Danza y deporte: desarrollo e integración para los niños con discapacidad

“La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo” (Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa)

Las actividades deportivas y, en concreto, la danza integrada suponen una posibilidad de desarrollo y de integración para los niños con discapacidad. Gracias a su participación en el deporte, los niños tienen la posibilidad de mejorar su condición física y de vivir una experiencia que les ayude en su crecimiento global.

La danza como método integrador

sindrome-de-downComo manifiesta Maribel Velasco, licenciada en Psicología Clínica y psicóloga en la Asociación para la discapacidad Manantial, el hecho de poder participar en programas y actividades deportivas, o de otra índole, proporciona a los niños discapacitados –ya sean físicos o mentales- una experiencia más en la que poder desarrollar su potencial, por muy alta que sea su discapacidad. Como explica Velasco, la cuestión no es que el niño pase todo el día realizando actividades que lo estimulen, pero “sí tener la posibilidad de vivir una experiencia que le ayude en su crecimiento global”.

La mayoría de los niños solo tienen la oportunidad de desarrollar actividades en muy contadas ocasiones y siempre dentro de un tiempo reglado, es decir, en actividades dentro de un centro de educación especial o entidad. En muchos casos, una vez que el horario escolar llega a su fin, el niño vuelve a su casa y termina todo contacto con otro tipo de actividades deportivas.

Es por ello que la danza integrada se ha convertido en una excelente oportunidad para pasar un buen rato con sus compañeros y mejorar su condición física. “Creo que la danza integrada es una actividad más de la que los niños con discapacidad podrían beneficiarse”, opina la psicóloga de la Asociación para la discapacidad Manantial Maribel Velasco.

Según Elías Lafuente, director de la Asociación Danza Down, la práctica dancística mejora la autoestima de los niños y les aporta beneficios a nivel biomecánico, intelectual y social. “Aprenden a controlar la verticalidad, el equilibrio y el espacio. Además, la música les ayuda a mantener despierto todo su sistema neuronal, ya que tienen que estar alerta”, especifica el también licenciado en Medicina aplicada a la danza.

Beneficios de participar en actividades deportivas

La práctica deportiva aporta todo tipo de beneficios en cualquier tipo de población, pero en concreto, supone un gran avance para los niños con discapacidad. Como explica la psicóloga clínica Maribel Velasco, son las propias familias las que buscan este tipo de actividades por recomendación del médico de sus hijos. “Es recomendable para la salud física, ya sea como forma de mantenerse en un peso, descender ese peso o simplemente como práctica para poder coger un tono”.

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Pero los beneficios no son solo físicos, la práctica deportiva supone un desarrollo muy elevado a nivel mental. Uno de los beneficios más notables es el aumento de su autonomía. “La actividad deportiva conforma muchas cosas, por lo tanto, se produce una estimulación del aprendizaje de forma sencilla y que se une a la rutina de una práctica”, explica Maribel Velasco.

Programas de ocio inclusivo

Al mismo tiempo, las actividades se suelen realizar en conjunto para que se produzca una integración con el resto de personas y compañeros. Este es el caso de las actividades que propone la Asociación para la discapacidad Manantial de León, donde los distintos grupos que se conforman para la práctica deportiva se realizan en conjunto. Como señala Maribel Velasco, una de las psicólogas de la asociación, ello “conlleva la creación de lazos de amistad entre iguales y se crea contacto con personas distintas a sus familias”.

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Danzaterapia para niños

“La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo” (Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa)

Tras conocer en profundidad la danza integrada, en esta ocasión damos a conocer otra rama de la danza con múltiples beneficios para los niños: la danzaterapia.

La danzaterapia es la terapia que utiliza el movimiento como un proceso para promover la integración emocional, cognitiva y física del individuo. La danzaterapia en los niños apunta a la autoconciencia, a explorar el interior del propio cuerpo, al desarrollo de la creatividad, al descubrimiento de las propias posibilidades, y a ser capaz de expresar las emociones a través del movimiento.

¿Qué es la danzaterapia?

Tal y como exponen Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas y formadoras en danza integral, la danzaterapia está dirigida a todo tipo de personas (niños y adultos con y sin discapacidad) que deseen explorar, a través de la música y el movimiento, sus capacidades de comunicación, conocimiento e interacción con su cuerpo y el entorno.

danza creativa2Sin embargo, las actividades de danzaterapia difieren de las tradicionales clases de danza. Como ambas profesionales explican, en danzaterapia toma especial importancia el cuerpo sensible. Sin embargo, en otro tipo de bailes se trabaja casi exclusivamente con la dimensión física del cuerpo.

La danzaterapia tiene como objetivo que el niño tome conciencia del conjunto de pensamientos, sensaciones, sentimientos y emociones que forman parte de él, y que sea capaz de expresarlo a través de movimientos libres y creativos. A diferencia de las clases de danza tradicionales, en la danzaterapia no se llevan a cabo movimientos estructurados ni coreografías, sino que prima el movimiento personal.

¿En qué consisten las clases?

La danzaterapia es beneficiosa para todas las edades, siendo ideal para los más pequeños. En este caso, suele recibir el nombre de danza creativa. Según María José Vexenat, danzaterapeuta formada bajo la dirección de María Fux -creadora de la danzaterapia-, en el trabajo que se realiza con los niños el elemento principal es la música, ya que es la base desde donde partir hacia los distintos estímulos creativos. Estímulos que suelen estar vinculados a las distintas áreas del arte y la educación. Sin embargo, en muchas ocasiones el silencio es el mejor ambiente donde los niños pueden encontrar sus propios ritmos y expresarlos de forma libre y creativa.

danza creativa1Como ella misma explica, este mundo lúdico permite a los niños entrar en su propio mundo creativo, y es a través de la improvisación desde donde van explorando, en conexión con los otros niños. “Descubrir a esta temprana edad sus propias herramientas creativas, les permitirá tener un conocimiento distinto de ellos mismos”, sentencia María José Vexenat.

Como expone Patricia Ruz, danzaterapeuta, profesora y bailarina, “se trabaja desde la expresión corporal y  la relación con las imágenes”. Además, añade que las actividades se suelen combinar con pañuelos o elementos que ayuden a facilitar la expresión del cuerpo y de la persona.

Del mismo modo, Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas en la Asociación Aragonesa de Danzaterapia, en sus clases con los más pequeños utilizan diferentes recursos, tales como el juego, la música, el ritmo, la psicomotricidad, los cuentos, el teatro, los objetos o las metáforas. Todo para que el niño pueda manifestarse, expresarse, crecer, crear, compartir, disfrutar y aprender.

Beneficios de practicar danzaterapia

OLYMPUS DIGITAL CAMERATodos los especialistas en danzaterapia coinciden en señalar que los beneficios de su práctica son múltiples e integrales para el niño. “Al mismo tiempo que se potencializa la danza a través de las distintas calidades de movimiento –improvisación, creatividad, libertad-, los niños comunican y expresan a través de un lenguaje no verbal”, especifica María José Vexenat, danzaterapeuta.

En concreto, y según Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas en la Asociación Aragonesa de Danzaterapia, los beneficios de practicar esta rama de la danza son los siguientes:

  • Beneficios a nivel psicofisiológico: Integración y desarrollo del esquema corporal; aprender a escuchar el propio cuerpo y utilizarlo de manera espontánea, expresiva, creativa y productiva; mejorar la coordinación; desarrollar la propia imagen corporal; conocer y aceptar el propio cuerpo y su historia personal; potenciar la concentración, la relajación y la escucha del propio cuerpo; así como también mantener y desarrollar las capacidades físicas, tales como la flexibilidad, circulación, respiración y estimulación sensorial.
  • Beneficios a nivel cognitivo: Potencia el desarrollo cognitivo, ya que se ponen en marcha mecanismos de imaginación, observación, atención, memoria y asimilación-comprensión.
  • Beneficios a nivel emocional y de personalidad: La danzaterapia supone un mecanismo por el cual los niños exploran su interior y aumentan su confianza y autoestima, ya que se genera un espacio de seguridad, distensión, escucha y contención. Se enseña a valorar y querer el cuerpo y se ayuda a aprender a manejar mejor las emociones. Se trabajan los límites para aprender a aceptarlos, basándose en las capacidades, ganando en autoestima, confiando en uno mismo y en las demás, valorando el potencial del cuerpo y aceptando la limitación como riqueza y diversidad funcional.
  • Beneficios a nivel social: Se desarrollan habilidades de comunicación e interacción, fomentando las relaciones interpersonales. Ayuda a perder el miedo al contacto con los otros, y a entrar en otro tipo de comunicación y escucha. Aumenta el contacto visual y las habilidades sociales.

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Integración desde la danzaterapia

Por María José Vexenat, danzaterapeuta, bailarina, profesora y coreógrafa

Hoy en día la palabra integración e inclusión conviven en nuestra sociedad. Son términos muy utilizados desde todos los ámbitos. A veces esas palabras se convierten en hechos concretos, a veces esas palabras son simplemente palabras;  a veces hay deseos de cambios y a pesar de nuestras buenas intenciones, desconocemos e ignoramos que significa  verdaderamente.

A pesar de ello, siento que como sociedad hemos avanzado  y que todavía queda mucho por hacer. Cada uno desde sus ámbitos intentamos trabajar a partir de aquello que nos pertenece.

Desde el Arte tenemos una herramienta importante para continuar investigando y desarrollando. Quiere decir, que es algo que continuamente está en movimiento, es flexible y atemporal. Todos los tiempos son tiempos del arte.

El Arte se hace presente en todos los momentos de la vida. Hay un mundo que se abre desde la infancia y en ese mundo la Danza ocupa un lugar. Pero, ¿qué lugar ocupa ese niño en la Danza?

Todas las personas no somos iguales, todos los niños no son iguales. Por lo tanto es necesario concebir a la Danza, como una Danza social; que no se encierre en sí misma sino que se abra hacia la comunidad, que conecte y que permita estar al alcance de todos.

Las distintas necesidades de cada niño deben estar contempladas en la Danza, no, como criterio de límite, como el no poder… sino que a partir del propio límite se desarrollen, estimulando  las potencialidades creativas-lúdicas y artísticas que cada niño posee.

Escuchar y mirar cada respuesta. Permitir que su cuerpo hable, exprese y comunique, a partir de la infinita posibilidad que posee el lenguaje no verbal.  Aún desde un gesto, una sonrisa, un movimiento mínimo, todo está hablando y está expresando aquello que el cuerpo mueve y siente.

Es desde este lugar que la Danzaterapia se convierte en un camino posible. La metodología artística que María Fux ha creado, permitió que tantas generaciones hayan vivenciado esta educación integrada. Las vivencias desde la infancia son definitivas en la evolución de una persona. Son los puntos de partida que a veces no tienen retorno, es por ello que la Educación es básica en todos los aspectos.

“La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo”, Isadora Duncan.

Cuántos niños dentro de una educación integrada podrían caminar por sí mismos siendo adultos, en una sociedad adulta integrada. Cuántos niños comprenderían desde el movimiento el valor que significa la comunicación, con uno y con el otro.  Pudiendo “crear” en conjunto un mundo de posibilidades y no de barreras.

La Danzaterapia vive cada etapa de la persona respetando los tiempos internos. A medida que la atravesamos descubrimos que nunca es tarde. Siempre se puede a cualquier edad y en cualquier momento. Respetando las edades logramos que se viva  en integración.  El trabajo desarrollado en las distintas etapas de la vida nos lleva en búsqueda de objetivos diferentes y a medida que crecemos las metas van cambiando.

Yo fui una niña educada en un espacio integrado a la edad de nueve años. La danza fue el camino por donde transitar. María Fux fue el puente, la maestra, el punto de inicio en tantas cosas de mi vida.

Hoy de adulta sigo eligiendo este camino, pero no solo para transitarlo, sino para seguir aprendiendo  de aquello que todavía no sé. Para seguir explorando e investigando desde el movimiento este espacio que no tiene techo, ni límite.

Y para seguir creyendo, sosteniendo y llevando a todos lados este pensamiento esencial en tantas cosas… ¡SÍ SE PUEDE!  (Darle fuerza desde el cuerpo a la palabra)

María José Vexenat

Danzaterapeuta, coreógrafa y bailarina argentina. Formada bajo la dirección de María Fux -creadora de la Danzaterapia-, siendo su discípula y asistente desde 1978. Autora del libro Danzaterapia. Vida Y transformación.

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Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

“Si pudiera decirte lo que se siente, no valdría la pena bailarlo” (Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa)

Actualmente, existe una amplia y diversa oferta de actividades en danza infantil. Cada vez más, las academias de nuestro país se especializan en ofrecer una mayor variedad de estilos dirigidos a niños y niñas, de entre 0 y 12 años.

Entre los más conocidos y practicados se encuentra la danza clásica, la danza contemporánea, el flamenco, la danza española, el funky, el hip hop, las danzas étnicas, los bailes de competición o danza social, y los musicales. Así como también, la zumba, el jazz o el tap.

En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos estilos y grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio –que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico-.

Pero, además de estos estilos populares, también podemos encontrar la danza integrada dentro de la gimnasia rítmica, el patinaje artístico, la natación sincronizada u otros deportes. Entre otros motivos, la práctica de la danza dentro de estas actividades tiene su origen en la buena colocación del cuerpo que se deriva de su práctica, y que es tan necesaria para estos deportes.

Preballet: iniciación a la danza clásica

El preballet es la etapa de iniciación a la Danza Clásica. En ella se introduce gradualmente el estudio de las primeras rutinas del ballet  -suelo, barra, centro, diagonales-, a través del juego, la improvisación y esquemas coreográficos muy simples.

Estas clases están enfocadas a niños/as de 5 a 7 años –aproximadamente-, aunque varía en función de las escuelas. Como explica María Doval, bailarina y especialista en Danza Clásica, el preballet combina instrucciones de ballet muy básicas, dado que los niños menores de 7 años no son capaces aún de mantener la concentración durante el tiempo suficiente como para poder integrar con éxito la técnica clásica. Además, añade que “carecen del control muscular necesario para realizar con seguridad ciertos movimientos del ballet”.

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Las clases de preballet se suelen estructurar del mismo modo en todas las escuelas. En concreto, y según Sara Benítez, reconocida bailarina y profesora de ballet en el Centro de Danza y Arte de Madrid (CDAM), las clases se estructuran de la siguiente manera:

Primera parte: Las clases comienzan con un calentamiento para preparar el cuerpo y la mente, para el ejercicio que van a realizar.

Segunda parte: Según las edades, se realizan ejercicios de suelo, para que los más pequeños puedan desarrollar flexibilidad, y adquirir fuerza y control.

Tercera parte: Se sigue con ejercicios de barra donde los alumnos empiezan a aprender el control postural y los diferentes pasos básicos del ballet.

Cuarta parte: Se realizan ejercicios en el centro que requieren de mayor movilidad, dinamismo y dificultad. Los ejercicios se combinan con pequeñas coreografías –variaciones- y juegos dinámicos.

Última parte: Se termina con un estiramiento y reverencia de despedida.

Según Sonia González, bailarina y profesora de preballet en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, los beneficios de su práctica a estas edades son integrales: “Se aprende la disciplina de la danza, y también se desarrolla la musicalidad, la psicomotricidad, el equilibrio, la espacialidad, la autoestima, la atención y el trabajo en grupo”.

En cuanto al vestuario, todas las escuelas con las que MiniDanza ha contacto coinciden en señalar que las niñas han de utilizar medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta.

Danza clásica: técnica, disciplina y dedicación

danzaclasica1A partir de los 8 o 9 años los niños pueden acceder ya al estudio de la Danza Clásica en el campo de la técnica. En esta ocasión, las clases requieren de un mayor grado de complejidad, dedicación, compromiso y entrenamiento regular –pautas que no todos los niños o adolescentes están dispuestos a asumir-

Según María Doval, bailarina con más de 40 años de experiencia en el mundo de la danza, las clases de Danza Clásica -o Ballet Académico- se estructuran en dos apartados principales: el trabajo de barra y el de centro.

La clase se inicia con ejercicios de barra, calentando el cuerpo progresivamente y ayudando a mejorar la postura, la fuerza y la movilidad. El trabajo de centro se basa en los ejercicios realizados en la barra y va desde los pasos más sencillos hasta los más complejos (variable de acuerdo el nivel de aprendizaje en que se encuentra el alumno).

Además, la también profesora de Danza Clásica infantil María Doval, añade que “todas las clases incluyen el estiramiento y la elongación, y más tarde se añaden lecciones de repertorio y paso a dos”. También es importante señalar que a partir del tercer o cuarto año de estudio regular del Ballet, los alumnos pueden iniciarse en el trabajo de puntas y variaciones.

En cuanto al vestuario requerido, es el mismo que el demandado para el preballet. “Es necesario que los niños vayan uniformados con las mallas y el mallot en las clases para que los profesores podamos observar adecuadamente el cuerpo del niño y su colocación, y de esa manera poder corregir la postura”, explica de forma detallada la profesora de Danza Clásica Sonia González.

Danza creativa: iniciación a la danza contemporánea

La danza creativa es la etapa de iniciación a la Danza Contemporánea y suele estar dirigida a niños/as a partir de los 5 años hasta los 11 o 12, momento en el que pasarían a tomar clases de Danza Contemporánea –aunque las franjas de edad siempre dependen de la escuela-.

danzacontemporanea1Según Sonia González, también profesora de danza creativa y codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, explica que en estas clases se trabajan los conceptos básicos de la Danza Contemporánea: introducción a la técnica, improvisación y composición.

Una forma de presentar las clases con la que coincide Eva Escoda, licenciada en Pedagogía de la Danza y directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, quién añade, además, que se trata de clases divertidas en las que se introduce a los niños en los principios básicos que integran la danza moderna y la expresión corporal. “Se desarrolla la armonía postural, el uso de las energías corporal y espacial, la expresividad del movimiento, y se estimula la creatividad y el gusto por bailar”, sentencia la bailarina Escoda.

Danza contemporánea: estilo, musicalidad y diversión

La edad recomendada para empezar a tomar clases de Danza Contemporánea son los 11 años –aunque siempre dependerá de la escuela-. Se trata de un estilo de baile muy amplio y diverso que engloba muchos estilos. Por ese motivo, los profesores intentan hacer un programa variado, para que cuando los alumnos entren en un grado superior tengan bastantes conocimientos sobre la Danza Contemporánea.

Una manera de plantear las clases que apoya Sonia González, bailarina, coreógrafa y profesora de Danza Contemporánea en todos los niveles, quien añade: “Les enseñamos técnicas distintas para que sean bailarines versátiles. Además, también trabajamos la improvisación y la composición”.

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En concreto, y según Lara Rodríguez, bailarina y profesora de baile moderno en CDAM, las clases se estructuran de la siguiente forma:

Primera parte: Se comienza con un calentamiento en el suelo, que termina con un pequeño juego para aumentar el ritmo cardíaco.

Segunda parte: A continuación, se trabajan los ejercicios que requieren mayor esfuerzo a nivel técnico: giros, saltos a diferentes alturas, desplazamiento y encadenamiento de pasos. Más tarde, se trabaja una pequeña coreografía (de cualquiera de los estilos que engloba la Danza Contemporánea).

Tercera parte: La clase finaliza con un estiramiento.

En cuanto a los beneficios que tiene su práctica en los más pequeños, la profesora Sonia González destaca que lo que más se potencia en las clases de Danza Contemporánea es la creatividad -mucho más que en el ballet-. “Su práctica también potencia el desarrollo personal. Es decir, los niños aprenden a desarrollar su propio movimiento y su personalidad artística”, subraya la profesora.

De hecho, por regla general, y según Sonia González, los alumnos se sienten más libres al bailar contemporáneo, ya que tienen más libertad de movimiento –aunque siempre dependerá de la técnica que se esté trabajando-.

Junto a ello, es también importante conocer que una buena base de clásico puede ayudar a mejorar en las clases de contemporáneo. Sin embargo, y como explica la bailarina profesional Sonia González, a pesar de esta afirmación, cuando los niños empiezan a hacer contemporáneo tienen que hacer un esfuerzo por trabajar de forma contraria o distinta a como lo hacen en ballet. “En cambio, la gente que hace contemporáneo aplica lo que hace en esta técnica al clásico y mejora en este último”, revela.

En cuanto al vestuario, éste no sigue unas pautas tan estrictas como en el caso del ballet. Lo importante es llevar ropa cómoda (mejor ropa ajustada para que los profesores puedan ver bien la postura corporal) que les permita ejecutar con libertad todos los movimientos, los pies descalzos y el pelo recogido para que no les moleste al bailar.

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Tras conocer algunos de los estilos de baile infantil más populares, analizamos el resto de estilos más conocidos y practicados por los más pequeños.

Flamenco: energía, fuerza y ritmo

El flamenco se puede empezar a practicar desde los 3 años y los alumnos son separados en distintos niveles, según la edad y desarrollo físico. Según Eva Escoda, licenciada en Pedagogía de la Danza y directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, en estas clases se introduce al alumno en el conocimiento de los ritmos básicos del flamenco, el toque de las castañuelas, la técnica de zapateado y el braceo español.

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El flamenco es uno de los estilos más particulares y suele ser de gran atractivo para los pequeños. El porte de dignidad, la fuerza y la energía que requiere este estilo, hace que el flamenco potencie mucho la autoestima del niño. “La energía del alumno sube mucho, ya que está dando golpes en el suelo, y eso genera adrenalina”, evidencia la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González.

Son clases en las que se desarrolla y potencia mucho el ritmo, ya que el flamenco es bastante complejo a nivel musical y los niños entran en un aprendizaje rítmico muy elaborado. En este aspecto, la codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, Sonia González, destaca que “el sentido musical, rítmico y percusivo es lo que más se desarrolla”.

En cuanto al vestuario, según la directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, Eva Escoda, los alumnos van uniformados con falda negra, maillot y zapatos de tacón y peinadas correctamente.

Danza española: cultura, ritmo y porte

La Danza Española es, quizá, uno de los estilos más completos que existen, ya que es una carrera en sí y engloba diferentes estilos y escuelas. Entre los más conocidos, destacan la escuela bolera, la danza estilizada, el folclore, el flamenco y el ballet –imprescindible en todos los estilos-.

En cuanto a la metodología de las clases, Sonia González, profesora de iniciación a la Danza Española en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, explica que suelen estar dirigidas a niños a partir de los 3 años. En ellas se introduce al alumno en el aprendizaje de las castañuelas o los palillos, con el fin de que obtengan una buena base para cursos posteriores.

La Danza Española desarrolla y potencia múltiples aspectos en los más pequeños. “Se potencia el sentido musical y rítmico, además del conocimiento de gran parte de la cultura española  -música, artistas y compositores-”, indica Sonia González.

Un aspecto que también destaca Eva Escoda, especialista en Danza Española, quien afirma que en estas clases se intenta despertar el interés del alumno en las costumbres y raíces españolas.

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La Danza Española también aporta numerosos beneficios a nivel físico, ya que potencia el brío, la fuerza, el salto y, sobre todo, el trabajo cardiovascular, tal y como asegura la profesora de iniciación a la Danza Española Sonia González.

El vestuario ha de ser el específico del estilo que se esté trabajando. Se suele llevar zapato de tacón o zapatillas para zapatear, falda o falda de escuela bolera, un mallot, castañuela, mantón, y cuando acceden a cursos posteriores, bata de cola.

Funky: fuerza, coordinación y diversión

El funky es un estilo muy atractivo para los más pequeños y suele estar dirigido a niños desde los 7 años, ya que tienen que tener cierta capacidad de coordinación y de memorizar coreografías. Como explica la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González, “el funky es un estilo con muchos acentos y contratiempos musicales, por lo que tienen que tener bastante desarrollado el sentido de la musicalidad y la capacidad para trabajar el cuerpo de manera disociada”.

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Natalia Nieto, codirectora de CDAM y profesora de funky, habla en esta misma dirección y añade que en las clases se trabaja fundamentalmente la coordinación, la memoria coreográfica, el ritmo musical y el estilo. Todo ello apoyado con las músicas más actuales.

En cuanto al desarrollo de las clases, Natalia Nieto las estructura de la siguiente manera:

Primer bloque: Comienza con un calentamiento, acompañado de música, en el que se preparan todos los principales grupos musculares para el ejercicio, y se trabaja el acondicionamiento físico (resistencia, flexibilidad, abdominales y fuerza de brazos y parte superior del tronco), siempre a un nivel adecuado para la edad de los alumnos.

Segundo bloque: A continuación, se trabajan encadenamientos –normalmente en diagonales- de pasos tanto técnicos como de estilo, cuya complejidad va aumentando a medida que avanza el curso.

Tercer bloque: La clase termina con una coreografía, pequeños bailes que, normalmente, suelen cambiar cada mes de clase para poder practicar diferentes estilos de baile y músicas distintas. Para terminar, la clase finaliza con un breve estiramiento para enfriar el cuerpo.

En cuanto al vestuario, la profesora de funky Natalia Nieto recomienda llevar ropa cómoda: para el calentamiento, pies descalzos o calcetines; y para las diagonales y coreografía se utilizan unas zapatillas, tipo deportivas, pero flexibles, especiales para baile, conocidas como “sneakers”.

Hip hop: memoria, ritmo y contratiempo

Como ocurre con el funky, la edad recomendada para iniciar las clases de hip hop suelen ser los 7 años, ya que el niño tiene que tener desarrollada cierta capacidad para coordinar movimientos y memorizar pasos.

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Según la profesora de la danza infantil Sonia González, el hip hop permite que el niño desarrolle la memoria corporal, ya que los movimientos suelen ser muy abundantes dentro de una coreografía. “Suelen ser movimientos rápidos, acrobáticos y disociando mucho el cuerpo”, matiza la profesora. Además, González asegura que se tiene que tener muy en cuenta el ritmo, por lo que el sentido rítmico se desarrolla en gran medida.

El vestuario es bastante libre y los niños suelen ir con la estética del estilo callejero: pantalones y camisetas anchas, y zapatillas de deporte.

Danzas étnicas: nuevas culturas

La danza étnica es muy variada y engloba todo aquello que es ajeno a nuestra cultura. Según Sonia González, codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, dentro de ella se puede encontrar la danza africana, la danza oriental, la hindú, etc. La danza ética engloba, sobre todo, estilos de baile y actividades muy lúdicas para los niños.

Bailes de competición o danza social

Los bailes de competición o danza social están dirigidos a los niños a partir de los 7 años, cuando su capacidad de retener pasos está más desarrollada.

Este estilo es, por excelencia, el ideal para mejorar la sociabilidad de los más pequeños. “Como se baila en pareja, los niños desarrollan la capacidad de comunicación”, destaca la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González. A lo que añade que este tipo de bailes promueve “la escucha, la tolerancia, los límites, la paciencia y la coordinación en pareja”, además de ayudar a “aprender a aceptar los propios errores”.

Se desarrollan, por tanto, aspectos más bien sociales, personales y emocionales.

Musical

El musical es un estilo muy completo que mezcla la voz (cantar), el cuerpo (bailar), el teatro (interpretar) y la música (tocar). Actualmente, existen escuelas de musical donde los niños aprenden todas estas materias. Incluso en algunos colegios o escuelas privadas se han hecho proyectos de musical. Es un estilo muy lúdico para los niños.

Por último, es necesario destacar que, en todos los estilos, se desarrolla de manera importante la memoria corporal. Las clases de danza –sea el estilo que sea- no son un ejercicio habitual, ya que el niño tiene que memorizar pasos y movimientos corporales, algo que no se desarrolla en la escuela. Se trata de aprender pequeñas partituras y el niño tiene que retener todos los pasos que se hacen en los calentamientos y en las coreografías. Por lo tanto, desarrolla una inteligencia corporal y física.

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Danza en familia: un juego entre padres e hijos

“La danza en familia favorece las relaciones afectivas”
(Leticia Morales, psicóloga, danzaterapeuta y profesora de danza en familia)

En muchas ocasiones, la falta de tiempo o el cansancio propicia que los padres no tengan el tiempo suficiente para pasar un rato lúdico con sus hijos, lo que hace que el contacto entre ellos se reduzca notablemente.

Para evitar estas situaciones, desde hace un tiempo las escuelas de danza se han puesto manos a la obra para ofrecer un espacio de encuentro en el que padres e hijos puedan disfrutar de la compañía mutua. Se trata de la danza en familia, un estilo de baile muy lúdico que tiene como objetivo hacer que la familia se reúna en un espacio común, con el objetivo de realizar una actividad donde se privilegie el diálogo, especialmente corporal, entre padres e hijos.

La edad recomendada para estas clases es muy variable, ya que puede haber niños de apenas 6 meses de edad.

¿Qué actividades se realizan en las clases?

Las clases de danza entre padres e hijos son muy abiertas y se realizan multitud de actividades. Sin embargo, su desarrollo depende de cómo lo plantee el profesor.

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Según Sonia González, titulada en Grado Superior de Danza, y profesora de danza y juego en familia en la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche, en las clases se suelen trabajar los conceptos básicos del movimiento y de la danza, así como también el ritmo, la comunicación entre padres e hijos, la consolidación del vínculo entre ellos, y la vivencia de un encuentro juntos.

Ideas que apoya Mónica Lozano, bailarina y profesora de danza creativa entre padre e hijos, quien añade que la mayoría de las actividades que se realizan están apoyadas en el juego, el contacto, la improvisación y la música. Además, agrega que también hay momentos para la relajación y el masaje.

Asimismo, en las clases se suelen utilizar ciertos objetos y materiales, tales como: pelotas muy coloridas y blandas, telas de diversas texturas, pintura, sábanas, cuerdas, globos, instrumentos musicales, bolsas de nylon, etc. Es decir, se utilizan todo tipo de elementos que completan la actividad que se está realizando, para poder crear espacios diferentes y jugar dentro de ellos, además de favorecer aún más la parte lúdica y creativa de las clases.

En concreto, según explica Mónica Lozano, formada en Didáctica de la Danza y especialista en jóvenes y adolescentes, también hay actividades dirigidas, como por ejemplo: crear diferentes  maneras de saludarse juntos, de abrazarse, o de desplazarse de un punto a otro sin separarse.

¿Qué beneficios aporta al niño?

La danza en familia brinda un espacio de contacto lúdico entre padres e hijos, que no siempre se encuentra en la rutina diaria. “Estas actividades permiten poner en juego una serie de variables que escapan al lenguaje verbal, y que siempre van a favor de un vínculo más saludable”, explica la bailarina y profesora Mónica Lozano.

danzaenfamilia2En un sentido más concreto, la coreógrafa y profesora de danza en familia Sonia González subraya que con estas actividades se potencia bastante la autoestima del niño, la creatividad, el ritmo y la psicomotricidad.

Dada su experiencia en estas clases, Mónica Lozano revela que “por momentos, parece que los dos son niños, o los dos son adultos, tratando de encontrar acuerdos democráticos sobre la resolución de alguna pauta”. Además, ambos “buscan la mejor manera de hacer algo creativo, auténtico, original, que contenga los aportes de los dos, los entretenga y los haga disfrutar juntos”.

¿Qué beneficios aporta a la relación padre-hijo?

En concreto, estas actividades lúdicas mejoran el vínculo entre padres e hijos, amplían la capacidad de escucha y observación, abren nuevos canales de contacto y comunicación, favorecen la creatividad y la innovación, despiertan lo sorpresivo y la atención, tal y como manifiesta Mónica Lozano.

Junto a ello, Leticia Morales, psicóloga, danzaterapeuta y profesora de danza en familia, explica que las clases son un taller donde niños y los adultos pueden reencontrarse, compartir, expresar y comunicar a través del movimiento y la danza. “La danza en familia favorece las relaciones afectivas y un progreso armónico de la personalidad del niño/a”, acentúa Leticia Morales.

¿Cuál es el objetivo de las clases?

Por último, Leticia Morales, también licenciada en Pedagogía de la Danza, establece cuáles son los aspectos a trabajar en las clases de danza en familia:

– Favorecer un espacio donde cada uno pueda redescubrir su capacidad lúdica y disfrutar con creatividad, imaginación y sensibilidad.

– Compartir situaciones y experiencias en grupo que refuercen la comunicación y el vínculo entre padres e hijos/as.

– Ofrecer fuentes de inspiración que favorezcan la expresión libre y placentera de una manera guiada y sostenida.

– Reconocer, a través del movimiento, cuáles son los tipos de interacciones que establecemos con nuestros hijos/as.

– Experimentar nuevas formas de acercamiento al otro a través del contacto físico y el juego.

La danza en familia es, por tanto, una actividad que proporciona a la relación padre-hijo una gran dosis de armonía, complicidad y juego.

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Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

“El ballet es imprescindible en todos los estilos” (Sonia González, bailarina y coreógrafa)

La danza clásica -tanto en sus etapas de iniciación, como en los niveles superiores- desempeña un rol fundamental en todos los estilos de baile, ya que es la disciplina más completa y estructurada, desde el punto de vista pedagógico.

Como explica María Doval, bailarina y especialista en Danza Clásica, la iniciación al ballet abarca edades desde los 0 hasta los 8 o 9 años. De forma general, dentro de esta iniciación a la danza, se establecen los siguientes grados de formación: por un lado, el baby ballet, dirigido a niños y niñas desde los 2 o 3 años hasta los 5, y por otro lado, el preballet, enfocado a niños/as de 5 a 7 años, aproximadamente. Es a partir de los 8 o 9 años cuando los niños ya pueden acceder al estudio de la Danza Clásica en el campo de la técnica.

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En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio –que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico-.

El baby ballet es, por tanto, el primer ciclo formativo de contacto con la danza y es imprescindible conocerlo en profundidad. Para ello, María Doval, bailarina, profesora y especialista en Danza Clásica, contesta a las siguientes preguntas y explica de forma desarrollada en qué consiste este estilo de baile infantil. Su amplia trayectoria en el mundo de la danza -40 años de experiencia- y su especialidad en formación de niños y jóvenes bailarines, la convierten en voz autorizada.

¿A quién se dirige el baby ballet?

El baby ballet está dirigido a niños/as de entre 2 o 3 años hasta los 5. Es una actividad en la que se recomienda que el niño no asista con su madre o su padre, ya que lo que se busca es fomentar la independencia del pequeño en sus primeras experiencias fuera de casa. Sin embargo, y aunque las clases duran de 30 a 45 minutos, siempre es recomendable la presencia parental cerca del aula ya que aún continúan siendo muy pequeños y vulnerables, sobre todo en las primeras clases. Es una etapa donde es importante formar grupos de alumnos reducidos y brindar una atención lo más personalizada posible.

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¿Qué se desarrolla más en el niño?

En esta modalidad, los niños practican habilidades motrices básicas, y utilizan una amplia variedad de música y accesorios que aumentan la autoconciencia, el control y la coordinación.

Las clases, de estructura simple y dinámica, contemplan el desarrollo de cuerpos sanos, fuertes y flexibles, utilizando y salvaguardando la flexibilidad natural del niño para un futuro en la danza y otras actividades físicas. Del mismo modo, también se potencia el desarrollo positivo de sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales.

Todo ello en un espacio para la expresión y la creatividad, que le ayude a promover su autoestima y el pensamiento independiente.

¿Qué se hace en las clases?

bayballet4Tanto en el baby ballet como en el preballet (etapas de iniciación a la Danza Clásica) comienzan a establecerse las rutinas previas para conformar la clase de ballet -suelo, barra, centro, diagonales- a través del juego, la improvisación y esquemas coreográficos muy simples.

Además, se trabaja el mantenimiento y consolidación de la plasticidad de los niños, donde se incluye una gran porción de ejercicios de flexibilidad y elasticidad. Estas actividades son ejecutadas por los niños con enorme facilidad, mientras aprenden a conocer y a manejar sus habilidades de forma muy divertida.

No obstante, hay que informar a los padres que jamás se debe forzar en exceso sus capacidades ni llegar a situaciones de dolor -bajo ningún concepto-, ya que el objetivo no es perfeccionar movimientos, si no que la finalidad es que los pequeños se acostumbren a ejercitar su destreza de forma natural y desarrollen sus potenciales, para que, más tarde, aquellos que se dediquen más seriamente a la danza o al baile, tengan un camino más franco en los entrenamientos complejos o exigentes.

¿Qué tipo de vestuario se utiliza?

La indumentaria para las clases es la específica para cualquier clase de ballet. Es necesario usar prendas que no obstaculicen el movimiento y que destaquen la silueta del alumno, para ver claramente cada parte del cuerpo. De ese modo, se facilita al profesor poder hacer las correcciones necesarias.

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Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia.

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