¿Por qué usar un vestuario específico para ballet?

La danza clásica -tanto en sus etapas de iniciación, como en los niveles superiores- desempeña un rol fundamental en todos los estilos de baile, ya que es la disciplina más completa, estructurada y técnica, desde el punto de vista pedagógico. La ropa de los niños ha de ajustarse perfectamente a lo que demandan los profesores, ya que es fundamental para realizar bien los ejercicios.

La indumentaria para las clases es la específica para cualquier clase de ballet. Es necesario usar prendas que no obstaculicen el movimiento y que destaquen la silueta del alumno, para ver claramente cada parte del cuerpo. De ese modo, se facilita al profesor poder hacer las correcciones necesarias.

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Fuente: Página web Champaing Ballet Academy.

Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia.

Baby Ballet: sus primeros pasos en la danza clásica

“El ballet es imprescindible en todos los estilos” (Sonia González, bailarina y coreógrafa)

La danza clásica -tanto en sus etapas de iniciación, como en los niveles superiores- desempeña un rol fundamental en todos los estilos de baile, ya que es la disciplina más completa y estructurada, desde el punto de vista pedagógico.

Como explica María Doval, bailarina y especialista en Danza Clásica, la iniciación al ballet abarca edades desde los 0 hasta los 8 o 9 años. De forma general, dentro de esta iniciación a la danza, se establecen los siguientes grados de formación: por un lado, el baby ballet, dirigido a niños y niñas desde los 2 o 3 años hasta los 5, y por otro lado, el preballet, enfocado a niños/as de 5 a 7 años, aproximadamente. Es a partir de los 8 o 9 años cuando los niños ya pueden acceder al estudio de la Danza Clásica en el campo de la técnica.

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En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio –que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico-.

El baby ballet es, por tanto, el primer ciclo formativo de contacto con la danza y es imprescindible conocerlo en profundidad. Para ello, María Doval, bailarina, profesora y especialista en Danza Clásica, contesta a las siguientes preguntas y explica de forma desarrollada en qué consiste este estilo de baile infantil. Su amplia trayectoria en el mundo de la danza -40 años de experiencia- y su especialidad en formación de niños y jóvenes bailarines, la convierten en voz autorizada.

¿A quién se dirige el baby ballet?

El baby ballet está dirigido a niños/as de entre 2 o 3 años hasta los 5. Es una actividad en la que se recomienda que el niño no asista con su madre o su padre, ya que lo que se busca es fomentar la independencia del pequeño en sus primeras experiencias fuera de casa. Sin embargo, y aunque las clases duran de 30 a 45 minutos, siempre es recomendable la presencia parental cerca del aula ya que aún continúan siendo muy pequeños y vulnerables, sobre todo en las primeras clases. Es una etapa donde es importante formar grupos de alumnos reducidos y brindar una atención lo más personalizada posible.

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¿Qué se desarrolla más en el niño?

En esta modalidad, los niños practican habilidades motrices básicas, y utilizan una amplia variedad de música y accesorios que aumentan la autoconciencia, el control y la coordinación.

Las clases, de estructura simple y dinámica, contemplan el desarrollo de cuerpos sanos, fuertes y flexibles, utilizando y salvaguardando la flexibilidad natural del niño para un futuro en la danza y otras actividades físicas. Del mismo modo, también se potencia el desarrollo positivo de sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales.

Todo ello en un espacio para la expresión y la creatividad, que le ayude a promover su autoestima y el pensamiento independiente.

¿Qué se hace en las clases?

bayballet4Tanto en el baby ballet como en el preballet (etapas de iniciación a la Danza Clásica) comienzan a establecerse las rutinas previas para conformar la clase de ballet -suelo, barra, centro, diagonales- a través del juego, la improvisación y esquemas coreográficos muy simples.

Además, se trabaja el mantenimiento y consolidación de la plasticidad de los niños, donde se incluye una gran porción de ejercicios de flexibilidad y elasticidad. Estas actividades son ejecutadas por los niños con enorme facilidad, mientras aprenden a conocer y a manejar sus habilidades de forma muy divertida.

No obstante, hay que informar a los padres que jamás se debe forzar en exceso sus capacidades ni llegar a situaciones de dolor -bajo ningún concepto-, ya que el objetivo no es perfeccionar movimientos, si no que la finalidad es que los pequeños se acostumbren a ejercitar su destreza de forma natural y desarrollen sus potenciales, para que, más tarde, aquellos que se dediquen más seriamente a la danza o al baile, tengan un camino más franco en los entrenamientos complejos o exigentes.

¿Qué tipo de vestuario se utiliza?

La indumentaria para las clases es la específica para cualquier clase de ballet. Es necesario usar prendas que no obstaculicen el movimiento y que destaquen la silueta del alumno, para ver claramente cada parte del cuerpo. De ese modo, se facilita al profesor poder hacer las correcciones necesarias.

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Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia.

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Opinión de expertos: María Doval. Aprender bailando

Aprender bailando

Por María Doval (bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica)

El baby ballet es una actividad plenamente desarrollada en los países anglosajones donde psicólogos y pedagogos coinciden en promover los beneficios de la estimulación de los procesos motrices y de armonización corporal en la primera infancia, ya que el contacto con la danza contribuye a una evolución sana y gratificante de las distintas capacidades.

Es una disciplina que requiere paciencia y dedicación por parte del maestro, como así también comprensión y afinidad para conectar con bebés y niños muy pequeños, que operan según su  instinto y que comienzan a dar sus primeros pasos en el desarrollo de su reflexión y entendimiento. Asimismo, precisa de un programa específico diseñado para el tratamiento de los más chiquillos, ya que muchos de ellos llegan a sus clases con pañales y no saben expresarse mediante el dialogo; de modo que la capacitación del profesor se deduce vital.

Por mi experiencia, puedo afirmar que los niños que practican baby ballet se diferencian de aquellos que no lo ejercen de forma notable, ya que la danza no solo los introduce en el desarrollo pleno de sus habilidades psicomotrices, sino que hacen uso de su creatividad y agudizan su percepción artística y prestancia gracias a la introducción de los ritmos de la música clásica y las nociones iniciales del ballet. Asimismo, el baby ballet establece las rutinas previas de lo que posteriormente será la clase de ballet – suelo, barra, centro, diagonales – a través del juego, la improvisación y ejercicios de copia y repetición que los bebés incorporan y asimilan con gran facilidad. También permite que el maestro pueda anticiparse en captar a aquellos niños que cuentan con una prematura predisposición a la danza y a la música, y trabajar expresamente con aquellos que naturalmente no están igual dotados o que su evolución es más lenta, ya que, no todos los niños se rigen por un mismo patrón de desarrollo, ni habitan en el mismo contexto familiar y escolar.

El baby ballet les ayuda a incorporar hábitos de independencia, sobre todo a aquellos niños que no asisten a guardería o a jardín de infancia, y que aún no están acostumbrados a separarse momentáneamente de sus mamás; de modo que la breve clase de baby ballet es un buen comienzo para habituarse a emprender actividades sin la presencia materna, socializarse con otros niños e ir construyendo las bases de su propia identidad.

Los bebés se encuentran unidos a sus mamás biológica y emocionalmente, y aunque las clases sean breves (de 30 a 45 minutos) aconsejamos a las madres permanecer en las inmediaciones del aula, o hacer la clase junto con su bebé hasta que éste se adapte a la actividad. No todos los bebés necesitan adaptación, pero es necesario en muchos casos para que la separación de las mamás no resulte traumática y la experiencia en la danza resulte edificante y provechosa para el pequeño. Debemos tener claro que entre los 2 y 4 años el miedo a lo desconocido o perder de vista a sus papás durante un breve lapso de tiempo puede causarles miedo y angustiarles, pero en la medida en que se establecen vínculos con su maestro y compañeros de clase, el miedo y la inseguridad desaparecen y despiden a sus padres con alegría frente a la puerta del aula de ballet. Si advirtiéramos que el niño está muy abrumado podemos esperar unos meses a que alcance la maduración adecuada.

De este modo, el baby ballet aborda la fase en que el niño va independizándose del adulto progresivamente, y a través del juego y el movimiento aprende a relacionarse con otros niños e individuos. Sus movimientos, aún bastante rudimentarios, se irán haciendo cada vez más claros aunque no podemos esperar la armonía y precisión de un alumno mayor. Por otra parte, sus periodos de atención se van haciendo cada vez más amplios y suelen entusiasmarse con diversas propuestas de juego o de aprender cosas nuevas y les gusta experimentar e intentar repetidas veces determinados ejercicios.

Los bebés y los niños muy pequeños necesitan tener una rutina para sentirse seguros, y en este aspecto la danza se adapta maravillosamente a sus necesidades. Les encanta conocer los ejercicios y los juegos, se sienten muy cómodos y confiados cuando ya saben el orden de la clase, lo que viene primero y después, y les motiva mucho conseguir dominar ciertas habilidades por sencillas que nos parezcan. Los nuevos ejercicios hay que introducirlos gradualmente, ya que los cambios constantes les agobiarían, o les crearía una ansiedad innecesaria.

También es el momento en que aprecian las historias y les gusta interpretar animales, personajes o distintas circunstancias ligadas a su habilidad imaginativa, lo cual promueve la creatividad del niño. En este momento aún no se implementa el trabajo en equipo.

María Doval

Nací en Buenos Aires, Argentina, en 1969. Poseo doble nacionalidad argentina-española. Mi madre es pianista y artista plástica de quien heredé ni vocación por las artes. Inicié mis primeros pasos con tres años de edad, y años más tarde egresé de la Escuela Nacional de Danzas de Buenos Aires. Mi perfeccionamiento estuvo a cargo de importantes maestros en Argentina en España y los Estados Unidos, donde he tenido la oportunidad de conocer compañías y bailarines que influyeron notablemente en mi sentido de la danza. Especializada en Danza Clásica, reúno más de 40 años de práctica entre formación académica y experiencia laboral escénica y docente. Mi trayectoria ha estado orientada a la formación de niños y jóvenes bailarines, enseñanza de ballet para adultos, entrenamiento y asesoramiento de bailarines profesionales, bailarina profesional, coreógrafa de eventos., selección y formación de aspirantes a la carrera profesional de danza y preparación de exámenes de para alumnos de Grado Elemental y Grado Profesional. He dirigido mi propia escuela de danza en Lugo, y actualmente continúo proyectos de formación en distintas áreas.

Profesión: Profesora de Danza Clásica

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