¿Cómo prevenir y curar las ampollas y los callos?

“Si algo es sagrado, ése es el cuerpo humano” (Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista)

Durante la edad infantil los niños tienen los pies muy sensibles, ya que todavía no se han habituado a la práctica de la danza. Esta característica les hace más vulnerables a sufrir ampollas o callosidades, y aprender a curarlas resulta imprescindible para que las clases se puedan desarrollar sin molestias.

Ampollas: molestia frecuente en la danza

Lamentablemente, las ampollas son muy frecuentes en la danza, principalmente en los alumnos y alumnas que realizan trabajo de puntas. Las ampollas suelen aparecer por un roce entre la piel y el calzado, o bien, entre la media y la piel, ya que la media roza el interior del calzado.

Sin embargo, como explica María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, estas lesiones responden a un descuido por parte del alumno que, a menudo, olvida proteger sus pies con el vendaje adecuado.

Pero, ¿cómo proteger los pies de las ampollas?

proteger dedos deniaComo explica la bailarina y especialista en Danza Clásica María Doval, para prevenir las ampollas siempre se aconseja el vendaje de los dedos o las zonas del pie que puedan resultar afectadas por el roce de las zapatillas. “Debe vendarse cada dedo, uno por uno, con tiritas suficientes o esparadrapo adhesivo, que resulta muy práctico”, especifica.

Además,  según la fisioterapeuta Carolina Ruiz, es muy importante no estallar las ampollas, sino que se deben mantener secas y protegidas. Una recomendación que apoya la bailarina María Doval, quien además añade que nunca se debe quitar la piel que recubre la ampolla, ya que el dolor aumenta y se corre riesgo de infección.

Sin embargo, una vez se ha producido el roce, la profesora y bailarina aconseja usar Compeed Ampollas o cualquier otro producto similar de carácter farmacéutico.

Callos y durezas

El movimiento constante de pies y la fuerza en el apoyo al bailar hace que los niños puedan sufrir callosidades en algún momento. Un callo es un engrosamiento de la parte externa de la piel, que se forma como medida de protección ante un estímulo constante.

puntas mariadoval

Según aconseja la fisioterapeuta especialista en danza Carolina Ruiz, lo ideal es limarlos con una piedra pómez o con una lima para pies. Junto a ello, avisa que nunca hay que cortarlos, pues esa piel tiende a sangrar mucho y es muy doloroso. Además, se corre el riesgo de infección.

Pese a que no ser una lesión, los callos suelen ser incómodos y hay que saber cuidarlos para evitar que se resquebraje la piel por sequedad y falta de cuidado. La bailarina de danza clásica María Doval asegura  lo importante es mantener los pies bien hidratados a diario y llevar calzado cómodo fuera de clase.

“Si el alumno siente dolor su trabajo se verá mermado y el rendimiento no será óptimo”, sentencia la profesora de danza infantil María Doval.

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La disciplina de la danza requiere de una gran dedicación, tanto dentro como fuera de las clases. A pesar de que a edades tempranas la danza es una actividad lúdica, resulta fundamental que los niños conozcan su cuerpo y aprendan a cuidarlo. La etapa infantil se caracteriza por el desarrollo del cuerpo del niño, lo que le hace ser más vulnerable a las lesiones.

Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, las lesiones se pueden prevenir, ya que casi todas son consecuencia de problemas de técnica o de cambios bruscos de crecimiento. De ese modo, resulta fundamental prestar atención a los consejos para prevenir las molestias y lesiones en la danza infantil.

1. Conocer el cuerpo

Es importante que desde pequeños los niños empiecen a conocer su cuerpo y a saber cómo funciona. De ese modo, y como recoge la web experta en danza Life while we dance, les resultará más fácil adaptarse a las clases y aprenderán a detectar sus límites, así como a trabajar con sus verdaderas posibilidades. Cuanto más conozcan su cuerpo, mejor podrán trabajarlo.

2. Preparación y técnica

tres niñas estiran en balletEl calentamiento tiene como objetivo principal preparar el cuerpo para la actividad física que se va a realizar. Tener un buen calentamiento previo a la clase ayuda a los músculos y articulaciones a estar preparados para una actividad más intensa, lo que disminuye significativamente el riesgo de lesiones.

Según María Doval, bailarina, profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica, “enseñar las técnicas de ejecución apropiadas para cada movimiento” es clave para prevenir las lesiones. Además, la profesora de danza infantil añade que “cuando surge una lesión es porque el ejercicio no se ha realizado adecuadamente”.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, algunas de las principales causas de lesiones en los más pequeños son: un calentamiento insuficiente, la falta de entrenamiento específico, la mala distribución de las clases, la insuficiente preparación después de periodos de inactividad o el desequilibrio muscular.

3. Factores psicológicos

niña en clase de ballet sentadaAsí como preparamos nuestro cuerpo físicamente, también es importante prepararlo mentalmente. De ese modo, los profesores deben enseñar a los niños a trabajar la concentración para que inicien las clases poniendo más atención en su cuerpo, en la técnica que están trabajando y en la postura correcta para desarrollarla.

Del mismo modo, el espíritu competitivo desmesurado de muchos niños hace que fuercen sus músculos y sus huesos más de lo que deberían. Por ello es importante que el niño no sienta presiones externas de ningún tipo y entienda la danza como una actividad lúdica.

4. Buenos hábitos de descanso

Estar bien descansados ayuda a los niños a rendir en plenitud en sus clases. Además, el cansancio excesivo puede provocar un descuido que derive en alguna lesión. Según la Dra. Emilia Pérez, especialista en Medicina de la Danza, los niños “deben dormir de 8 a 10 horas al día” para lograr un buen rendimiento.

 5. Exigencia física

piernas estirando niñas balletCopiarLa técnica de la danza requiere de un trabajo progresivo y constante en el tiempo, sumado a una buena preparación física. Es por ello que los niños deben dedicar tiempo a fortalecer sus músculos, ya que eso les ayudará a proteger sus articulaciones y a tener un mejor dominio de la técnica. “Los niños deben tener un buen acondicionamiento físico”, subraya la doctora Emilia Pérez.

Además, el niño debe entender que no debe realizar movimientos para los que su cuerpo todavía no está preparado. “Hay que advertirles acerca del dolor que puede causar una lesión e impedir que cometan imprudencias”, destaca la profesora de danza infantil María Doval.

Como explica la web especializada en danza Danzaralia, la correcta alineación de los ejes del cuerpo, el grado de amplitud de los movimientos articulares, la buena elasticidad de los músculos, la fuerza muscular, el equilibrio, la resistencia y una adecuada relación entre peso y altura son fundamentales para prevenir las molestias y lesiones en los pequeños bailarines.

6. Buena alimentación

Una dieta ideal debe aportar al niño los sustratos energéticos necesarios, en cantidad y en el tiempo adecuado, para poder realizar con éxito el ejercicio físico. “Hay alumnos que no se alimentan bien y, por lo tanto, no tienen fuerza suficiente para resistir las clases y los ejercicios que requieren un esfuerzo físico importante”, relata Pilar Sánchez, bailarina, profesora y coreógrafa.

de todo

Emilia Pérez, doctora especialista en Medicina de la Danza, destaca que los niños deben “cuidar la alimentación y llevar una dieta variada y sana. Concretamente, recomienda dar a los niños “aportes vitamínicos, en especial vitamina C, si tienen una lesión del aparato locomotor”.

De ese modo, las dietas incorrectas, el sobrepeso, el bajo peso, la fatiga, la anemia o la falta de hidratación hacen que el niño sea mucho más vulnerable a las lesiones que un niño que lleve una dieta completa y equilibrada.

7. Recomendaciones médicas

Es importante siempre obedecer las recomendaciones médicas, ya que si se ignoran los consejos de los especialistas, las molestias pueden convertirse en lesiones graves. Esto resulta verdaderamente importante en la edad infantil, ya que, como explica la doctora Emilia Pérez, los niños están en una época de crecimiento, por lo que si presentan alguna lesión hay que acudir al médico y no dejarlas pasar.

“En la adolescencia aconsejo un examen de medicina de la danza para descartar posibles futuras lesiones y adaptarse en la clase de danza”, añade la doctora especialista en Medicina de la Danza.

8. Factores ambientales

Prestar atención a los factores ambientales que rodean la clase también resulta fundamental para prevenir lesiones. Según explica la profesora de danza infantil y especialista en Danza Clásica María Doval, “utilizar los materiales de clase apropiados (colchonetas, barras fijas, espejos de pared) y trabajar en instalaciones en condiciones de seguridad resulta primordial”.

Asimismo, añade que traer a clase las zapatillas de ballet según las recomendaciones del maestro es fundamental, ya que el uso de calcetines provoca resbalones y falta de equilibrio.

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Del mismo modo, resulta imprescindible que los suelos estén correctamente acondicionados para mantener a salvo los músculos y huesos de los niños, sobre todo en el trabajo de puntas, giros y saltos.

Junto a ello, como explican en la web especializada en danza Danzaralia, la temperatura puede ser otro factor importante en la prevención de lesiones. Si los niños entrenan en un ambiente frío, hay que poner especial atención al calentamiento. Por el contrario, si se entrena en un lugar con temperaturas altas, habrá que cuidar la pérdida de agua, debido al sudor. Además, los cambios bruscos de temperatura provocan lesiones.

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