Zumba: ¡Únete a la fiesta!

La zumba se ha convertido en uno de los estilos de baile preferidos por los niños. Su práctica entre los más jóvenes está en auge, ya que les ayuda a desahogarse y a liberar tensiones de forma divertida. Las escuelas de danza han optado por incorporar un estilo lleno de movimientos y alegría, donde las clases se convierten en verdaderas fiestas bailables llenas de energía y repletas de rutinas pensadas para niños. Los pasos se aprenden poco a poco, y las clases se estructuran agregando juegos, actividades y elementos de exploración cultural.

Los beneficios de la zumba son múltiples. Entre ellos, los profesionales de este estilo destacan los siguientes:

1. Ayuda a los niños a desarrollar un estilo de vida saludable.

2. Incorpora el acondicionamiento físico como parte natural de sus vidas.

3. Ayuda a la socialización de los niños.

4. Mejora la autoestima de los niños.

5. Mejora la coordinación y confianza en su cuerpo con distintos movimientos.

6. Reduce el riesgo de padecer obesidad, ya que es una actividad física muy completa.

7. Las clases incorporan valores clave para el desarrollo de los niños, tales como liderazgo, respeto, trabajo en equipo, confianza, autoestima, memoria, creatividad, coordinación, equilibrio y conciencia cultural.

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¿Por qué usar un vestuario específico para ballet?

La danza clásica -tanto en sus etapas de iniciación, como en los niveles superiores- desempeña un rol fundamental en todos los estilos de baile, ya que es la disciplina más completa, estructurada y técnica, desde el punto de vista pedagógico. La ropa de los niños ha de ajustarse perfectamente a lo que demandan los profesores, ya que es fundamental para realizar bien los ejercicios.

La indumentaria para las clases es la específica para cualquier clase de ballet. Es necesario usar prendas que no obstaculicen el movimiento y que destaquen la silueta del alumno, para ver claramente cada parte del cuerpo. De ese modo, se facilita al profesor poder hacer las correcciones necesarias.

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Fuente: Página web Champaing Ballet Academy.

Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia.

Danza integrada: el movimiento como forma de integración

“La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo” (Isadora Duncan, bailarina y coreógrafa)

La danza expresa y comunica a través del movimiento. Los niños que presentan alguna discapacidad física o mental encuentran en la danza integrada un espacio donde ejercitar su cuerpo y expresar sus sentimientos y emociones. La danza integrada reúne a niños con y sin discapacidad, y crea un espacio común donde el movimiento se utiliza como forma de integración. Este tipo de danza ofrece numerosos beneficios a todos los niños que participan en las clases, presenten o no alguna discapacidad, ya que supone un aprendizaje a todos los niveles.

¿Qué es la danza integrada infantil?

La danza integrada infantil es aquella danza donde los procesos de aprendizaje y de creación se dan en grupos mixtos de niños con y sin discapacidad. Sin embargo, y como señala Sonia González, bailarina y profesora de danza para personas con habilidad mixta, hay grupos que se forman solo con niños discapacitados. Incluso, en algunas ocasiones, los propios acompañantes de los alumnos participan en estas clases para ayudarles.

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En esta forma de concebir la danza, las diferencias entre los niños se difuminan y se aceptan todos los cuerpos. “Hacer danza integrada con gente que no tiene discapacidad nos iguala a todos, elimina las posibles diferencias que parezca haber”, explica Sonia González, también profesora de danza infantil en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche.

La danza integrada como terapia

Los niños que presentan alguna discapacidad física o mental encuentran en la danza un espacio donde ejercitar su cuerpo y expresar sus sentimientos y emociones. La danza integrada va un paso más allá de la danza tradicional, e intenta potenciar y desarrollar el lado sensorial y emocional de los niños, además de trabajar también la parte física.

“Los saco de la silla, los pongo en el suelo, los hago respirar, sentir, tomar conciencia de su cuerpo, de cómo están ese día”, relata la profesora de danza integrada Sonia González. Después de ello, los alumnos realizan ejercicios de movilidad y de estiramientos, casi siempre a través de imágenes.

Circle handsUn método de trabajo que también utiliza Daniela Barbeito, bailarina y profesora de DanceAbility –metodología de danza inclusiva, creada en  1987 en EEUU, y nombre por el cual se conoce a la danza integrada en EEUU-: “Es muy recomendable que en las clases con los más pequeños se añadan imágenes, pequeñas historias o situaciones de juego que sirvan de base para realizar movimientos”.

Sonia González, quien también fue bailarina de la compañía de danza integrada Karen Person and dancers, señala que hay muchos métodos de trabajo a la hora de dar las clases, sin embargo, afirma que la técnica Feldenkrais es muy adecuada para la gente discapacitada, ya que consiste, en un aprendizaje de la sensación, es decir, una educación del sentido del movimiento. “Ni es una gimnasia, ni es una terapia”, aclara.

De lo sensorial a lo físico

Como explica Patricia Ruz, bailarina, profesora y especialista en danza con discapacitados, en la danza integrada se trabajan los mismos conceptos que en la danza tradicional: la coordinación, el ritmo, la espacialidad, la musicalidad o la técnica corporal, entre otros. Idea que apoya la bailarina, coreógrafa y profesora Sonia González, quien, además, añade que “también se trabaja la improvisación y el movimiento personal”.

Sin embargo, y a pesar de que se trabajan los mismos conceptos que en la danza, la manera de presentar y de exponer las clases es muy diferente, ya que el objetivo no es mejorar la técnica de la danza, sino potenciar la parte sensorial y emocional. “Las clases se presentan como una oportunidad para que los niños se sientan bien y vean la danza como algo positivo, como una manera de divertirse y expresarse”, afirma Fanny Blasco, directora de la Academia de Baile Fanny Blasco y profesora de danza para personas con discapacidad.

Beneficios a nivel físico y mental

Las actividades que se realizan en las clases aportan beneficios integrales a todos los niños que participan en ellas, tengan alguna discapacidad o no. “La danza integrada aporta todo lo rico que ofrece la danza a las personas: ayuda a tener conciencia de tu cuerpo, a desarrollar la inteligencia corporal y a mejorar muchas funciones psíquicas”, revela Patricia Ruz, bailarina, danzaterapeuta y especialista en danza con discapacitados.

Además, como especifica la profesora Fanny Blasco, gracias a la práctica de la danza los niños desarrollan su musculatura y fortalecen su resistencia y su capacidad pulmonar. Además, añade que el aprendizaje de los pequeños movimientos, pasos y coreografías les hace ejercitar y mejorar su memoria. “También mejoran muchísimo en sus enfermedades y en sus rigideces”, completa la profesora de danza integrada infantil Sonia González.

Aumenta la confianza en sí mismos

En cuanto a la parte social y afectiva, Fanny Blasco revela que las clases ayudan a los niños a relacionarse con el resto de compañeros. “Se refuerza la autoestima y la confianza en ellos mismos y en los demás”, explica.

feldenkrais niñosPara conseguir que el grupo se relacione entre sí y fomentar los lazos entre los compañeros, se realizan muchas combinaciones de ejercicios entre ellos. “Lo importante es partir del común denominador del grupo, para incluir a todos los participantes y bailar juntos desde lo que cada uno puede”, destaca la profesora de danza integrada infantil Daniela Barbeito.

Además de ello, la también profesora de danza para niños con discapacidad Sonia González agrega que las clases “llenan espiritualmente a los alumnos”, porque pueden hacer cosas que ni siquiera pensaban que podían hacer.

“Se crea un vínculo afectivo entre ellos muy grande, incluso cuando les sale algún trozo de coreografía, o simplemente ven que algo les sale bien, vienen a celebrarlo con un grandísimo abrazo. Es entonces cuando te das cuenta de lo mucho que significa para ellos llegar a conseguir lo que le propones”, explica entusiasmada Fanny Blasco. Una curiosidad que también coindice en destacar la profesora Sonia González: “Los logros son un motivo de fiesta”.

Maribel Velasco, licenciada en Psicología Clínica y psicóloga en la Asociación para la discapacidad Manantial, destaca que la danza integrada es una “experiencia positiva”, tanto para los niños con discapacidad como para los niños sin discapacidad. Y, además, añade que las diferencias pueden resultar enriquecedoras, ya que se trata de una actividad donde el aprendizaje es mutuo. “No solo se mejora la condición física, sino también los aspectos emotivos-afectivos, sociales y cognitivos”, subraya.

La danza integrada ha supuesto, por tanto, un espacio de encuentro entre niños con y sin discapacidad, donde el movimiento se utiliza como forma de integración.

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Danzaterapia para niños

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Danzaterapia para niños

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Tras conocer en profundidad la danza integrada, en esta ocasión damos a conocer otra rama de la danza con múltiples beneficios para los niños: la danzaterapia.

La danzaterapia es la terapia que utiliza el movimiento como un proceso para promover la integración emocional, cognitiva y física del individuo. La danzaterapia en los niños apunta a la autoconciencia, a explorar el interior del propio cuerpo, al desarrollo de la creatividad, al descubrimiento de las propias posibilidades, y a ser capaz de expresar las emociones a través del movimiento.

¿Qué es la danzaterapia?

Tal y como exponen Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas y formadoras en danza integral, la danzaterapia está dirigida a todo tipo de personas (niños y adultos con y sin discapacidad) que deseen explorar, a través de la música y el movimiento, sus capacidades de comunicación, conocimiento e interacción con su cuerpo y el entorno.

danza creativa2Sin embargo, las actividades de danzaterapia difieren de las tradicionales clases de danza. Como ambas profesionales explican, en danzaterapia toma especial importancia el cuerpo sensible. Sin embargo, en otro tipo de bailes se trabaja casi exclusivamente con la dimensión física del cuerpo.

La danzaterapia tiene como objetivo que el niño tome conciencia del conjunto de pensamientos, sensaciones, sentimientos y emociones que forman parte de él, y que sea capaz de expresarlo a través de movimientos libres y creativos. A diferencia de las clases de danza tradicionales, en la danzaterapia no se llevan a cabo movimientos estructurados ni coreografías, sino que prima el movimiento personal.

¿En qué consisten las clases?

La danzaterapia es beneficiosa para todas las edades, siendo ideal para los más pequeños. En este caso, suele recibir el nombre de danza creativa. Según María José Vexenat, danzaterapeuta formada bajo la dirección de María Fux -creadora de la danzaterapia-, en el trabajo que se realiza con los niños el elemento principal es la música, ya que es la base desde donde partir hacia los distintos estímulos creativos. Estímulos que suelen estar vinculados a las distintas áreas del arte y la educación. Sin embargo, en muchas ocasiones el silencio es el mejor ambiente donde los niños pueden encontrar sus propios ritmos y expresarlos de forma libre y creativa.

danza creativa1Como ella misma explica, este mundo lúdico permite a los niños entrar en su propio mundo creativo, y es a través de la improvisación desde donde van explorando, en conexión con los otros niños. “Descubrir a esta temprana edad sus propias herramientas creativas, les permitirá tener un conocimiento distinto de ellos mismos”, sentencia María José Vexenat.

Como expone Patricia Ruz, danzaterapeuta, profesora y bailarina, “se trabaja desde la expresión corporal y  la relación con las imágenes”. Además, añade que las actividades se suelen combinar con pañuelos o elementos que ayuden a facilitar la expresión del cuerpo y de la persona.

Del mismo modo, Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas en la Asociación Aragonesa de Danzaterapia, en sus clases con los más pequeños utilizan diferentes recursos, tales como el juego, la música, el ritmo, la psicomotricidad, los cuentos, el teatro, los objetos o las metáforas. Todo para que el niño pueda manifestarse, expresarse, crecer, crear, compartir, disfrutar y aprender.

Beneficios de practicar danzaterapia

OLYMPUS DIGITAL CAMERATodos los especialistas en danzaterapia coinciden en señalar que los beneficios de su práctica son múltiples e integrales para el niño. “Al mismo tiempo que se potencializa la danza a través de las distintas calidades de movimiento –improvisación, creatividad, libertad-, los niños comunican y expresan a través de un lenguaje no verbal”, especifica María José Vexenat, danzaterapeuta.

En concreto, y según Belén Capapé y Miren Saralegi, danzaterapeutas en la Asociación Aragonesa de Danzaterapia, los beneficios de practicar esta rama de la danza son los siguientes:

  • Beneficios a nivel psicofisiológico: Integración y desarrollo del esquema corporal; aprender a escuchar el propio cuerpo y utilizarlo de manera espontánea, expresiva, creativa y productiva; mejorar la coordinación; desarrollar la propia imagen corporal; conocer y aceptar el propio cuerpo y su historia personal; potenciar la concentración, la relajación y la escucha del propio cuerpo; así como también mantener y desarrollar las capacidades físicas, tales como la flexibilidad, circulación, respiración y estimulación sensorial.
  • Beneficios a nivel cognitivo: Potencia el desarrollo cognitivo, ya que se ponen en marcha mecanismos de imaginación, observación, atención, memoria y asimilación-comprensión.
  • Beneficios a nivel emocional y de personalidad: La danzaterapia supone un mecanismo por el cual los niños exploran su interior y aumentan su confianza y autoestima, ya que se genera un espacio de seguridad, distensión, escucha y contención. Se enseña a valorar y querer el cuerpo y se ayuda a aprender a manejar mejor las emociones. Se trabajan los límites para aprender a aceptarlos, basándose en las capacidades, ganando en autoestima, confiando en uno mismo y en las demás, valorando el potencial del cuerpo y aceptando la limitación como riqueza y diversidad funcional.
  • Beneficios a nivel social: Se desarrollan habilidades de comunicación e interacción, fomentando las relaciones interpersonales. Ayuda a perder el miedo al contacto con los otros, y a entrar en otro tipo de comunicación y escucha. Aumenta el contacto visual y las habilidades sociales.

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Estilos de baile en la danza infantil (Parte I)

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Actualmente, existe una amplia y diversa oferta de actividades en danza infantil. Cada vez más, las academias de nuestro país se especializan en ofrecer una mayor variedad de estilos dirigidos a niños y niñas, de entre 0 y 12 años.

Entre los más conocidos y practicados se encuentra la danza clásica, la danza contemporánea, el flamenco, la danza española, el funky, el hip hop, las danzas étnicas, los bailes de competición o danza social, y los musicales. Así como también, la zumba, el jazz o el tap.

En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos estilos y grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio –que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico-.

Pero, además de estos estilos populares, también podemos encontrar la danza integrada dentro de la gimnasia rítmica, el patinaje artístico, la natación sincronizada u otros deportes. Entre otros motivos, la práctica de la danza dentro de estas actividades tiene su origen en la buena colocación del cuerpo que se deriva de su práctica, y que es tan necesaria para estos deportes.

Preballet: iniciación a la danza clásica

El preballet es la etapa de iniciación a la Danza Clásica. En ella se introduce gradualmente el estudio de las primeras rutinas del ballet  -suelo, barra, centro, diagonales-, a través del juego, la improvisación y esquemas coreográficos muy simples.

Estas clases están enfocadas a niños/as de 5 a 7 años –aproximadamente-, aunque varía en función de las escuelas. Como explica María Doval, bailarina y especialista en Danza Clásica, el preballet combina instrucciones de ballet muy básicas, dado que los niños menores de 7 años no son capaces aún de mantener la concentración durante el tiempo suficiente como para poder integrar con éxito la técnica clásica. Además, añade que “carecen del control muscular necesario para realizar con seguridad ciertos movimientos del ballet”.

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Las clases de preballet se suelen estructurar del mismo modo en todas las escuelas. En concreto, y según Sara Benítez, reconocida bailarina y profesora de ballet en el Centro de Danza y Arte de Madrid (CDAM), las clases se estructuran de la siguiente manera:

Primera parte: Las clases comienzan con un calentamiento para preparar el cuerpo y la mente, para el ejercicio que van a realizar.

Segunda parte: Según las edades, se realizan ejercicios de suelo, para que los más pequeños puedan desarrollar flexibilidad, y adquirir fuerza y control.

Tercera parte: Se sigue con ejercicios de barra donde los alumnos empiezan a aprender el control postural y los diferentes pasos básicos del ballet.

Cuarta parte: Se realizan ejercicios en el centro que requieren de mayor movilidad, dinamismo y dificultad. Los ejercicios se combinan con pequeñas coreografías –variaciones- y juegos dinámicos.

Última parte: Se termina con un estiramiento y reverencia de despedida.

Según Sonia González, bailarina y profesora de preballet en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, los beneficios de su práctica a estas edades son integrales: “Se aprende la disciplina de la danza, y también se desarrolla la musicalidad, la psicomotricidad, el equilibrio, la espacialidad, la autoestima, la atención y el trabajo en grupo”.

En cuanto al vestuario, todas las escuelas con las que MiniDanza ha contacto coinciden en señalar que las niñas han de utilizar medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta.

Danza clásica: técnica, disciplina y dedicación

danzaclasica1A partir de los 8 o 9 años los niños pueden acceder ya al estudio de la Danza Clásica en el campo de la técnica. En esta ocasión, las clases requieren de un mayor grado de complejidad, dedicación, compromiso y entrenamiento regular –pautas que no todos los niños o adolescentes están dispuestos a asumir-

Según María Doval, bailarina con más de 40 años de experiencia en el mundo de la danza, las clases de Danza Clásica -o Ballet Académico- se estructuran en dos apartados principales: el trabajo de barra y el de centro.

La clase se inicia con ejercicios de barra, calentando el cuerpo progresivamente y ayudando a mejorar la postura, la fuerza y la movilidad. El trabajo de centro se basa en los ejercicios realizados en la barra y va desde los pasos más sencillos hasta los más complejos (variable de acuerdo el nivel de aprendizaje en que se encuentra el alumno).

Además, la también profesora de Danza Clásica infantil María Doval, añade que “todas las clases incluyen el estiramiento y la elongación, y más tarde se añaden lecciones de repertorio y paso a dos”. También es importante señalar que a partir del tercer o cuarto año de estudio regular del Ballet, los alumnos pueden iniciarse en el trabajo de puntas y variaciones.

En cuanto al vestuario requerido, es el mismo que el demandado para el preballet. “Es necesario que los niños vayan uniformados con las mallas y el mallot en las clases para que los profesores podamos observar adecuadamente el cuerpo del niño y su colocación, y de esa manera poder corregir la postura”, explica de forma detallada la profesora de Danza Clásica Sonia González.

Danza creativa: iniciación a la danza contemporánea

La danza creativa es la etapa de iniciación a la Danza Contemporánea y suele estar dirigida a niños/as a partir de los 5 años hasta los 11 o 12, momento en el que pasarían a tomar clases de Danza Contemporánea –aunque las franjas de edad siempre dependen de la escuela-.

danzacontemporanea1Según Sonia González, también profesora de danza creativa y codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, explica que en estas clases se trabajan los conceptos básicos de la Danza Contemporánea: introducción a la técnica, improvisación y composición.

Una forma de presentar las clases con la que coincide Eva Escoda, licenciada en Pedagogía de la Danza y directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, quién añade, además, que se trata de clases divertidas en las que se introduce a los niños en los principios básicos que integran la danza moderna y la expresión corporal. “Se desarrolla la armonía postural, el uso de las energías corporal y espacial, la expresividad del movimiento, y se estimula la creatividad y el gusto por bailar”, sentencia la bailarina Escoda.

Danza contemporánea: estilo, musicalidad y diversión

La edad recomendada para empezar a tomar clases de Danza Contemporánea son los 11 años –aunque siempre dependerá de la escuela-. Se trata de un estilo de baile muy amplio y diverso que engloba muchos estilos. Por ese motivo, los profesores intentan hacer un programa variado, para que cuando los alumnos entren en un grado superior tengan bastantes conocimientos sobre la Danza Contemporánea.

Una manera de plantear las clases que apoya Sonia González, bailarina, coreógrafa y profesora de Danza Contemporánea en todos los niveles, quien añade: “Les enseñamos técnicas distintas para que sean bailarines versátiles. Además, también trabajamos la improvisación y la composición”.

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En concreto, y según Lara Rodríguez, bailarina y profesora de baile moderno en CDAM, las clases se estructuran de la siguiente forma:

Primera parte: Se comienza con un calentamiento en el suelo, que termina con un pequeño juego para aumentar el ritmo cardíaco.

Segunda parte: A continuación, se trabajan los ejercicios que requieren mayor esfuerzo a nivel técnico: giros, saltos a diferentes alturas, desplazamiento y encadenamiento de pasos. Más tarde, se trabaja una pequeña coreografía (de cualquiera de los estilos que engloba la Danza Contemporánea).

Tercera parte: La clase finaliza con un estiramiento.

En cuanto a los beneficios que tiene su práctica en los más pequeños, la profesora Sonia González destaca que lo que más se potencia en las clases de Danza Contemporánea es la creatividad -mucho más que en el ballet-. “Su práctica también potencia el desarrollo personal. Es decir, los niños aprenden a desarrollar su propio movimiento y su personalidad artística”, subraya la profesora.

De hecho, por regla general, y según Sonia González, los alumnos se sienten más libres al bailar contemporáneo, ya que tienen más libertad de movimiento –aunque siempre dependerá de la técnica que se esté trabajando-.

Junto a ello, es también importante conocer que una buena base de clásico puede ayudar a mejorar en las clases de contemporáneo. Sin embargo, y como explica la bailarina profesional Sonia González, a pesar de esta afirmación, cuando los niños empiezan a hacer contemporáneo tienen que hacer un esfuerzo por trabajar de forma contraria o distinta a como lo hacen en ballet. “En cambio, la gente que hace contemporáneo aplica lo que hace en esta técnica al clásico y mejora en este último”, revela.

En cuanto al vestuario, éste no sigue unas pautas tan estrictas como en el caso del ballet. Lo importante es llevar ropa cómoda (mejor ropa ajustada para que los profesores puedan ver bien la postura corporal) que les permita ejecutar con libertad todos los movimientos, los pies descalzos y el pelo recogido para que no les moleste al bailar.

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Tras conocer algunos de los estilos de baile infantil más populares, analizamos el resto de estilos más conocidos y practicados por los más pequeños.

Flamenco: energía, fuerza y ritmo

El flamenco se puede empezar a practicar desde los 3 años y los alumnos son separados en distintos niveles, según la edad y desarrollo físico. Según Eva Escoda, licenciada en Pedagogía de la Danza y directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, en estas clases se introduce al alumno en el conocimiento de los ritmos básicos del flamenco, el toque de las castañuelas, la técnica de zapateado y el braceo español.

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El flamenco es uno de los estilos más particulares y suele ser de gran atractivo para los pequeños. El porte de dignidad, la fuerza y la energía que requiere este estilo, hace que el flamenco potencie mucho la autoestima del niño. “La energía del alumno sube mucho, ya que está dando golpes en el suelo, y eso genera adrenalina”, evidencia la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González.

Son clases en las que se desarrolla y potencia mucho el ritmo, ya que el flamenco es bastante complejo a nivel musical y los niños entran en un aprendizaje rítmico muy elaborado. En este aspecto, la codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, Sonia González, destaca que “el sentido musical, rítmico y percusivo es lo que más se desarrolla”.

En cuanto al vestuario, según la directora de la Escuela de Danza y Música Scenia, Eva Escoda, los alumnos van uniformados con falda negra, maillot y zapatos de tacón y peinadas correctamente.

Danza española: cultura, ritmo y porte

La Danza Española es, quizá, uno de los estilos más completos que existen, ya que es una carrera en sí y engloba diferentes estilos y escuelas. Entre los más conocidos, destacan la escuela bolera, la danza estilizada, el folclore, el flamenco y el ballet –imprescindible en todos los estilos-.

En cuanto a la metodología de las clases, Sonia González, profesora de iniciación a la Danza Española en la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, explica que suelen estar dirigidas a niños a partir de los 3 años. En ellas se introduce al alumno en el aprendizaje de las castañuelas o los palillos, con el fin de que obtengan una buena base para cursos posteriores.

La Danza Española desarrolla y potencia múltiples aspectos en los más pequeños. “Se potencia el sentido musical y rítmico, además del conocimiento de gran parte de la cultura española  -música, artistas y compositores-”, indica Sonia González.

Un aspecto que también destaca Eva Escoda, especialista en Danza Española, quien afirma que en estas clases se intenta despertar el interés del alumno en las costumbres y raíces españolas.

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La Danza Española también aporta numerosos beneficios a nivel físico, ya que potencia el brío, la fuerza, el salto y, sobre todo, el trabajo cardiovascular, tal y como asegura la profesora de iniciación a la Danza Española Sonia González.

El vestuario ha de ser el específico del estilo que se esté trabajando. Se suele llevar zapato de tacón o zapatillas para zapatear, falda o falda de escuela bolera, un mallot, castañuela, mantón, y cuando acceden a cursos posteriores, bata de cola.

Funky: fuerza, coordinación y diversión

El funky es un estilo muy atractivo para los más pequeños y suele estar dirigido a niños desde los 7 años, ya que tienen que tener cierta capacidad de coordinación y de memorizar coreografías. Como explica la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González, “el funky es un estilo con muchos acentos y contratiempos musicales, por lo que tienen que tener bastante desarrollado el sentido de la musicalidad y la capacidad para trabajar el cuerpo de manera disociada”.

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Natalia Nieto, codirectora de CDAM y profesora de funky, habla en esta misma dirección y añade que en las clases se trabaja fundamentalmente la coordinación, la memoria coreográfica, el ritmo musical y el estilo. Todo ello apoyado con las músicas más actuales.

En cuanto al desarrollo de las clases, Natalia Nieto las estructura de la siguiente manera:

Primer bloque: Comienza con un calentamiento, acompañado de música, en el que se preparan todos los principales grupos musculares para el ejercicio, y se trabaja el acondicionamiento físico (resistencia, flexibilidad, abdominales y fuerza de brazos y parte superior del tronco), siempre a un nivel adecuado para la edad de los alumnos.

Segundo bloque: A continuación, se trabajan encadenamientos –normalmente en diagonales- de pasos tanto técnicos como de estilo, cuya complejidad va aumentando a medida que avanza el curso.

Tercer bloque: La clase termina con una coreografía, pequeños bailes que, normalmente, suelen cambiar cada mes de clase para poder practicar diferentes estilos de baile y músicas distintas. Para terminar, la clase finaliza con un breve estiramiento para enfriar el cuerpo.

En cuanto al vestuario, la profesora de funky Natalia Nieto recomienda llevar ropa cómoda: para el calentamiento, pies descalzos o calcetines; y para las diagonales y coreografía se utilizan unas zapatillas, tipo deportivas, pero flexibles, especiales para baile, conocidas como “sneakers”.

Hip hop: memoria, ritmo y contratiempo

Como ocurre con el funky, la edad recomendada para iniciar las clases de hip hop suelen ser los 7 años, ya que el niño tiene que tener desarrollada cierta capacidad para coordinar movimientos y memorizar pasos.

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Según la profesora de la danza infantil Sonia González, el hip hop permite que el niño desarrolle la memoria corporal, ya que los movimientos suelen ser muy abundantes dentro de una coreografía. “Suelen ser movimientos rápidos, acrobáticos y disociando mucho el cuerpo”, matiza la profesora. Además, González asegura que se tiene que tener muy en cuenta el ritmo, por lo que el sentido rítmico se desarrolla en gran medida.

El vestuario es bastante libre y los niños suelen ir con la estética del estilo callejero: pantalones y camisetas anchas, y zapatillas de deporte.

Danzas étnicas: nuevas culturas

La danza étnica es muy variada y engloba todo aquello que es ajeno a nuestra cultura. Según Sonia González, codirectora de la escuela de danza Pilar Sánchez de Elche, dentro de ella se puede encontrar la danza africana, la danza oriental, la hindú, etc. La danza ética engloba, sobre todo, estilos de baile y actividades muy lúdicas para los niños.

Bailes de competición o danza social

Los bailes de competición o danza social están dirigidos a los niños a partir de los 7 años, cuando su capacidad de retener pasos está más desarrollada.

Este estilo es, por excelencia, el ideal para mejorar la sociabilidad de los más pequeños. “Como se baila en pareja, los niños desarrollan la capacidad de comunicación”, destaca la bailarina y profesora de danza infantil Sonia González. A lo que añade que este tipo de bailes promueve “la escucha, la tolerancia, los límites, la paciencia y la coordinación en pareja”, además de ayudar a “aprender a aceptar los propios errores”.

Se desarrollan, por tanto, aspectos más bien sociales, personales y emocionales.

Musical

El musical es un estilo muy completo que mezcla la voz (cantar), el cuerpo (bailar), el teatro (interpretar) y la música (tocar). Actualmente, existen escuelas de musical donde los niños aprenden todas estas materias. Incluso en algunos colegios o escuelas privadas se han hecho proyectos de musical. Es un estilo muy lúdico para los niños.

Por último, es necesario destacar que, en todos los estilos, se desarrolla de manera importante la memoria corporal. Las clases de danza –sea el estilo que sea- no son un ejercicio habitual, ya que el niño tiene que memorizar pasos y movimientos corporales, algo que no se desarrolla en la escuela. Se trata de aprender pequeñas partituras y el niño tiene que retener todos los pasos que se hacen en los calentamientos y en las coreografías. Por lo tanto, desarrolla una inteligencia corporal y física.

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