El niño en la danza: la influencia de los estereotipos

“El sitio de la danza está en las casas, en las calles, en la vida” (Maurice Béjart, bailarín y coreógrafo)

La tradicional imagen de los niños jugando al fútbol y las niñas practicando ballet sigue presente en la sociedad, si bien en menor medida que antes. Este estereotipo provoca que muchos niños no practiquen danza por miedo al rechazo. La escasa popularidad que recibe el baile entre los niños provoca que éstos no muestren deseo de practicarla.

Sin embargo, en los casos de niños que tienen conocimiento de su existencia, y tal y como expone Maite Cobo, psicóloga infantojuvenil y orientadora educativa, iniciarán el camino de la danza si se cumplen diversos factores:

– Que comiencen a una temprana edad, cuando todavía los estereotipos no han hecho demasiada mella en ellos.

– Que haya una sensibilización familiar libre de prejuicios, que permita que el niño valore y aprecie la danza.

– Que el menor tenga confianza en sí mismo, a fin de que no le afecte lo que puedan decir los demás de él.

El peso de los estereotipos

Como expone la psicóloga infantojuvenil Maite Cobo, la elegancia que acompaña al baile, especialmente al ballet, o la delicadeza y la suavidad que muestran sus movimientos, han ido generalmente asociados a lo femenino. Sin embargo, del género masculino se espera fuerza, rudeza e incluso ciertas dosis de agresividad, ya que son variables que han sido utilizadas durante miles de años para la supervivencia de la comunidad.

Children playing soccer.Una idea que comparte Quino Ferrer, licenciado en Trabajo Social y Sociología, quien asegura que, además de por la tendencia biológica de los niños hacia la lucha, los pequeños se decantan por el fútbol porque éste lo invade todo. “Los éxitos de los futbolistas se consideran en la sociedad como lo mejor que te puede pasar en la vida”, subraya el sociólogo.

De hecho, la reconocida psicóloga deportiva Patricia Ramírez plasmaba recientemente este estereotipo en su libro “¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas?”, que fue un gran éxito.

Junto a ello, también es importante destacar que los estereotipos y prejuicios asociados a este tema varían en función de la cultura y la comunidad. Según Maite Cobo, también orientadora educativa, en todo el país existe cierto prejuicio en este tema, aunque el nivel de rechazo por los niños que practican danza es distinto en cada territorio, debido a la propia idiosincrasia cultural de la zona.

Por ejemplo, en ciudades como Barcelona o Madrid la evolución se ve más claramente, ya que son grandes ciudades que albergan a una población más cosmopolita y diversa, explica la psicóloga Maite Cobo.

billy elliot clase danza

Como ambos especialistas opinan, la sociedad en su conjunto está cambiando y este estereotipo está siendo superado gracias a la herramienta más importante que tiene la sociedad: la educación.

Según el sociólogo Quino Ferrer, los educadores y todo el personal que trabaja con niños ya está viendo la importancia del baile, ahora falta que estos mensajes lleguen a los padres a nivel de masas. “Como todo avance social, siempre debemos empezar por nosotros mismos, por nuestras casas”, apunta el sociólogo.

La influencia de los padres

El primer espejo en el que se miran los niños es el de sus padres, por lo que su opinión afecta de manera directa en su comportamiento. Como explica Imma Abad, especialista en psicología infantil, los padres tienen una gran influencia en los primeros años de sus hijos, hasta el punto que, en gran medida, se acaban comportando como ellos esperan. Es decir, de ellos copian comportamientos y actitudes.

En muchas ocasiones son los propios padres los que educan a su hijo para que juegue a deportes considerador por ellos como “masculinos”, y rechazan la propuesta de la danza. Como consecuencia, y según la psicóloga Imma Abad, si lo que a los niños les gustaría hacer entra en contradicción con lo que saben que sus padres esperan de ellos, se produce un desajuste emocional y dejarán de hacer aquello que quieren hacer. Por lo tanto, si los padres sólo le muestran una realidad, el niño no podrá descubrir qué le gusta y qué no.

clase danza niños

Además, la psicóloga infantil Imma Abad, añade que los padres son responsables de educar a los hijos en todas las esferas, también en la emocional, social y artística. Por lo tanto, si se quiere que los hijos puedan desarrollar todo su potencial y averiguar su talento es muy importante no transmitirles prejuicios que limiten su desarrollo.

En este sentido se manifiesta Sara Martínez, licenciada en Psicología y especialista en educación e intervención familiar, quien afirma que a la hora de educar no debe haber expectativas ni imposiciones sobre los hijos, ya que “los padres deben entender que sus hijos no son su propiedad, son sólo su responsabilidad”.

Confianza en uno mismo

Por lo tanto, y como consecuencia de la influencia de la familia en el comportamiento de los niños, la psicóloga Imma Abad certifica que si los padres consideran la danza como algo exclusivo de niñas, estarán impidiendo, no sólo que los niños desarrollen su potencial, sino fomentando una autoimagen de sí mismos negativa en aquellos casos en los que desearían poder practicar danza.

niño balletIdea que comparte la psicóloga especialista en educación e intervención familiar Sara Martínez, quien destaca que la clave reside en que los niños crezcan en un ambiente familiar de aceptación y respeto, libre de prejuicios, expectativas y, por supuesto, imposiciones,  donde se sientan amados por ser quienes son. Según la psicóloga, “si un niño es educado en estas condiciones nunca sentirá miedo al rechazo, porque no necesitará que lo acepte todo el mundo”.

A pesar de los cambios que se han ido produciendo en la sociedad, la psicóloga Imma Abad considera que hay que seguir avanzando y que es importante que desde la familia se fomente que los niños se respeten a sí mismo y sean capaces de hacer aquello que les gusta, así como que respeten las decisiones de los otros.

Artículos relacionados:

El niño en la danza: ¿cómo afrontar el miedo al rechazo?

La educación como forma de superar estereotipos

¿Bailar es sólo cosa de chicas? La realidad de las escuelas de danza

El niño en la danza: ¿cómo afrontar el miedo al rechazo?

“El sitio de la danza está en las casas, en las calles, en la vida” (Maurice Béjart, bailarín y coreógrafo)

La aceptación y el respeto dentro del ambiente familiar son importantes para que el niño se sienta libre a la hora de elegir aquello que le gusta. En muchas más ocasiones de las que creemos, los niños se sienten cohibidos y muestran recelo a bailar en público por miedo a que sus amigos, o su entorno, se rían de él. En caso de que así sea, ¿cómo debe afrontar el niño esta situación?

billy elliot clase danza 2

Alta autoestima y autoconcepto positivo

Según la especialista en psicología infantojuvenil Maite Cobo, cuando un niño tiene muy claro que quiere dedicar parte de su tiempo al baile, debe ser mentalmente fuerte y mantenerse seguro de sí mismo. Un niño con una alta autoestima (que significaría escuetamente “quererse a sí mismo”) y un autoconcepto positivo (que él se vea bien a sí mismo) será capaz de superar el miedo a la opinión de los demás y podrá dar forma a su sueño.

Para poder lograrlo, y como explica la también orientadora educativa Maite Cobo, es imprescindible el apoyo total de los propios padres, ya que a edades tempranas siguen siendo el factor más importante para su crecimiento físico, mental y psicológico.

padres e hijoImma Abad, licenciada en psicología y especialista en psicología infantil, apoya totalmente esta idea y añade que “si un niño desarrolla seguridad y posee una fuerte autoestima es más difícil que los comentarios negativos de su entorno puedan hacerle daño”. Por lo tanto, la psicóloga Imma Abad recomienda ayudarles a crecer teniendo confianza en sí mismos, reforzando sus cualidades y dejando que puedan tomar pequeñas decisiones.

Aceptación y respeto de los padres

Por lo tanto, como revela Sara Martínez, psicóloga especialista en educación e intervención familiar, la acción no se debe enfocar hacia el niño, ya que poco podrá hacer si es pequeño. “Sólo podemos cambiar lo que siente a través de los padres. Si ellos lo aceptan, él lo vivirá con normalidad”, sentencia la psicóloga.

billy elliot santando 2Es importante entender y asimilar que la danza, además de ser un medio para que los niños se diviertan y disfruten con movimientos rítmicos del cuerpo, es una forma de comunicación artística y de expresión de emociones, sentimientos, pensamientos, imágenes y estados de ánimo del ser humano. Por ello, como explica la psicóloga infantojuvenil Maite Cobo, si el niño es capaz de superar el gran obstáculo del prejuicio que padece en la sociedad actual, será feliz y “sólo cuando nos dedicamos a lo que verdaderamente nos apasiona es cuando empezamos a brillar y a ser luz para los demás”.

Artículos relacionados:

El niño en la danza: la influencia de los estereotipos

La educación como forma de superar estereotipos

¿Bailar es sólo cosa de chicas? La realidad de las escuelas de danza

¿Cómo aprender a tolerar la frustración de los niños?

Las psicólogas del deporte Patricia Ramírez y Lorena Cos han trabajado, recientemente, en un artículo para la revista online Inspira sobre la importancia de inculcar hábitos de vida saludable a los más pequeños. Sin duda, una tarea que puede requerir de paciencia por parte de las familias, pero cuyos beneficios compensan el esfuerzo: no sólo mejoran la salud de los niños sino que, además, con ellos se les transmite la importancia del valor del esfuerzo y se les enseña a lidiar con situaciones contrarias a sus intereses. A continuación, os dejamos con el artículo completo en el que podéis encontrar las claves para lograrlo:

“No me sale, esto es imposible, no sé hacerlo, mamá no puedo, de verdad, lo he intentado todo”. Frases típicas de los niños y que a todos nos suenan son capaces de estresar a más de un padre o madre. ¿Por qué las pronuncian tanto? Porque cada vez que lo hacen, los adultos les damos la solución a ellas.

Muchos padres caen en la sobreprotección y abusan de la permisividad con la intención de reducir o evitar las fuentes que causan la frustración en el niño, terminando por convertir cualquiera de sus fracasos en un nuevo éxito.

Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona,  ya que, cuando sean adultos, van a tener que enfrentarse a circunstancias tanto de éxito como de fracaso.

Nuestra peor aliada es la impaciencia, motivada por querer evitar a toda costa emociones negativas en nuestros hijos, y que se acentúa por la sociedad en la que vivimos, en la que tenemos de todo y de forma inmediata.

El no alcanzar lo que desean y en el momento que ellos deciden les produce frustración, malestar y cansancio. La mayoría de los padres no quieren que sus hijos sufran, se desmotiven o lo pasen mal y por ello acceden directamente a satisfacer sus necesidades. Sin embargo, de esta manera no aprenderán a luchar, a esforzarse o a plantearse las cosas desde diferentes puntos de vista porque estarán acostumbrados a saciar sus necesidades enseguida.

Entrenar el esfuerzo y otros valores como la constancia permitirá, además, que  adquieran hábitos de vida saludables como lavarse los dientes o el cuidado de su higiene, que según a qué edades,  les causan pereza, de los que se olvidan o con los que no terminan de ser constantes.

En relación a la alimentación y el sueño, muchas veces el niño desea hacer lo que le place por encima de su bienestar o su salud. Por ello es tan importante inculcarles el concepto de que no podemos dejarnos llevar por los impulsos siempre que nos apetece y, en este caso, de que los beneficios a largo plazo de una alimentación saludable están por encima del placer que las golosinas puedan proporcionarle.

En la etapa infantil, los niños tienden a pensar que el mundo gira a su alrededor, que lo merecen todo y que consiguen al momento lo que piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo, ni la capacidad de pensar en las necesidades de los demás. Es entonces cuando hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración.

Aprender esto desde pequeños les permitirá enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la vida. Los niños tienen que saber lidiar con esa vivencia emocional en la que su deseo o necesidad no siempre se llega a cumplir, y esta situación se la van a encontrar muchas veces. Entrenarlos en estos valores permitirá que no tiren la toalla a la primera de cambio en cuanto no consigan el trabajo que sueñan o la pareja perfecta.

Si los padres siempre satisfacen a los hijos con todo aquello que piden, los pequeños no aprenderán a tolerar el malestar que provoca la frustración de no salirse con la suya y el hacer frente a situaciones adversas. Por ello, es muy probable que en la edad adulta sigan sintiéndose mal cada vez que no consigan aquello que se han propuesto.

Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos vamos a encontrar a lo largo de la vida a pesar de las molestias que puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud que puede trabajarse y desarrollarse.

Si los niños perciben que todo tiene que ser inmediato, y que los padres se muestran contrariados cuando las cosas no ocurren ya, interiorizan esa actitud como patrón de comportamiento y reaccionan con agresividad, ira y malos modos cuando su respuesta y el momento en el tiempo no coinciden.

Algo que también repercute es la falta de costumbre de enseñarles a pensar. Si le solucionas su problema sobre la marcha con tal de que no sufra, nunca aprenderán a pensar.

Permite que tu hijo piense, que tenga incertidumbre dándole vueltas a las posibles alternativas, e, incluso, que se aburra. La creatividad y la solución a los problemas surgen cuando el cerebro piensa en otra dirección a la que está acostumbrado. Y el momento ideal para que esto ocurra es el del aburrimiento.

Si la solución que busca está relacionada con una tarea del cole y al final de la tarde te dice que le ha dado mil vueltas y que no le sale, pídele que te explique en qué ha pensado porque puede ser cierto que no encuentre la solución. Si ves que ni lo ha intentado, es preferible que vaya al colegio sin ella y que se enfrente a las consecuencias de “no pensar”. Si tú le das la solución sin que se haya esforzado, aprenderá que siempre le vas a dar una salida, su cerebro se acomodará y elegirá la opción más fácil.

En cambio, si te das cuenta de que se ha esforzado, que lo ha trabajado y de que lo ha intentado, trata de que su esfuerzo tenga su recompensa. Siéntate con él, ayúdale a pensar y procura llegar a la solución. Aprenderá que cuando se esfuerza y pone de su parte, se alcanzan los objetivos. Trata de valorar su esfuerzo y actitud más que el resultado.

Aprendamos a tolerar la frustración de los más pequeños con unos consejos muy sencillos:

1. Dar ejemplo. Una actitud positiva por parte de los padres a la hora de afrontar las situaciones adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a buscar soluciones a sus problemas.

2. Cambiar la frustración por aprendizaje. Las situaciones complicadas son una buena oportunidad para que el niño aprenda cosas nuevas, las retenga y pueda afrontarlas por sí mismo cuando se vuelvan a repetir.

3. Enseñarle a ser perseverante. Si el niño aprende que siendo constante encuentra soluciones, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.

4. Educar en la cultura del esfuerzo. Enseñar el esfuerzo como vía resolutiva de sus fracasos.

5. No darle todo hecho. Facilitarle la opción de que alcance sus retos por sí mismo, de manera que pueda equivocarse y aprender de sus errores.

6. No ceder ante sus rabietas. De lo contrario, aprenderá que esa es la forma más efectiva de resolver los problemas.

7. Marcarle objetivos. Hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole objetivos realistas y razonables.

 

Hay formas positivas de hacer frente a estos sentimientos que provoca la frustración:

1. Enseñarle técnicas de relajación.Todos nos enfrentamos a las situaciones adversas de una forma más positiva si estamos relajados.

2. Ayudarle a descubrir y nombrar los sentimientos. De esa manera sabrá identificarlos y lo que debe hacer para abordarlos.

3. Reforzar las acciones apropiadas del niño. Es importante elogiarlo cuando retarde su respuesta habitual de ira ante la frustración y cuando utilice una estrategia adecuada.

4. Modificar la tarea. Animar al niño a identificar una forma alternativa de alcanzar el objetivo.

5. Ayudarle a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca.

6. Enseñar al niño a que aprenda a pedir ayuda, aunque también a que encuentre una solución primero.

7. Representar papeles. Se puede jugar con el niño a interpretar una situación frustrante o animarle a que hable consigo mismo de forma positiva y busque una manera de resolver el problema.

8. Actividad física: La actividad física proporciona una salida para la energía negativa que conlleva el estar frustrado.

9. La caja de las habilidades: Mete en ella todo lo que tu hijo perciba como tranquilizante (puzzle, pinturas, plastilina…) y guárdala en un lugar seguro que pueda utilizar sólo cuando se siente frustrado.

La alimentación y la nutrición en la danza infantil

“Somos lo que comemos, y en función de lo que comemos hoy, seremos en el futuro”

La alimentación es la manera de proporcionar al organismo las sustancias esenciales para el mantenimiento de la vida. Es un proceso voluntario y consciente por el que se elige un alimento determinado y se come. A partir de este momento empieza la nutrición, es decir, el conjunto de procesos por los que el organismo transforma y utiliza las sustancias nutritivas que contienen los alimentos ingeridos, tal y como explica el estudio “Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte”, realizado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Importancia de llevar una dieta completa y equilibrada

En líneas generales, la dieta habitual de una persona que practica deporte no debe diferir de la recomendada para una persona sedentaria, ya que los principios básicos son los mismos. Sin embargo, llevar una dieta completa y equilibrada se hace especialmente importante en los niños, y más, si practican con regularidad la danza. “Las necesidades calóricas en esta etapa de la vida son superiores a las del adulto, ya que predominan los procesos de formación de tejidos, debido al crecimiento y a la actividad física”, explica Raquel Santacruz, especialista en Nutrición Deportiva y Nutrición en la Infancia.

Una idea que también apoya, y completa, Néstor Vicente, dietista especializado en Nutrición y Deporte: “Un niño necesita desarrollarse y crecer, y por lo tanto, precisa de los materiales de construcción y  la energía necesaria que los alimentos le van a proporcionar”. De ese modo, una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, evidencia Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

Sin embargo, a pesar de que una buena alimentación no garantiza conseguir un buen rendimiento deportivo –ya que influyen otros factores, como una adecuada dotación genética y un correcto entrenamiento-, “errores en la alimentación pueden condicionar un resultado deportivo y dar al traste con años de entrenamiento”, sentencia la nutricionista Raquel Santacruz.

Nutrientes esenciales

Los distintos especialistas en nutrición y bailarines profesionales con los que MiniDanza ha contactado coinciden en señalar que los requisitos esenciales para la práctica de la danza son: energía, huesos fuertes, articulaciones flexibles, músculos potentes y tonificados, corazón y pulmones que funcionen eficazmente, y una buena organización de la estructura ósea.

blogs.elcorreo.com

Para que el estudiante de danza pueda adquirir y mantener estos  atributos es imprescindible que siga una dieta completa y equilibrada. “No hay alimentos mágicos. Todos los grupos de alimentos deben de estar presentes en cualquier niño -haga actividad física o no-, siendo incluso más importante en los niños que practican danza, ya que va a utilizar con mayor grado de consumo muchos nutrientes”, explica el dietista Néstor Vicente, integrante del Servicio de Nutrición y Dietética para la Actividad Física y el Deporte de la UMH.

Pero, ¿cuáles son los nutrientes esenciales para una buena alimentación infantil? ¿Qué aporta cada uno de los grupos alimenticios?

En primer lugar, hay que conocer que los nutrientes se clasifican en dos grandes grupos: los macronutrientes –formados por los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos o grasas-, y los micronutrientes -las vitaminas y los minerales-.

Macronutrientes esenciales: hidratos de carbono, proteínas y lípidos

Según la nutricionista Raquel Santacruz, también titulada en Danza Clásica, y cuyo trabajo final de carrera versó sobre “La valoración nutricional de las bailarinas de danza clásica”, las recomendaciones nutricionales que se establecen en la edad escolar son las siguientes:

En cuanto a las necesidades de macronutrientes, los hidratos de carbono deben aportar un 50-55% de la ingesta de energía total, y de ellos, un 45% debe provenir de hidratos de carbono complejos, y un 10 % de azúcares o hidratos de carbono simples.

blog.vitalista.com

blog.vitalista.com

“Desde el punto de vista de la actividad física, el aporte de hidratos de carbono (cereales, pan, pastas, legumbres, patata) es esencial para una práctica segura y saludable del deporte en estas edades”, destaca Santacruz. Además, el también nutricionista Néstor Vicente explica que los hidratos de carbono proporcionan la energía imprescindible para bailar.

Algunos alimentos que nos proporcionan este nutriente son las verduras. De hecho, Carmen Zaballa, licenciada en Ciencias Biológicas e instructora de Pilates, explica que las verduras “son básicas para el buen funcionamiento del metabolismo del cuerpo humano”.

En cuanto a otro de los macronutrientes, la ingesta de proteínas por parte de los escolares debe suponer un 11-12% de la energía total. Esta proteína debe provenir en un 66% de alimentos animales (pescado, huevos y pollo), y en un 33% de alimentos vegetales (tofú, seitan, frutos secos). “Las proteínas aportan alimentos plásticos, es decir, son buenas para el desarrollo muscular, óseo, y de los tejidos. Permiten la recuperación cuando se realiza una actividad física”, destaca el también licenciado en Biología Néstor Vicente.

Por otro lado, el aporte de grasa no debería superar el 35% de la ingesta de energía total. Este aporte se debe suministrar principalmente a través de grasa monoinsaturada, no debiendo superar el aporte de grasa saturada más del 10% de la energía total diaria. “Las grasas están involucradas en el desarrollo puberal, ya que están implicados en la síntesis de hormonas sexuales y de otro tipo”, agrega Vicente.

Este tipo de grasa beneficiosa para el organismo se puede encontrar en el aceite de oliva, las pipas de girasol, el aguacate o las nueces. “Las grasas son muy importante para el cerebro, y por lo tanto, para las neuronas”, revela Carmen Zaballa.

Micronutrientes esenciales: vitaminas y minerales

En cuanto a las recomendaciones sobre los micronutrientes –vitaminas y minerales-, el nutricionista Néstor Vicente explica que tienen una elevada funcionalidad, ya que producen beneficios a nivel de antioxidantes, de regulación del metabolismo y a nivel inmune, entre otros.

Las vitaminas participan activamente en el control de los procesos para la obtención de energía y en la síntesis de multitud de sustancias y estructuras vitales. Existen muchos tipos de vitaminas y se encuentran en muy variados alimentos, sobre todo, en las frutas y verduras.

nuevotiempo.org

nuevotiempo.org

En cuanto al otro micronutriente esencial, como señala el estudio “Alimentación, nutrición e hidratación en el deporte”, realizado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, los minerales son elementos esenciales, por lo que, al igual que las vitaminas, deben formar parte de la dieta diaria del deportista, en la cantidad adecuada. Además, se especifica que los minerales pueden clasificarse en: macrominerales (calcio, fósforo y magnesio), microminerales u oligoelementos (hierro, iodo, flúor, cromo, cobre, selenio, cinc, cobalto, manganeso y molibdeno), y electrolitos (sodio, potasio y cloro).

Por su parte, Raquel Santacruz explica que el aporte de calcio –uno de los minerales principales- durante la edad escolar es un factor trascendental para que el crecimiento sea armónico, en conjunción con la vitamina D, que es esencial para la absorción de calcio en el tubo digestivo. Las necesidades son máximas durante las etapas de crecimiento más rápido, siendo de 800 mg en los primeros años (de 4 a 8 años), y de hasta 1.300 g en los últimos años del crecimiento (hasta los 18 años).

En cuanto a los alimentos que aportan gran cantidad de calcio se encuentran los lácteos y el queso. De hecho, se recomienda entre 2-4 raciones de estos alimentos diarios para cubrir las necesidades de calcio en la dieta. Además, Carmen Zaballa añade que “los frutos secos, como las almendras, nueces o avellanas, son también fuentes equilibradas de calcio”.

Junto a la importancia del aporte de calcio en los más pequeños, la especialista en Nutrición Infantil Raquel Santacruz destaca que el periodo de crecimiento requiere un adecuado aporte de hierro. Dichas necesidades son mayores en las niñas a partir de la menarquía, por las pérdidas debidas a las menstruaciones. Las ingestas recomendadas de hierro son de 10 mg/día en los primeros años (de 4 a 8), y hasta 15 mg/ día entre los 14 y 18 años.

Una vez conocidos los nutrientes esenciales y lo que cada uno aporta al organismo, hay algunos alimentos que son imprescindibles en la dieta de una persona que practica danza habitualmente: “Lo que no puede faltar en la dieta de un bailarín son las frutas y las verduras. Todas han de estar presentes, sobre todo aquéllas que contienen más azúcares”, destaca la reconocida bailarina Pilar Sánchez, fundadora de la Escuela de Danza Pilar Sánchez de Elche.

Además de mantener una dieta equilibrada que contenga los nutrientes vistos hasta ahora, todos los nutricionistas coinciden en destacar la importancia y la trascendencia de mantener una adecuada hidratación. Los expertos recomiendan  ingerir entre 1,5 y 2 litros diarios de líquido. Junto a ello, la bailarina y profesora Pilar Sánchez alerta que los bailarines deben eliminar de sus dietas “todas aquellas bebidas que contengan gas”.

Educación nutricional desde pequeños

De esta manera, y una vez conocidos los principios nutricionales ideales de la dieta de los niños, los adultos deben incitar y guiar a los más pequeños a llevar una alimentación equilibrada. En este sentido, los padres tienen una responsabilidad fundamental, y también las propias escuelas de danza, que deben controlar que el peso y la alimentación de sus alumnos, y alumnas, es adecuado. Lo que no se debe olvidar es que los alimentos, en esta edad, deben ir enfocados a facilitar su desarrollo y crecimiento, por lo que no es recomendable que sigan un régimen estricto. “Excluir grupos de alimentos de una dieta diaria sería realizar un tipo de dieta desequilibrada”, subraya el especialista en nutrición Néstor Vicente.

Múltiples beneficios en el desarollo

Si los niños aplican todas estas pautas de buena alimentación, los resultados se verán reflejados en todos los ámbitos de su desarrollo. Los más pequeños conseguirán una apariencia más saludable, una estructura ósea bien desarrollada, un peso armónico de acuerdo con la estatura, una expresión alerta y despierta, pelo brillante, estabilidad emocional, buen apetito, hábitos de sueño saludables, resistencia a la fatiga, tránsito intestinal regular y también buen humor.

“Un niño que se alimenta bien se recupera perfectamente de las clases. Gracias a eso, puede volver al día siguiente con la plena energía necesaria para volver a entrenar”, concluye el nutricionista Néstor Vicente.

Artículos relacionados:

La importancia del desayuno

¿Qué comer antes y después de las clases de danza?

Buenos y malos hábitos alimenticios

Amador Cernuda: “Sería importante que en las escuelas de danza existieran servicios de psicología”

Buenos y malos hábitos alimenticios

“El niño es un aprendiz y el adulto es el maestro” (Lucía Bultó, nutricionista)

Generalmente, es durante la infancia cuando los niños aprenden los hábitos nutricionales que guiarán su alimentación en el futuro. Estas costumbres se adquieren, en gran medida, por imitación del comportamiento de los adultos. Por ese motivo, resulta imprescindible para los padres conocer cuáles son los buenos hábitos alimenticios, y detectar y eliminar los malos.

Marcar pautas de comportamiento

Como detalla Raquel Santacruz, especialista en Nutrición Infantil, para favorecer buenos hábitos de alimentación es aconsejable e importante que cuando el niño llegue a la edad escolar: tenga un horario en las comidas, sea sociable mientras come y se comporte de manera agradable, pueda manejar cada vez mejor los utensilios, acepte la mayoría de los alimentos, y decida él mismo cuánto comer.

Corregir errores nutricionales

Por otro lado, una de las irregularidades más frecuentes en los hábitos alimentarios de los escolares y adolescentes es un desayuno escaso e insuficiente, que no llega a cubrir las necesidades funcionales y energéticas que se desarrollan durante toda la mañana.

Para modificar malas costumbres y desequilibrios nutricionales, se aconseja introducir algunos cambios que adecuen los hábitos a las necesidades que, teóricamente, son más aconsejables. Según la diplomada y graduada en Nutrición Humana y Dietética, Raquel Santacruz, las recomendaciones más necesarias son: reducir el consumo de grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, bollería industrial, etc.), reducir el consumo de azúcares refinados (chucherías, refrescos, dulces, etc.), aumentar el consumo de frutas y verduras, pescado, y legumbres y cereales.

Además de apoyar estas recomendaciones, la compañía del Ballet de Moscú aconseja en su página web: descansar mínimo 8 horas, eliminar las bebidas gaseosas, beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, y que las comidas se realicen en el mismo horario regularmente.

Modelo piramidal

Para poder observar de forma más clara y visual las recomendaciones nutricionales de una dieta equilibrada y mixta, la especialista Raquel Santacruz propone el modelo piramidal. “Mediante este modelo se establecen las ingestas recomendadas, en base a la frecuencia y número de raciones que se deben consumir de los distintos grupos de alimentos”, explica.

Pirámide Naos

Pirámide de hábitos saludables de la Estrategia NAOS, Ministerio de Sanidad.

La nutricionista aporta, además, el número de raciones recomendadas para la población en edad escolar:

Alimento Cantidad recomendada
Cereales 4-6 raciones/día
Lácteos 2-4 raciones/ día
Verduras y hortalizas 2 raciones /día
Frutas 3 raciones /día
Carnes y pescados 2-3 raciones /día
Grasas (embutidos, carnes grasas, etc.) Ocasionalmente
Dulces Ocasionalmente

 

Artículos relacionados:

La alimentación y la nutrición en la danza infantil

La importancia del desayuno

¿Qué comer antes y después de las clases de danza?

Amador Cernuda: “Sería importante que en las escuelas de danza existieran servicios de psicología”

El valor educativo de la danza

“Los profesores debemos inculcarles a los niños el respeto y el amor a la danza” (Paula Parreño)

Además de los numerosos beneficios físicos y mentales que aporta la práctica dancística en el desarrollo del niño, no se debe olvidar algo tan importante como su valor educativo. La danza propicia el entorno ideal para que el niño desarrolle su parte afectiva y social. “Los niños que practican danza son más sensibles, más perceptivos e intuitivos”, describe la profesora de danza Asun Noales. Junto a ello, durante la edad infantil, la danza debe desarrollarse en un ambiente lúdico, nunca competitivo y siempre entre compañeros. “Desarrollan mejor su capacidad de comunicación, a través del lenguaje no verbal y el lenguaje del cuerpo”, explica la directora de la compañía ‘Otra Danza’, Asun Noales.

La también bailarina y coreógrafa explica, además, que la danza les permite jugar e improvisar historias sin palabras, con la ayuda de todo su cuerpo. “Los niños son como esponjas y siempre están abiertos a aprender, por lo que la danza les resulta una disciplina divertida y difícil a la vez”, añade Asun Noales.

De ese modo, el niño estará desarrollando una actividad sin presión y aumentará su motivación por aprender. Al mismo tiempo que el niño se lo pasa bien, irá interiorizando inconscientemente todos los beneficios que la danza le ofrece. “Desde que va a clases se relaciona más con sus compañeros en clase, y en general, ha ido perdiendo la vergüenza poco a poco”, asegura María del Pilar Esclapez, cuya hija de 9 años asiste a clases de danza.

Las clases de danza, si están bien dirigidas, es un lugar donde el niño se siente bien y tratado con cariño.  Siente que va aprendiendo poco a poco y cada vez más tiene más confianza en sí mismo, por lo que cada vez se encuentra mejor”, resume la profesora y bailarina. Sin duda, la danza a estas edades sienta las bases fundamentales para afrontar el resto de etapas que les aguardan. “La danza es una de las actividades complementarias más completas para la formación de los pequeños”, destaca Asun Noales.

Artículos relacionados:

Danza infantil: opinión de padres y especialistas