La danza mejora la autoestima del niño

Algo tan sencillo como bailar ayuda a reducir el estrés en los más pequeños, que descargan su energía y llegan a casa mucho más relajados. Todo lo que engloba la danza la convierte en una actividad que mejora de forma notoria la autoestima y la perseverancia de los más pequeños. Además, a través de ella el niño aprende a ser capaz de superarse y conseguir objetivos.

Durante las actividades en clase o en las presentaciones de baile, el niño puede observar sus esfuerzos y mejorar aquellos aspectos en los que se ha equivocado. Algo que también aplican a su vida diaria, ya que aprenderán a esforzarse por las cosas que de verdad desean. La bailarina, coreógrafa y profesora de danza Asun Noales asegura que los niños “trabajan la disciplina y la perseverancia para la consecución de un objetivo, ya que los resultados no son inmediatos y requiere mucha voluntad”.

¡Os dejamos con un increíble vídeo de Pantene dedicado a las bailarinas! Gran ejemplo de cómo la perseverancia, el trabajo y la lucha dan los resultados soñados:

¿Qué condiciones necesita un bailarín para triunfar en la danza?

Tal y como publica la web especializada en danza Danzaralia, dejando de lado las condiciones físicas que le facilitarían la vida a cualquier bailarín, las condiciones mentales y de personalidad que requiere un aspirante para triunfar en la danza son las siguientes:

condiciones mentales

Fuente: Página web Danzaralia.

1. La pasión por la danza.

2. La coherencia entre la pasión y el logro de ésta.

3. La disciplina con la danza y con uno mismo. Esto incluye la exigencia personal.

4. La rigurosidad. No sirve el trabajo a medias.

5. La determinación. Hay que estar seguro de lo que se desea, aún a sabiendas de que ello requerirá renunciar a otras cosas.

6. Una elevada autoestima. Creer en uno mismo es poder con todo lo que uno se proponga.

7. La firmeza. Junto con la perseverancia y la fuerza, son unos grandes aliados.

Además de estas aportaciones, nos gustaría añadir que hay un factor fundamental que todos los bailarines deben trabajar: la concentración. Este elemento es muy complejo y se ve influido por factores psicológicos y ambientales. Una buena concentración implica enfocar el campo de atención en aspectos relevantes de la actuación, como la coreografía, el resto de bailarines y las indicaciones que tienen lugar entre bastidores. Una mala concentración implica centrarse en aspectos irrelevantes del campo de atención, como los miembros del público o las críticas que siguen a la actuación.

¿Qué opináis vosotros?

 

El valor educativo de la danza

“Los profesores debemos inculcarles a los niños el respeto y el amor a la danza” (Paula Parreño)

Además de los numerosos beneficios físicos y mentales que aporta la práctica dancística en el desarrollo del niño, no se debe olvidar algo tan importante como su valor educativo. La danza propicia el entorno ideal para que el niño desarrolle su parte afectiva y social. “Los niños que practican danza son más sensibles, más perceptivos e intuitivos”, describe la profesora de danza Asun Noales. Junto a ello, durante la edad infantil, la danza debe desarrollarse en un ambiente lúdico, nunca competitivo y siempre entre compañeros. “Desarrollan mejor su capacidad de comunicación, a través del lenguaje no verbal y el lenguaje del cuerpo”, explica la directora de la compañía ‘Otra Danza’, Asun Noales.

La también bailarina y coreógrafa explica, además, que la danza les permite jugar e improvisar historias sin palabras, con la ayuda de todo su cuerpo. “Los niños son como esponjas y siempre están abiertos a aprender, por lo que la danza les resulta una disciplina divertida y difícil a la vez”, añade Asun Noales.

De ese modo, el niño estará desarrollando una actividad sin presión y aumentará su motivación por aprender. Al mismo tiempo que el niño se lo pasa bien, irá interiorizando inconscientemente todos los beneficios que la danza le ofrece. “Desde que va a clases se relaciona más con sus compañeros en clase, y en general, ha ido perdiendo la vergüenza poco a poco”, asegura María del Pilar Esclapez, cuya hija de 9 años asiste a clases de danza.

Las clases de danza, si están bien dirigidas, es un lugar donde el niño se siente bien y tratado con cariño.  Siente que va aprendiendo poco a poco y cada vez más tiene más confianza en sí mismo, por lo que cada vez se encuentra mejor”, resume la profesora y bailarina. Sin duda, la danza a estas edades sienta las bases fundamentales para afrontar el resto de etapas que les aguardan. “La danza es una de las actividades complementarias más completas para la formación de los pequeños”, destaca Asun Noales.

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En los últimos tiempos, la danza se ha convertido en una de las principales actividades extraescolares que eligen los niños para distraerse. Los numerosos beneficios que se desprenden de su práctica y el entorno en el que se desarrolla, convierten a la actividad dancística en un gran atractivo para los más pequeños, y también para sus padres, que ven en ella la actividad perfecta para sus hijos.

María del Pilar Esclapez es un ejemplo de ello. Decidió apuntar a su hija de 9 años a clases de danza porque a ésta le gustaba mucho y porque es una actividad que comparte y disfruta con sus amigas. “También me gustó la idea de matricularla porque es una actividad física, algo necesario en el crecimiento de un niño de su edad”, añade Esclapez.

La danza ayuda a que los niños hagan ejercicio y mejoren su estado físico. Del mismo modo, se potencia también sus capacidades mentales y sociales. Todas estas ventajas, junto a la iniciativa del niño por querer practicarla, hacen que los padres se decanten por apuntarles a esta actividad extraescolar.

Como explica Asun Noales, licenciada en Coreografía y Técnicas de la Interpretación, y titulada en D. Clásica y D. Española: “La danza es una de las mejores opciones para desarrollar la creatividad de los niños: fomenta su expresividad, su musicalidad y sus capacidades artísticas. Además, mejora su higiene postural y sus relaciones sociales”.

La danza mejora la autoestima del niño

Del mismo modo, algo tan sencillo como bailar ayuda a reducir el estrés en los más pequeños, que descargan su energía y llegan a casa mucho más relajados. Todo lo que engloba la danza la convierte en una actividad que mejora de forma notoria la autoestima y la perseverancia de los más pequeños. “A través de ella el niño aprende a ser capaz de superarse y conseguir objetivos”, asegura María del Pilar Esclapez. “Creo que aprender a conseguir tus propias metas y valorarse es realmente importante cuando tienes 9 años, y el paso a la adolescencia se acerca”, agrega Esclapez.

Durante las actividades en clase o en las presentaciones de baile, el niño puede observar sus esfuerzos y mejorar aquellos aspectos en los que se ha equivocado. Algo que también aplican a su vida diaria, ya que aprenderán a esforzarse por las cosas que de verdad desean. “Pienso que la danza también le aporta disciplina y superación personal”, añade María del Pilar Esclapez. Una idea que confirma la bailarina, coreógrafa y profesora de danza Asun Noales: “Trabajan la disciplina y la perseverancia para la consecución de un objetivo, ya que los resultados no son inmediatos y requiere mucha voluntad”.

¡Os dejamos con un increíble vídeo de Pantene dedicado a las bailarinas! Gran ejemplo de cómo la perseverancia, el trabajo y la lucha dan los resultados soñados:

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