este tema, aunque el nivel de rechazo por los niños que practican danza es distinto en cada territorio, debido a la propia idiosincrasia cultural de la zona.

Por ejemplo, en ciudades como Barcelona o Madrid la evolución se ve más claramente, ya que son grandes ciudades que albergan a una población más cosmopolita y diversa, explica la psicóloga Maite Cobo.

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Como ambos especialistas opinan, la sociedad en su conjunto está cambiando y este estereotipo está siendo superado gracias a la herramienta más importante que tiene la sociedad: la educación.

Según el sociólogo Quino Ferrer, los educadores y todo el personal que trabaja con niños ya está viendo la importancia del baile, ahora falta que estos mensajes lleguen a los padres a nivel de masas. “Como todo avance social, siempre debemos empezar por nosotros mismos, por nuestras casas”, apunta el sociólogo.

La influencia de los padres

El primer espejo en el que se miran los niños es el de sus padres, por lo que su opinión afecta de manera directa en su comportamiento. Como explica Imma Abad, especialista en psicología infantil, los padres tienen una gran influencia en los primeros años de sus hijos, hasta el punto que, en gran medida, se acaban comportando como ellos esperan. Es decir, de ellos copian comportamientos y actitudes.

En muchas ocasiones son los propios padres los que educan a su hijo para que juegue a deportes considerador por ellos como “masculinos”, y rechazan la propuesta de la danza. Como consecuencia, y según la psicóloga Imma Abad, si lo que a los niños les gustaría hacer entra en contradicción con lo que saben que sus padres esperan de ellos, se produce un desajuste emocional y dejarán de hacer aquello que quieren hacer. Por lo tanto, si los padres sólo le muestran una realidad, el niño no podrá descubrir qué le gusta y qué no.

clase danza niños

Además, la psicóloga infantil Imma Abad, añade que los padres son responsables de educar a los hijos en todas las esferas, también en la emocional, social y artística. Por lo tanto, si se quiere que los hijos puedan desarrollar todo su potencial y averiguar su talento es muy importante no transmitirles prejuicios que limiten su desarrollo.

En este sentido se manifiesta Sara Martínez, licenciada en Psicología y especialista en educación e intervención familiar, quien afirma que a la hora de educar no debe haber expectativas ni imposiciones sobre los hijos, ya que “los padres deben entender que sus hijos no son su propiedad, son sólo su responsabilidad”.

Confianza en uno mismo

Por lo tanto, y como consecuencia de la influencia de la familia en el comportamiento de los niños, la psicóloga Imma Abad certifica que si los padres consideran la danza como algo exclusivo de niñas, estarán impidiendo, no sólo que los niños desarrollen su potencial, sino fomentando una autoimagen de sí mismos negativa en aquellos casos en los que desearían poder practicar danza.

niño balletIdea que comparte la psicóloga especialista en educación e intervención familiar Sara Martínez, quien destaca que la clave reside en que los niños crezcan en un ambiente familiar de aceptación y respeto, libre de prejuicios, expectativas y, por supuesto, imposiciones,  donde se sientan amados por ser quienes son. Según la psicóloga, “si un niño es educado en estas condiciones nunca sentirá miedo al rechazo, porque no necesitará que lo acepte todo el mundo”.

A pesar de los cambios que se han ido produciendo en la sociedad, la psicóloga Imma Abad considera que hay que seguir avanzando y que es importante que desde la familia se fomente que los niños se respeten a sí mismo y sean capaces de hacer aquello que les gusta, así como que respeten las decisiones de los otros.

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La aceptación y el respeto dentro del ambiente familiar son importantes para que el niño se sienta libre a la hora de elegir aquello que le gusta. En muchas más ocasiones de las que creemos, los niños se sienten cohibidos y muestran recelo a bailar en público por miedo a que sus amigos, o su entorno, se rían de él. En caso de que así sea, ¿cómo debe afrontar el niño esta situación?

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Alta autoestima y autoconcepto positivo

Según la especialista en psicología infantojuvenil Maite Cobo, cuando un niño tiene muy claro que quiere dedicar parte de su tiempo al baile, debe ser mentalmente fuerte y mantenerse seguro de sí mismo. Un niño con una alta autoestima (que significaría escuetamente “quererse a sí mismo”) y un autoconcepto positivo (que él se vea bien a sí mismo) será capaz de superar el miedo a la opinión de los demás y podrá dar forma a su sueño.

Para poder lograrlo, y como explica la también orientadora educativa Maite Cobo, es imprescindible el apoyo total de los propios padres, ya que a edades tempranas siguen siendo el factor más importante para su crecimiento físico, mental y psicológico.

padres e hijoImma Abad, licenciada en psicología y especialista en psicología infantil, apoya totalmente esta idea y añade que “si un niño desarrolla seguridad y posee una fuerte autoestima es más difícil que los comentarios negativos de su entorno puedan hacerle daño”. Por lo tanto, la psicóloga Imma Abad recomienda ayudarles a crecer teniendo confianza en sí mismos, reforzando sus cualidades y dejando que puedan tomar pequeñas decisiones.

Aceptación y respeto de los padres

Por lo tanto, como revela Sara Martínez, psicóloga especialista en educación e intervención familiar, la acción no se debe enfocar hacia el niño, ya que poco podrá hacer si es pequeño. “Sólo podemos cambiar lo que siente a través de los padres. Si ellos lo aceptan, él lo vivirá con normalidad”, sentencia la psicóloga.

billy elliot santando 2Es importante entender y asimilar que la danza, además de ser un medio para que los niños se diviertan y disfruten con movimientos rítmicos del cuerpo, es una forma de comunicación artística y de expresión de emociones, sentimientos, pensamientos, imágenes y estados de ánimo del ser humano. Por ello, como explica la psicóloga infantojuvenil Maite Cobo, si el niño es capaz de superar el gran obstáculo del prejuicio que padece en la sociedad actual, será feliz y “sólo cuando nos dedicamos a lo que verdaderamente nos apasiona es cuando empezamos a brillar y a ser luz para los demás”.

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A pesar de que la danza es una actividad cada vez más demandada en el mundo infantil, resulta extraño ver en una clase de baile el mismo número de niñas que de niños. La práctica dancística sigue sin estar entre las primeras actividades extraescolares que los padres plantean a sus hijos. En consecuencia, éstos desconocen su existencia y se decantan por los deportes que siempre han sido más populares entre los chicos: fútbol, baloncesto, karate o natación.

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Más niñas que niños

Tal y como expone Sergey Nifontov, titulado superior en Danza y director de la Academia Elegance de Alicante, el número de niños que acude a las clases es muy inferior al número de niñas. Según su opinión, los motivos de esta diferencia son varios, aunque destaca como principal la idea de que “esta actividad todavía no aparece en los primeros puestos en la mente de los padres”.

clase danza chico y chicaLa escasa popularidad que posee el baile entre los niños, debido a la poca publicidad que tiene, dificulta que los más pequeños se sientan atraídos por ella. Según Sergey Nifontov, también docente del Conservatorio Superior de Danza de Alicante, esto es un error, ya que cuando se elige una actividad para los niños es importante barajar un amplio espectro de posibilidades. “De esta forma será más probable acertar en la elección”, explica.

Lo mismo ocurre en la Escuela de Baile el Almacén de Zaragoza, donde su directora Mamen Mateo revela que el número de niños que participa en las clases es bajo, en proporción al número de niñas, aunque los niños cada vez muestran más interés en el mundo del baile.

Al igual que el director de la Academia Elegance, Mamen Mateo opina que esto se debe a que muchos padres deciden apuntan a sus hijos a deportes considerados tradicionalmente como masculinos. Sin embargo, la también profesora y bailarina destaca que cada vez son más los padres que deciden ir a informarse, ya que ven a sus hijos interesados por el baile. “Al ver que hay muy pocos niños, muchas veces los padres se echan para atrás”, puntualiza la directora de la Escuela de Baile el Almacén.

Mejor considerado que antes

danza niños y niñasPelículas como Billy Elliot o la llegada a la televisión de series y programas relacionados con el baile, ha hecho que la danza esté cada vez mejor considerada entre el género masculino. De hecho, Javier Sanz, profesor de baile y bailarín  profesional, asegura que a día de hoy no existe rechazo hacia los niños que practican danza, aunque sí que es cierto que “en los colegios es más habitual que se les oriente hacia otro tipo de deportes”.

Sin embargo, Sergey Nifontov, titulado superior en Danza y director de la Academia Elegance de Alicante, opina que, en cierta forma, “todavía existe en la actualidad un imaginario social que asocia la danza con las mujeres, y por tanto, atípico que la practiquen los hombres”. Para lograr superar esto, Nifontov asegura que, educando en la igualdad, está en nuestra mano modificarlo.

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Por Maite Cobo, psicóloga infantojuvenil y orientadora educativa

Nuestra sociedad bebe de la tradición, y la idea de que las niñas deben practicar ballet y los niños fútbol es una opinión generalizada desde hace décadas. La elegancia que acompaña al baile (especialmente al clásico) o la delicadeza y la suavidad que muestran sus movimientos, han ido generalmente asociados a lo femenino. Sin embargo, del género masculino se espera fuerza, competitividad, rudeza e incluso ciertas dosis de agresividad, ya que son variables que han sido utilizadas durante miles de años para la supervivencia de la comunidad, especialmente para ayudar a ancianos, mujeres y niños, figuras más débiles y que más necesitaban ser defendidos ante un posible ataque. Tal defensa venía de los hombres jóvenes del grupo y eso ha quedado a nivel filogenético en cada uno de nosotros, miembros de la especie humana.

¿Y se puede superar? . Hay aspectos asociados al ser humano que han tenido que moldearse y ser modificados porque no se concebían ya tras el desarrollo de una sociedad y, respecto a este tema que ahora tratamos, sucede igual. Se trata de un estereotipo plagado de prejuicios y, como tales, éstos deben ser erradicados. Los prejuicios no son algo inherente a la naturaleza humana sino que son aprendidos y, por ello, pueden ser modificados.

¿Qué tendremos que hacer para conseguir tales cambios? Tan sólo hay una variable que podemos utilizar para ello, y se trata del factor más importante que tiene nuestra sociedad: la educación. Y tal educación ha de originarse, en primer lugar, en nuestras casas. Nosotros los padres somos el origen del cambio, la chispa que hace que se consiga ver como algo normal el hecho de que nuestros niños dediquen parte de su tiempo al arte del baile y la danza.

Además de las familias, un segundo factor indispensable son los centros educativos, lugares donde se debe trabajar la educación en valores, independientemente del sistema educativo que haya en ese momento. Trabajar la educación en valores permitirá que nuestros hijos aprendan a respetar las aficiones de los demás, a tratar a los otros desde la igualdad y, al mismo tiempo, en la diferencia y, sobre todo, a que sean capaces de empatizar, es decir, de ponerse en el lugar del otro para entenderlo un poco mejor y aceptar que es diferente a mí, ni mejor ni peor.

En tercer lugar, no cabe duda del papel que juegan los medios de comunicación y, entre ellos, las redes sociales. Si en ellos se transmitiera normalidad hacia este tema, influiría enormemente a que dejara de verse como algo peculiar y raro. Me apena que no nos encontremos en nuestra cartelera (ni para niños ni para adultos) bailarines heterosexuales que protagonicen series o películas exitosas o de amplio alcance y que enamoren a la guapa protagonista; personalmente no me viene en estos momentos ninguna película o serie de TV del perfil que cito al respecto.

Y para acabar, no podemos olvidar la relevancia que tienen los iguales para nuestros hijos. A partir de los 8-9 años y en la adolescencia, los amigos y la opinión que éstos tengan en relación al baile, influirá mucho, tanto de forma positiva como negativa, según qué opinen al respecto. Tal vez yo sea la mamá de un hijo que quiera ser bailarín o cuyo amigo adore el baile, por ello yo tendré que educar a mi hijo en la diversidad y en el respeto, a fin de que él respete las aficiones de su amigo. Y como habréis visto, ya volvemos al principio de nuestro discurso donde aparecía el importante papel que juegan las familias.

Maite Cobo

Estudios: Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Infantojuvenil y Máster en Orientación Educativa

Profesión actual: Consulta privada como psicóloga infantojuvenil y Orientadora Educativa.

Miembro del Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental

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Danza integrada: el movimiento como forma de integración

“La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo” (Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa)

La danza expresa y comunica a través del movimiento. Los niños que presentan alguna discapacidad física o mental encuentran en la danza integrada un espacio donde ejercitar su cuerpo y expresar sus sentimientos y emociones. La danza integrada reúne a niños con y sin discapacidad, y crea un espacio común donde el movimiento se utiliza como forma de integración. Este tipo de danza ofrece numerosos beneficios a todos los niños que participan en las clases, presenten o no alguna discapacidad, ya que supone un aprendizaje a todos los niveles.

¿Qué es la danza integrada infantil?

La danza integrada infantil es aquella danza donde los procesos de aprendizaje y de creación se dan en grupos mixtos de niños con y sin discapacidad. Sin embargo, y como señala Sonia González, bailarina y profesora de danza para personas con habilidad mixta, hay grupos que se forman solo con niños discapacitados. Incluso, en algunas ocasiones, los propios acompañantes de los alumnos participan en estas clases para ayudarles.

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En esta forma de concebir la danza, las diferencias entre los niños se difuminan y se aceptan todos los cuerpos. “Hacer danza integrada con gente que no tiene discapacidad nos iguala a todos, elimina las posibles diferencias que parezca haber”, explica Sonia González, también profesora de danza infantil en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche.

La danza integrada como terapia

Los niños que presentan alguna discapacidad física o mental encuentran en la danza un espacio donde ejercitar su cuerpo y expresar sus sentimientos y emociones. La danza integrada va un paso más allá de la danza tradicional, e intenta potenciar y desarrollar el lado sensorial y emocional de los niños, además de trabajar también la parte física.

“Los saco de la silla, los pongo en el suelo, los hago respirar, sentir, tomar conciencia de su cuerpo, de cómo están ese día”, relata la profesora de danza integrada Sonia González. Después de ello, los alumnos realizan ejercicios de movilidad y de estiramientos, casi siempre a través de imágenes.

Circle handsUn método de trabajo que también utiliza Daniela Barbeito, bailarina y profesora de DanceAbility –metodología de danza inclusiva, creada en  1987 en EEUU, y nombre por el cual se conoce a la danza integrada en EEUU-: “Es muy recomendable que en las clases con los más pequeños se añadan imágenes, pequeñas historias o situaciones de juego que sirvan de base para realizar movimientos”.

Sonia González, quien también fue bailarina de la compañía de danza integrada Karen Person and dancers, señala que hay muchos métodos de trabajo a la hora de dar las clases, sin embargo, afirma que la técnica Feldenkrais es muy adecuada para la gente discapacitada, ya que consiste, en un aprendizaje de la sensación, es decir, una educación del sentido del movimiento. “Ni es una gimnasia, ni es una terapia”, aclara.

De lo sensorial a lo físico

Como explica Patricia Ruz, bailarina, profesora y especialista en danza con discapacitados, en la danza integrada se trabajan los mismos conceptos que en la danza tradicional: la coordinación, el ritmo, la espacialidad, la musicalidad o la técnica corporal, entre otros. Idea que apoya la bailarina, coreógrafa y profesora Sonia González, quien, además, añade que “también se trabaja la improvisación y el movimiento personal”.

Sin embargo, y a pesar de que se trabajan los mismos conceptos que en la danza, la manera de presentar y de exponer las clases es muy diferente, ya que el objetivo no es mejorar la técnica de la danza, sino potenciar la parte sensorial y emocional. “Las clases se presentan como una oportunidad para que los niños se sientan bien y vean la danza como algo positivo, como una manera de divertirse y expresarse”, afirma Fanny Blasco, directora de la Academia de Baile Fanny Blasco y profesora de danza para personas con discapacidad.

Beneficios a nivel físico y mental

Las actividades que se realizan en las clases aportan beneficios integrales a todos los niños que participan en ellas, tengan alguna discapacidad o no. “La danza integrada aporta todo lo rico que ofrece la danza a las personas: ayuda a tener conciencia de tu cuerpo, a desarrollar la inteligencia corporal y a mejorar muchas funciones psíquicas”, revela Patricia Ruz, bailarina, danzaterapeuta y especialista en danza con discapacitados.

Además, como especifica la profesora Fanny Blasco, gracias a la práctica de la danza los niños desarrollan su musculatura y fortalecen su resistencia y su capacidad pulmonar. Además, añade que el aprendizaje de los pequeños movimientos, pasos y coreografías les hace ejercitar y mejorar su memoria. “También mejoran muchísimo en sus enfermedades y en sus rigideces”, completa la profesora de danza integrada infantil Sonia González.

Aumenta la confianza en sí mismos

En cuanto a la parte social y afectiva, Fanny Blasco revela que las clases ayudan a los niños a relacionarse con el resto de compañeros. “Se refuerza la autoestima y la confianza en ellos mismos y en los demás”, explica.

feldenkrais niñosPara conseguir que el grupo se relacione entre sí y fomentar los lazos entre los compañeros, se realizan muchas combinaciones de ejercicios entre ellos. “Lo importante es partir del común denominador del grupo, para incluir a todos los participantes y bailar juntos desde lo que cada uno puede”, destaca la profesora de danza integrada infantil Daniela Barbeito.

Además de ello, la también profesora de danza para niños con discapacidad Sonia González agrega que las clases “llenan espiritualmente a los alumnos”, porque pueden hacer cosas que ni siquiera pensaban que podían hacer.

“Se crea un vínculo afectivo entre ellos muy grande, incluso cuando les sale algún trozo de coreografía, o simplemente ven que algo les sale bien, vienen a celebrarlo con un grandísimo abrazo. Es entonces cuando te das cuenta de lo mucho que significa para ellos llegar a conseguir lo que le propones”, explica entusiasmada Fanny Blasco. Una curiosidad que también coindice en destacar la profesora Sonia González: “Los logros son un motivo de fiesta”.

Maribel Velasco, licenciada en Psicología Clínica y psicóloga en la Asociación para la discapacidad Manantial, destaca que la danza integrada es una “experiencia positiva”, tanto para los niños con discapacidad como para los niños sin discapacidad. Y, además, añade que las diferencias pueden resultar enriquecedoras, ya que se trata de una actividad donde el aprendizaje es mutuo. “No solo se mejora la condición física, sino también los aspectos emotivos-afectivos, sociales y cognitivos”, subraya.

La danza integrada ha supuesto, por tanto, un espacio de encuentro entre niños con y sin discapacidad, donde el movimiento se utiliza como forma de integración.

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